domingo, agosto 9

Cada presidente inicia su gestión en un contexto distinto. La situación económica, el resultado electoral, el nivel de polarización y las expectativas acumuladas influyen en la percepción. Aun así, históricamente el inicio de un mandato suele venir acompañado de una dosis de optimismo y de un período inicial de confianza.

Keiko Fujimori comienza su gobierno con 60% de aprobación. La cifra podría parecer simplemente cercana al promedio histórico de los presidentes que asumieron el poder en las últimas décadas. Sin embargo, adquiere otra dimensión cuando se compara con lo ocurrido cinco años atrás. Pedro Castillo inició su gestión sin el respaldo mayoritario de la población.

Asimismo, las segundas vueltas han dejado un país dividido, donde una parte importante del electorado no vota necesariamente a favor de una candidatura, sino en contra de la otra. La polarización electoral termina así trasladándose al inicio del gobierno y condicionando el margen de confianza con el que comienza una nueva administración.

En ese contexto, el 60% de aprobación de Fujimori representa algo más que una cifra favorable. Supone la recuperación de esa confianza inicial que se había perdido en 2021. Incluso entre quienes no votaron por ella parece existir cierta disposición a observar primero los resultados de su gestión.

Dos datos refuerzan esta lectura. Entre los jóvenes, Fujimori alcanza una aprobación de 71%, muy por encima de su promedio nacional. Este resultado coincide con una estrategia de comunicación presidencial particularmente activa en redes sociales. En el sur, donde obtuvo menor respaldo electoral y perdió la elección, la aprobación también supera a la desaprobación.

El 60% representa un buen punto de partida, pero también una responsabilidad. El ciudadano suele ser pragmático y la confianza inicial dependerá de los resultados que perciba en los próximos meses. Además, el escenario político no será sencillo. Casi la mitad de los encuestados anticipa una relación de confrontación entre el Ejecutivo y el Congreso. En los próximos meses veremos cómo evoluciona esta relación y en qué medida influye en la capacidad del gobierno para responder a las expectativas de la población.

*Urpi Torrado es CEO de Datum Internacional.

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