Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Diez años han transcurrido desde el último descubrimiento de gas natural en el área de Camisea, y ocho desde que se perforó el último pozo exploratorio. Desde entonces, las reservas de este valioso energético han decaído progresivamente, encendiendo las alarmas sobre la necesidad de empezar a importarlo en, probablemente, once o doce años, según estimaciones de Gas Energy Latin America.
Esta problemática, aunada a la posibilidad de que el ducto de TGP vuelva a fallar, ha motivado que el Gobierno vuelva los ojos hacia la Cuenca Madre de Dios (Puno-Madre de Dios-Cusco) en su búsqueda de nuevas fuentes de suministro de gas.
Y es que este sistema sedimentario posee una extensión y volumen hidrocarburífero “incluso mayor que el explotado actualmente en Camisea, con indicios significativos de acumulaciones de gas natural y líquidos de gas natural (LGN)”, anota el Instituto Peruano de Ingenieros de Gas y Petróleo (Ipigpe).
De acuerdo al Libro de Recursos de Hidrocarburos 2024 del Ministerio de Energía y Minas (Minem), la Cuenca Madre de Dios alberga casi la mitad de los recursos prospectivos de gas a nivel nacional: 20,4 trillones de pies cúbicos (TFC).
Esto, además de 2,1 TCF en recursos contingentes correspondientes al descubrimiento efectuado en 1999 por la estadounidense Mobil en la estructura Candamo (Puno), proyecto que no ha sido viabilizado “debido a contingencias socio-ambientales que se espera superar”, apunta el documento. ¿De qué se tratan esas contingencias ambientales?
En suma, se refieren a la prohibición de realizar actividades extractivas en el área de Candamo debido a su absorción por parte del parque nacional Bahuaja Sonene en el 2000 (un año después del descubrimiento efectuado por Mobil).
Reservas de gas natural y la Cuenca Madre de Dios.
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De allí la necesidad del Minem de “desarrollar un consenso” con el Servicio Natural de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp) para levantar dicha prohibición.
Así, el Minem ha planteado a esta entidad que “en áreas donde ya se han desarrollado hidrocarburos, sobre todo, en la estructura del Candamo, podamos entrar a trabajar porque ya ha habido exploración”, y también que un porcentaje de la producción del futuro lote “se destine al Sernanp para que cuide todas las ANP, dado que ahora estas áreas están invadidas por la tala y la minería ilegal”, indicó la viceministra de Hidrocarburos, Iris Cárdenas, en el foro Gas Natural Perú 2026.
A ese fin, el Minem ha preparado “una propuesta de modificación” de la Ley que regula las Áreas Naturales Protegidas (ANP).
Dicha modificación forma parte del pedido de facultades legislativas elevado por el Gobierno al Congreso de la República.
José Mansen, ex jefe de la Oficina General de Gestión Social del Minem, explica que el rol del Legislativo es fundamental porque este poder del Estado es el único que puede modificar dicha ley ya sea para permitir o para prohibir la realización de actividades extractivas.
Al respecto, Cárdenas ha señalado que no se debe temer por la preservación del ambiente porque existen muchas experiencias de proyectos hidrocarburíferos que se superponen o colindan con ANP, como la misma Camisea (Cusco) o el lote 95 (Loreto), “donde se encuentra el parque nacional Pacaya Samiria”.
El yacimiento Candamo se encuentra casi enteramente en Puno y sobrepuesto al parque nacional Bahuaja-Sonene.
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En esto, el Minem cuenta con el apoyo del Ministerio del Ambiente (Minam), como se desprende de las declaraciones formuladas recientemente por su titular, Vladimiro Huaroc.
“Las ANP no deben ser consideradas museos vivientes. Son zonas vivas donde hay población, producción y actividades económicas”, ha dicho el funcionario.
A su entender, la modificación de la Ley de ANP es necesaria para poder “ejecutar proyectos declarados de necesidad pública e interés nacional, entre ellos las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos”.
Esto, en línea con lo que ya ocurre en otros 25 lotes de hidrocarburos que se superponen o colindan con ANP, “como el lote Z69, de Petro-Perú, que se superpone a la reserva nacional Mar de Grau”, manifestó Huaroc.
La diferencia entre todos estos proyectos y el Candamo es que este se halla inserto en una ANP cuyo Plan Maestro prohíbe por completo las actividades extractivas, a diferencia de los demás, donde sí se permite algún tipo de operación hidrocarburífera o, en todo, caso se respeta la pre-existencia de la misma, indica Mansen.
“En el caso del Candamo, la exploración realizada por Mobil indica una preexistencia que debió haberse considerado en la elaboración del Plan Maestro del parque Bahuaja Sonene. ¿Si la preexistencia se respetó en el caso de Camisea por qué acá no?”, se pregunta.
Muchos lotes de petróleo y gas se superponen o colindan con ANPs.
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La modificación de la Ley de ANP, caso de lograrse, sería un punto de partida para el desarrollo del Candamo y otras áreas con potencial gasífero en la selva; pero el camino no sería rápido ni sencillo.
Según estimación de Mansen, el Candamo es un proyecto que “va a demorar por lo menos cinco a seis años para poder salir a licitación”.
Requerirá, además de la aprobación del Congreso, la implementación de una consulta previa “para ver si las comunidades están de acuerdo o no” en abrir el ANP a la exploración gasífera.
Después, hay que hacer un Plan Maestro “que va a decir qué áreas se van a poder trabajar de acuerdo a la biodiversidad, y eso demorará algo más de dos años porque se deben realizar estudios en época de lluvia y de seca”.
Finalmente, señala Mansen, la Comisión del Plan Maestro deberá reunirse para debatir y ejecutar la modificación, con lo cual todo el proceso “no bajaría de cinco a seis años”.
Luego, vendría la licitación internacional y la exploración a cargo de una empresa con espaldas financieras fuertes para construir la infraestructura necesaria, incluyendo un gasoducto hacia la costa, caso de que pueda verificar la existencia de más de 2,1 TCF de gas.
Cabe recordar que Mobil estimó un volumen inicial de 3 TCF de gas natural y de 120 millones de barriles de LGN para el Candamo. La certificación de estos volúmenes ‘calentaría’ la Cuenca Madre de Dios para la ejecución de más proyectos y la puesta en valor de sus 20,4 TCF de recursos prospectivos.



