miércoles, junio 3

El sombrero de Pedro Castillo no permite ver la realidad que esconde el candidato Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú: una persona capaz de cualquier alianza con tal de llegar al poder.

Esa ha sido la estrategia que Sánchez desplegó desde su curul en el Congreso, la cual le permitió ser ministro del gobierno de Pedro Castillo y luego ser salvado por la oposición a Castillo, en el mismo fuero legislativo, de ser inhabilitado, con lo cual hoy no podría ser candidato a la presidencia de la República.

Esa es la misma estrategia que Sánchez ha aplicado en la segunda vuelta electoral, con aliados variopintos y contradictorios entre sí, como Antauro Humala y el exfiscal José Domingo Pérez.

Su plataforma política, Juntos por el Perú, ha intentado maquillar las diferencias entre sus aliados presentando a un nuevo “equipo técnico”, pero no lograron más que acentuar sus contradicciones.

Las mismas contradicciones se producen en las líneas de sus aliados partidarios. La congresista y reelecta senadora de Ahora Nación Ruth Luque reconoció –en nuestro videopódcast “Tenemos que hablar”– su crítica contra Roberto Sánchez por su postura sobre la minería informal e ilegal.

Ahora Nación es un partido que se ha sumado a Sánchez bajo una consigna antifujimorista, e hipotecando el capital político ganado en la primera vuelta bajo la ingenuidad de que Juntos por el Perú adoptará sus planteamientos.

Resulta ingenuo pensar que Roberto Sánchez cumplirá todo lo que les ha prometido a sus aliados. La mejor muestra ha sido la desastrosa presentación de su intento de hoja de ruta que ocurrió el último lunes, y con más de una versión que incluían la nacionalización de Telefónica, la renegociación del contrato del gas de Camisea y meter más dinero a la empresa estatal Petro-Perú.

Finalmente, Roberto Sánchez aseguró que no firmaría una hoja de ruta, pero lo terminó haciendo, en una contradicción más de su campaña electoral.

El producto del sancochado de plan de gobierno es resultado del intento de Roberto Sánchez por contentar a su variopinta plana de aliados partidarios: Ahora Nación, Partido Cívico Obras, Venceremos, el vizcarrista Perú Primero, entre otras agrupaciones.

Roberto Sánchez ha creído que puede repetir la táctica que le funcionó en el hemiciclo del Congreso, pero se encuentra ante un escenario distinto de votación. Y quizás ese sea el mayor fallo en su estrategia electoral. Lo sabremos el próximo domingo 7 de junio.

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