sábado, septiembre 19

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Un guardia de seguridad se encuentra junto a un andamio y una gran lona protectora que cubre parte de la fachada del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington, D. C., el 15 de septiembre de 2026. (Mandel NGAN / AFP)

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El Centro Kennedy de Washington, uno de los recintos culturales más importantes de Estados Unidos, fue cerrado de forma indefinida esta semana de forma súbita en medio de la amenaza de que Donald Trump ordenará el derrumbe del recinto.

El Centro Kennedy de Washington, uno de los recintos culturales más importantes de Estados Unidos, fue cerrado de forma indefinida esta semana de forma súbita en medio de la amenaza de que Donald Trump ordenará el derrumbe del recinto.

Esto sucedió luego de que la agencia AFP publicara fotografías que muestran al presidente de Estados Unidos dentro del Air Force One mirando un cartel que rezaba “Demolición del Centro Kennedy”.

La clausura ha sido justificada por Matt Floca, director ejecutivo del local, por la necesidad de “evaluar riesgos de seguridad en partes del edificio que presentan un deterioro severo”, pero la preocupación alrededor de la destrucción de la estructura principal subsiste entre artistas y sectores políticos de oposición al gobierno estadounidense.

La representante demócrata Joyce Beatty, integrante ex oficio del comité a cargo del recinto cultural, ha sido una de las principales críticas de la gestión de Trump y presentó una solicitud de audiencia urgente con un juzgado federal de Washington D.C. para abordar el manejo del Centro Kennedy.

Un guardia de seguridad vigila el exterior del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington, D.C., el 15 de septiembre de 2026. (Foto de Mandel NGAN / AFP).

/ MANDEL NGAN

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Pese a que el tribunal rechazó el pedido de Beatty, estableció que la administración del centro deberá notificar con al menos 30 días de anticipación si se emprenderá cualquier alteración física de gran escala a la edificación. Christopher R. Cooper, juez a cargo, indicó de forma específica que esto también incluye una eventual demolición de la construcción.

De momento, Floca ha mencionado que la revisión se prolongará por una semana y en ese tiempo se determinará si el periodo de cierre se extiende.

Un centro sin paz

El John F. Kennedy Center for the Performing Arts se ubica a orillas del río Potomac y fue inaugurado en 1971, siendo considerado desde entonces como el centro cultural más importante de Estados Unidos y la institución más importante del país para las artes performativas, tal como señala su nombre.

Remeros frente al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington, D.C., Estados Unidos, el 15 de septiembre de 2026. (Foto de Mandel NGAN / AFP).

/ MANDEL NGAN

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La construcción es sede institucional de la Orquesta Sinfónica Nacional y de la Ópera Nacional de Washington, albergando eventos de danza y música, tanto de corte clásico como contemporáneo.

La historia del centro con Donald Trump ha sido accidentada, con tensiones que se remontan a la primera presidencia del líder del Partido Republicano.

En agosto del 2017 diversos artistas galardonados en los Kennedy Center Honors anunciaron que no participarían de la recepción que se realizaba en la Casa Blanca con los galardonados, señalando su disconformidad con el discurso polarizante del mandatario.

Ese mismo año, en diciembre, Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en declinar asistir a la gala de los Kennedy Center Honors, tradición que se mantenía desde 1978. El gobernante argumentó que no deseaba “distracciones políticas” con los premiados y que no acudiría al evento en los dos años siguientes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (centro), conversa con invitados durante el estreno mundial de «Melania», de Amazon MGM Studios, en el Kennedy Center de Washington, D.C., el 29 de enero de 2026. (Foto: Brendan SMIALOWSKI / AFP)

/ BRENDAN SMIALOWSKI

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La llegada del segundo mandato del magnate republicano se caracteriza por una actitud mucho más frontal respecto a la gestión del Kennedy Center, pues poco después de la toma de mando emprendió una ‘limpieza’ de decenas de funcionarios y fideicomisarios. Entre estos se encontraban los 18 integrantes de la junta de la institución, que fueron reemplazados por personas del entorno del mandatario. Además, Richard Grenell, amigo de Trump, fue designado como nuevo jefe de la mesa directiva.

El gobernante declaró que con estos cambios “se haría más grande otra vez al Centro Kennedy”, en clara referencia a su lema de campaña, agregando que la reorganización de la entidad buscaba “limpiar de cultura woke” sus actividades y eliminar las directivas de equidad e inclusión.

Las medidas de Trump llevaron a la cancelación de diversos eventos que recibieron la etiqueta de “woke”, entre los que se encontraban espectáculos del WorldPride 2025, un concierto del Coro de Hombres Gay de Washington y el musical infantil “Finn”.

Estos hechos generaron gran malestar entre la comunidad artística y se desató una nueva ola de cancelaciones, esta vez provocada por la retirada en masa de artistas. La tensión se vio agudizada en los meses posteriores por la incursión del grupo republicano Log Cabin para interrumpir con insultos una presentación musical de Yasmin Williams, con el agravante de que se acusó a Grenell de haber permitido intencionalmente el incidente.

Las polémicas llegaron a otro pico el 18 de diciembre del 2025 cuando el directorio de la entidad votó a favor de añadir el nombre de Trump al edificio, que pasaría a denominarse “Centro Conmemorativo Donald J. Trump y John F. Kennedy para las Artes Escénicas”. Inmediatamente después del anuncio, trabajadores de construcción aparecieron en la fachada de la construcción para añadir el nombre del mandatario.

Trabajadores en el exterior del Centro Conmemorativo John F. Kennedy para las Artes Escénicas tras añadir el nombre de Donald Trump el 19 de diciembre de 2025 en Washington, D. C. (Foto: Jim WATSON / AFP)

/ JIM WATSON

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El cambio encontró la resistencia de parientes del fallecido presidente John F. Kennedy, en honor de quien se nombró el recinto, y de congresistas del Partido Demócrata. La medida fue considerada arbitraria y ajena al marco normativo, pues la denominación del local se determinó por una ley y se adujo que el Congreso es la única instancia que podía decidir un cambio de nombre.

El primer año de la gestión de Richard Grenell fue también complejo por el descenso de los abonos de temporada que, junto a otros problemas como el retiro de patrocinadores y la negativa de artistas a presentarse, habría llevado a que la recaudación del Centro Kennedy retrocediera un 50% con respecto al 2024.

El descenso en la venta de boletos durante el 2025 llevó a que la Ópera Nacional de Estados Unidos decidiera en enero de este año abandonar voluntariamente su afiliación con el centro cultural de Washington tras más de 50 años.

Los directivos del conjunto musical argumentaron que esto también se debía su desacuerdo con el manejo y las formas de la nueva administración, anunciando que operarían de forma itinerante entre el 2026 y el 2027.

Al mes siguiente, Donald Trump anunció que el Centro Kennedy cerraría sus puertas en julio de este año para emprender una remodelación que se extendería por dos años. En aquel momento, el gobernante aseguró que no demolería el lugar y que las reformas tendrían un costo estimado en 200 millones de dólares.

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