lunes, septiembre 28

Hay amistades que el fútbol construye y que el paso de los años no consigue borrar. Claudio Pizarro y Diego Ribas volvieron a encontrarse en Bremen, esta vez lejos de las exigencias de una cancha profesional, pero con los recuerdos de aquellos años todavía intactos. El brasileño aprovechó el reencuentro para decirle al peruano, cara a cara, cuánto disfrutó jugar a su lado.

Hay amistades que el fútbol construye y que el paso de los años no consigue borrar. Claudio Pizarro y Diego Ribas volvieron a encontrarse en Bremen, esta vez lejos de las exigencias de una cancha profesional, pero con los recuerdos de aquellos años todavía intactos. El brasileño aprovechó el reencuentro para decirle al peruano, cara a cara, cuánto disfrutó jugar a su lado.

“Amigo, déjame decirte que me diste muchas alegrías”, le dijo Diego a Pizarro mientras ambos eran grabados. El peruano escuchaba y sonreía, en una escena que rápidamente llamó la atención entre los seguidores del ‘Bombardero de los Andes’.

Pero el exmediocampista brasileño tenía más por decir. “Le he dicho a mucha gente que eres uno de los atacantes más inteligentes para jugar. Goles, asistencias. Estás a otro nivel. Un honor jugar contigo”, añadió Diego, destacando no solo la capacidad goleadora de Pizarro, sino también su inteligencia para interpretar el juego.

Pizarro respondió con sencillez: “Muchas gracias”. El intercambio resumió, en pocos segundos, una relación que se construyó durante la etapa de ambos en el Werder Bremen. Diego llegó al conjunto alemán en 2006 y compartió vestuario con el delantero peruano, formando parte de un equipo que consiguió títulos en Alemania.

El reencuentro se produjo en el marco del partido de leyendas entre Werder Bremen y Real Madrid, organizado por el centenario del Weserstadion. Pizarro estuvo presente junto a otras figuras históricas del club, aunque no pudo disputar el encuentro por una lesión en el tendón de Aquiles. El equipo alemán terminó imponiéndose por 4-3 ante las leyendas del conjunto español.

Para Pizarro, Bremen ocupa un lugar especial en su carrera. Allí comenzó su aventura en el fútbol europeo en 1999 y regresó años después para cerrar su trayectoria profesional. Con el Werder disputó 320 partidos oficiales y marcó 153 goles, convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la historia del club.

Claudio Pizarro es ídolo en Werder Bremen. (Foto: EFE)

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Esta vez no hubo goles ni asistencias de Pizarro sobre el césped. Hubo algo distinto: el reconocimiento de un antiguo compañero. Diego, uno de los futbolistas que compartió aquella etapa, se encargó de recordarle que su talento para jugar y hacer jugar a los demás también dejó huella.

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