Un clásico nunca empieza cuando rueda la pelota. Esta vez, el Alianza Lima vs. Universitario del sábado comenzó cuatro días antes y lejos del césped. La Comisión Nacional de Árbitros (Conar) decidió que Micke Palomino sea el encargado de impartir justicia en uno de los partidos más esperados y vigilados- del fútbol peruano. La elección, sin embargo, llega en un momento particularmente incómodo: el arbitraje nacional atraviesa una nueva ola de cuestionamientos y el juez designado tampoco ha estado ajeno a las polémicas durante esta temporada en la Liga 1 2026.
Un clásico nunca empieza cuando rueda la pelota. Esta vez, el Alianza Lima vs. Universitario del sábado comenzó cuatro días antes y lejos del césped. La Comisión Nacional de Árbitros (Conar) decidió que Micke Palomino sea el encargado de impartir justicia en uno de los partidos más esperados y vigilados- del fútbol peruano. La elección, sin embargo, llega en un momento particularmente incómodo: el arbitraje nacional atraviesa una nueva ola de cuestionamientos y el juez designado tampoco ha estado ajeno a las polémicas durante esta temporada en la Liga 1 2026.
Palomino tendrá sobre sus hombros un partido que no admite demasiados márgenes de error. Alianza y Universitario llegarán al clásico con la presión propia de una rivalidad histórica y la urgencia de resultados, y con cada decisión arbitral destinada a ser repetida, analizada y discutida durante horas. La diferencia es que esta vez el protagonista antes del pitazo inicial ya parece estar definido.
La Conar oficializó este martes que Micke Palomino será el árbitro principal del encuentro, mientras que Alejandro Villanueva estará a cargo del VAR. La designación confirma la confianza del organismo en un juez que, a lo largo del año, ha protagonizado algunos de los episodios arbitrales más discutidos de la Liga 1.
Programación de árbitros para la fecha 9 del Torneo Clausura.
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Uno de los antecedentes más recientes se produjo en el FC Cajamarca vs. Universitario. Aquella tarde, Palomino quedó en el centro de la discusión por dos situaciones que provocaron la molestia del conjunto crema y encendieron el debate sobre el criterio arbitral.
La primera fue una serie de cobros que incluyeron decisiones desde el punto de penal, una de ellas especialmente discutida. En el primer tiempo, el árbitro inicialmente dejó seguir una jugada en el área de Universitario, pero posteriormente fue llamado por el VAR para revisar la acción. Tras observarla en el monitor, cambió su decisión y cobró penal a favor de FC Cajamarca. La pena máxima fue convertida y el episodio se transformó en uno de los grandes focos de discusión del encuentro.
Pero ese partido también dejó otra polémica: una acción en la que, según los cuestionamientos posteriores, Piero Quispe pudo haber recibido una tarjeta roja. La decisión de Palomino de no expulsarlo volvió a dividir opiniones y reforzó una sensación que lo ha acompañado en varios encuentros: sus decisiones suelen ser objeto de discusión incluso después de terminado el partido.
Y no fue un caso aislado. El nombre de Palomino también apareció en las discusiones posteriores al Alianza Lima vs. UTC. El cuadro blanquiazul formalizó un reclamo ante la Conar y solicitó explicaciones sobre una acción previa a un gol que consideró polémica.
La controversia obligó nuevamente a que la mirada se trasladara hacia el arbitraje y al uso del VAR, una herramienta que debía reducir los errores, pero que en el fútbol peruano muchas veces ha terminado multiplicando las dudas. En el caso de Palomino, la polémica se sumó a una temporada en la que sus partidos han dejado más de una conversación pendiente.
Antes, en el encuentro entre Melgar y Juan Pablo II, también estuvo involucrado en decisiones que generaron reclamos. El cuadro arequipeño cuestionó dos penales cobrados a favor de su rival, mientras las revisiones del VAR y los posteriores audios volvieron a alimentar el debate sobre los criterios utilizados para sancionar determinadas jugadas.
El contexto, entonces, es inevitable. No se trata únicamente de la presión de dirigir a Alianza y Universitario. Palomino llegará al clásico después de una temporada en la que su nombre ya ha aparecido repetidamente asociado a decisiones discutidas, como la de otros árbitros.
En medio de ese escenario, El Comercio consultó a altos mandos de la Conar sobre una pregunta inevitable: ¿por qué Micke Palomino fue elegido por encima de otros árbitros para dirigir el clásico?
La respuesta fue breve, pero contundente. “Es un árbitro de rendimiento óptimo y de experiencia”, señalaron desde el organismo encargado de las designaciones.
Para la Conar, por lo tanto, la confianza en Palomino no está relacionada con la ausencia de polémicas, sino con su evaluación general y su experiencia para manejar partidos de alta exigencia. Y un clásico, probablemente, es la mayor prueba de fuego que puede ofrecer actualmente el campeonato peruano.
El organismo ha decidido respaldarlo en un momento en el que cada error arbitral parece tener un impacto mayor. Las críticas acumuladas durante las últimas jornadas han instalado nuevamente el debate sobre el nivel de los jueces, la intervención del VAR y la necesidad de transparentar decisiones.
El desafío de Palomino será demostrarlo en la cancha. Porque en un clásico, y más aún en el contexto actual del arbitraje peruano, no basta con pasar desapercibido. Hay que estar a la altura del partido. Y el sábado, desde el primer silbatazo en Matute, Micke Palomino sabrá que también estará jugando su propio clásico.
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