domingo, julio 26

Cuando el Estadio Monumental todavía seguía celebrando el gol de Gianluca Lapadula en los descuentos, hubo una escena que pasó casi desapercibida entre el ruido de las tribunas, pero que terminó diciendo mucho más que el 1-0 de Universitario sobre Cusco FC.

Cuando el Estadio Monumental todavía seguía celebrando el gol de Gianluca Lapadula en los descuentos, hubo una escena que pasó casi desapercibida entre el ruido de las tribunas, pero que terminó diciendo mucho más que el 1-0 de Universitario sobre Cusco FC.

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Tras el gol, la primera reacción del delantero fue recorrer el campo enviando besos a las cuatro tribunas. Después llegaron los abrazos inevitables. Alex Valera, Williams Riveros, Héctor Fértoli, Jorge Murrugarra y Lisandro Alzugaray lo envolvieron entre felicitaciones. Pero todavía faltaba alguien.

Lapadula levantó la mirada y encontró a Aldo Corzo cerca de la puerta del vestuario. No caminó. Corrió. Corzo abrió los brazos antes de recibirlo y, cuando el delantero llegó hasta él, lo abrazó con fuerza y le besó la cabeza.

Se abrazaron como se abrazan los amigos que han recorrido demasiados caminos juntos y que saben que los desafíos más difíciles nunca se ganan en soledad. No fue un gesto improvisado ni una celebración cualquiera. Detrás de ese encuentro había años compartidos con la selección peruana, llamadas telefónicas, confianza y una promesa silenciosa: hacer todo lo posible para que Universitario vuelva a levantar el trofeo y convierta el tetracampeonato en una realidad.

La Liga 1 Te Apuesto inmortalizó el momento en un carrusel de fotografías publicado en sus redes sociales. Bastaron unos minutos para que la escena recorriera Instagram, TikTok, X y WhatsApp como una de las imágenes más emotivas de la fecha.

Ese abrazo no empezó el viernes. Empezó varios años atrás. Entre el 2021 y el 2025, Gianluca Lapadula y Aldo Corzo compartieron 16 partidos con la selección peruana. Vivieron dos procesos de Eliminatorias, disputaron las Copas América del 2021 y 2024 y también atravesaron juntos el repechaje rumbo al Mundial de Qatar 2022.

Fueron concentraciones, viajes, entrenamientos y derrotas compartidas. Tiempo suficiente para construir algo más profundo que una simple relación entre compañeros.

Peru’s Aldo Corzo (3) and teammate Gianluca Lapadula embrace as they celebrate their 1-0 victory over Colombia at the end of a qualifying soccer match for the FIFA World Cup Qatar 2022 at Roberto Melendez stadium in Barranquilla, Colombia, Friday, Jan. 28, 2022. (AP Photo/Fernando Vergara)

/ Fernando Vergara

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Por eso, cuando Universitario inició la operación para convencer a Lapadula de jugr en el fútbol peruano, el trabajo no quedó únicamente en las oficinas.

Mientras el gerente deportivo Antonio García Pye desarrollaba las negociaciones con discreción, Aldo Corzo pudo ser uno de los que tomó el teléfono y habló directamente con su amigo. No le ofreció un contrato. Le habló del vestuario que había construido Universitario, del grupo que acababa de conquistar tres títulos consecutivos y de la posibilidad de convertirse en parte de una historia todavía más grande: el tetracampeonato.

Aldo Corzo compartió una imagen con Gianluca Lapadula. (Foto: Twitter)

Aldo Corzo compartió una imagen con Gianluca Lapadula. (Foto: Twitter)

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Corzo conocía perfectamente qué podía convencer al delantero. No era solo el proyecto deportivo. Era la posibilidad de sentirse parte de una familia.

Las palabras de Lapadula después del triunfo frente a Cusco FC ayudan a entender mucho mejor esa conexión. “Yo le pedí a mi familia hacer un esfuerzo increíble, y yo vine a ganar”, declaró el delantero, todavía con la emoción del gol sobre el rostro.

Después dejó otra frase que terminó de explicar su rápida adaptación. “Conocí a muchos jugadores en la selección, son familia todos. Desde el primer día me he sentido en casa. Perú siempre me recibió con mucho cariño. El delantero vive para el gol y yo vivo por el gol”.

Cuando habla de familia, Lapadula no recurre a una frase hecha. Habla de un grupo que ya conocía antes de ponerse la camiseta crema. Habla de Corzo, pero también de Andy Polo, Edison Flores y Alex Valera, futbolistas con quienes compartió años defendiendo al Perú.

Mensaje de Aldo Corzo

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También los une la generación. Corzo nació en mayo de 1989 y Lapadula en febrero de 1990. Ambos entienden que atraviesan una etapa donde el liderazgo pesa tanto como el rendimiento dentro del campo.

Y eso es precisamente lo que Universitario espera de ellos.

Lapadula ya regaló su primera gran alegría con un gol decisivo cuando todavía existen dudas sobre su mejor estado físico. Corzo, mientras tanto, continúa siendo uno de los líderes silenciosos del vestuario, el capitán que empuja incluso cuando no puede hacerlo desde el césped.

En la ‘U’ ya no existe margen para equivocarse. El Clausura representa el único camino para seguir peleando por la Liga 1 y alcanzar un objetivo reservado para muy pocos equipos: conquistar el tetracampeonato.

Quizá por eso ese abrazo conmovió tanto al hincha crema. Porque no fue únicamente el festejo de un triunfo. Fue la confirmación de que, detrás de los goles y los puntos, también existen amistades capaces de sostener un campeonato entero.

SOBRE EL AUTOR

Bachiller en Comunicación Social por la UNMSM. Trabaja en DT desde el 2013, con experiencia en RRSS. Fue Jefe de la Mesa Digital de la Zona Deportiva. Escribió en «Centenario» y «Tricampeones», libros oficiales de El Comercio y Universitario de Deportes. Es, también, coautor en «Copa América, 11 Historias» y «Crema, mi gran amigo». Ver más
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