`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La conectividad aérea en el país continúa en recuperación. En este contexto, el inicio de operaciones del nuevo aeropuerto internacional Jorge Chávez representa un escenario favorable. Sin embargo, contrasta con los desafíos que enfrenta la infraestructura aeroportuaria regional para ampliar su capacidad mediante nuevas inversiones. Cerrar las brechas de infraestructura y servicios aeroportuarios será fundamental para consolidar una recuperación del turismo en el país.
La conectividad aérea en el país continúa en recuperación. En este contexto, el inicio de operaciones del nuevo aeropuerto internacional Jorge Chávez representa un escenario favorable. Sin embargo, contrasta con los desafíos que enfrenta la infraestructura aeroportuaria regional para ampliar su capacidad mediante nuevas inversiones. Cerrar las brechas de infraestructura y servicios aeroportuarios será fundamental para consolidar una recuperación del turismo en el país.
Tras la pandemia, el movimiento aéreo de pasajeros en el Perú mostró una lenta recuperación por una insuficiente promoción del turismo receptivo, los problemas de acceso y gestión en los principales atractivos turísticos –como Machu Picchu–, una creciente inseguridad y la conflictividad social tras el golpe de Estado en el 2022. Aeropuertos como los de Bogotá y Cancún superaron sus niveles de tráfico prepandemia desde el 2022 y al cierre del 2025 se sitúan 30% y 15%, respectivamente, por encima del 2019. En contraste, el aeropuerto Jorge Chávez de Lima recién recuperó su nivel prepandemia en el 2024 y al 2025 apenas registra un incremento de 8% frente al 2019.
Cabe notar que la evolución del tráfico de pasajeros no fue homogénea y la recuperación ha estado liderada por el turismo doméstico. Entre mayo del 2025 y abril del 2026, los viajeros nacionales registran un tráfico 15% superior al de 2019. Por el contrario, el tráfico internacional demoró seis años en recuperar su nivel prepandemia y el número de viajeros de conexión aún se ubica 7% por debajo.
Aeropuerto Jorge Chávez.
/ ANTONIO MELGAREJO
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
En este contexto, en junio del 2025, inició operaciones el nuevo terminal del aeropuerto internacional Jorge Chávez, que duplicó su capacidad de atención. Sin embargo, al cierre de los seis primeros meses su operación aún registraba desafíos. Por ejemplo, según datos de Ositrán, el tiempo de espera para el ‘check-in’ en ‘counter’ excedía en hasta 45 minutos al estándar requerido, mientras que el control de migraciones en las llegadas registraba un exceso promedio de 42 minutos.
En paralelo, mejorar la conectividad y el tránsito aéreo requerirá adecuar la capacidad de los aeropuertos regionales a la creciente demanda y tránsito aéreo dentro del país. Excluyendo al Jorge Chávez, el creciente tránsito local ha ocasionado que los terminales regionales superen su capacidad máxima de atención de pasajeros en casi la mitad de los meses de 2025. El caso más crítico es el de Cusco: incluso el mes con menor tráfico de pasajeros supera su capacidad máxima promedio.
Aeropuerto de Chinchero a un 39% de avance.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Reducir el déficit de capacidad en las regiones exige acelerar el ritmo de inversión. A la fecha, el primer y segundo grupo de aeropuertos regionales cuentan con inversiones comprometidas por US$381 y US$411 millones. Además, según sus planes de negocio, las inversiones de los concesionarios hacia el 2030 podrían agregar otros US$1.300 millones. A esto se suma la necesidad de impulsar el tercer grupo de aeropuertos regionales, administrados por Córpac, con una inversión que se estima en al menos US$330 millones y que modernizará siete terminales aeroportuarios, además de la operación y mantenimiento de Chinchero. Su adjudicación por parte de Pro Inversión se proyecta para inicios del 2027, aunque podría extenderse a la espera de definir la eventual incorporación del aeropuerto de Chachapoyas y del saldo de obra del aeropuerto de Chinchero.
“Destrabar proyectos de inversión es clave para superar las brechas y fortalecer la competitividad aérea del Perú”.
En el caso de Cusco, acelerar la ejecución de obras del aeropuerto internacional de Chinchero es clave. No obstante, presenta un avance (US$559 millones) de 39%, una cifra menor a la mitad de su compromiso (US$1.425 millones). Los retrasos postergan los beneficios del proyecto e impactan en los costos: el presupuesto actual duplica el compromiso inicial de US$720 millones.
Destrabar los proyectos de inversión es clave para superar las brechas de capacidad y fortalecer la competitividad aérea del Perú. Este esfuerzo debe acompañarse con una agenda de promoción decidida del turismo, mayores facilidades para acrecentar las conexiones aéreas internacionales y entre las regiones, además del fortalecimiento de las instituciones públicas responsables.




