domingo, agosto 23

Días antes de la incursión estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes, China expresó su honda preocupación por un posible impacto en sus importaciones de energía y en la seguridad de sus cadenas de suministro. Y es que Arabia Saudita, Irán, Iraq y Emiratos Árabes Unidos envían gran parte de sus cargamentos a China por el Estrecho de Ormuz. Según un analista consultado por la agencia EFE, un posible cierre del paso marítimo no solo golpearía los intereses comerciales chinos sino que llevaría a los mercados a “territorio desconocido”, sobre todo en Asia, acaso la región que sería la más afectada.

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