En un país que se encamina a elegir a su décimo presidente en apenas diez años, hay una figura que ha permanecido constante en el manejo de la economía: Julio Velarde. Desde el Banco Central de Reserva del Perú, el economista ha dirigido la política monetaria durante dos décadas, consolidándose como uno de los actores más influyentes del país.
En un país que se encamina a elegir a su décimo presidente en apenas diez años, hay una figura que ha permanecido constante en el manejo de la economía: Julio Velarde. Desde el Banco Central de Reserva del Perú, el economista ha dirigido la política monetaria durante dos décadas, consolidándose como uno de los actores más influyentes del país.
De acuerdo con un informe de The Wall Street Journal, Velarde ha sido clave para sostener la estabilidad económica en medio de una marcada volatilidad política, caracterizada por constantes cambios de gobierno, crisis institucionales y escándalos de corrupción.
Mientras los presidentes “van y vienen”, como señala el medio estadounidense, el Banco Central se ha mantenido como un “oasis de estabilidad”. Desde 2016, Perú ha tenido nueve mandatarios, pero la conducción técnica de la política monetaria ha permanecido bajo el liderazgo de Velarde, quien culmina en julio su cuarto mandato consecutivo.
La preocupación por su eventual salida no es menor. “Cuando hablo con inversionistas o agencias de calificación, una de las principales preguntas es quién vendrá después de Julio”, señaló Luis Miguel Castilla, exministro de Economía, citado por el medio.
De acuerdo con un informe de The Wall Street Journal, Velarde ha sido clave para sostener la estabilidad económica en medio de una marcada volatilidad política, caracterizada por constantes cambios de gobierno, crisis institucionales y escándalos de corrupción.
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El desempeño macroeconómico respalda esa inquietud. Bajo su gestión, la inflación en Perú ha promediado cerca del 3% anual, mientras que el crecimiento económico ha bordeado el 4%, superando a economías como Brasil, México o Chile. Además, el sol peruano se ha consolidado como una de las monedas más estables de América Latina.
Uno de los pilares de esta estabilidad ha sido la autonomía del Banco Central. Velarde ha defendido de manera consistente la necesidad de mantener a la institución alejada de presiones políticas, una postura que contrasta con otros países de la región donde los bancos centrales están más subordinados al poder Ejecutivo.
“Es fundamental aislar al banco central de las presiones políticas”, afirmó en una entrevista citada por el informe.
Sin embargo, esta independencia también ha generado tensiones. Algunos sectores políticos han cuestionado su gestión e incluso han planteado utilizar las reservas internacionales —que bordean los US$100.000 millones— para financiar gasto público, una propuesta que Velarde ha rechazado.
Más allá de las críticas, el respaldo a su figura es amplio. Encuestas citadas por el medio indican que el Banco Central cuenta con altos niveles de aprobación entre empresarios, muy por encima de otras instituciones del Estado.
En un contexto donde la política peruana enfrenta una profunda crisis de credibilidad, la figura de Velarde ha logrado posicionarse como sinónimo de previsibilidad económica.
Con elecciones en curso y un escenario político incierto, la pregunta sobre su continuidad no solo es relevante para el Perú, sino también para los mercados internacionales, que ven en su gestión un factor clave para mantener la confianza en el país.




