Son números que explican el presente de Universitario. Números que, puestos uno frente al otro, cuentan una historia mucho más grande que una simple operación matemática. Universitario decidió hacerlo la semana pasada. A la izquierda, diez años de proceso concursal, entre 2012 y 2021. A la derecha, las leyes actuales 31279 y 32113, vigentes desde setiembre del 2021 y modificadas en agosto del 2024. En el medio, una pregunta que hoy vuelve a recorrer los pasillos del Monumental por la reciente disputa judicial con Gremco: ¿qué cambió realmente en la ‘U’?
Son números que explican el presente de Universitario. Números que, puestos uno frente al otro, cuentan una historia mucho más grande que una simple operación matemática. Universitario decidió hacerlo la semana pasada. A la izquierda, diez años de proceso concursal, entre 2012 y 2021. A la derecha, las leyes actuales 31279 y 32113, vigentes desde setiembre del 2021 y modificadas en agosto del 2024. En el medio, una pregunta que hoy vuelve a recorrer los pasillos del Monumental por la reciente disputa judicial con Gremco: ¿qué cambió realmente en la ‘U’?
La respuesta institucional cabe en cuatro imágenes. Pero detrás de ellas hay una década de deudas, acreedores, administraciones, incertidumbre y un solo campeonato nacional, el de 2013. Y también cinco años de otro proceso: tres estrellas consecutivas, ingresos multiplicados, obligaciones tributarias pagadas y un club que defiende haber recuperado algo que durante mucho tiempo parecía imposible: la capacidad de decidir su propio camino.
El contraste empieza arriba. En el primer cuadro, el pasado dice “Proceso Concursal 2012-2021”. Diez años. Un campeonato. El título de 2013 como una isla solitaria en medio de un océano de problemas. Abajo aparece una frase que resume la naturaleza de aquella etapa: “Dependencia de juntas de acreedores”.
No es un detalle menor. Durante esos años, Universitario convivió con un sistema en el que su futuro financiero e institucional estaba inevitablemente ligado al proceso concursal y a las decisiones de sus acreedores. La administración del club y su patrimonio se encontraban dentro de una disputa que, por momentos, parecía no tener final. El fútbol se jugaba los domingos, pero buena parte de las batallas importantes se resolvía en escritorios, expedientes y salas de reuniones.
Los números tampoco eran alentadores. La imagen difundida por el club registra una deuda corriente acumulada de S/68 millones y una deuda tributaria coactiva de S/5,7 millones. Además, Universitario no había pagado acreencias concursales ni postconcursales: S/0. Sus ingresos totales, según el promedio anual mostrado por la institución, alcanzaban los S/39,5 millones.
Era una ‘U’ que todavía cargaba demasiado peso sobre los hombros.
Al otro lado de la comparación aparece el presente. “Leyes actuales 31279 y 32113”, dice el gráfico. Y debajo, entre paréntesis, el período: setiembre del 2021 hasta la actualidad.
El primer cambio que Universitario subraya es la “autonomía institucional”. Una palabra que hoy tiene especial importancia en medio del enfrentamiento legal con Gremco y la medida cautelar que busca reactivar provisionalmente el proceso concursal ante Indecopi.
Desde la posición del club, el actual régimen especial representa una ruptura con el modelo anterior. La Ley 32113 modificó y complementó los alcances de la Ley 31279 y estableció un marco bajo el cual los clubes acogidos pueden continuar su proceso de recuperación y pago de obligaciones con la supervisión de SUNAT y la figura del administrador provisional.
En la cancha, el cambio también tiene forma de trofeo. Tres campeonatos. Los de 2023, 2024 y 2025. Un tricampeonato que no necesita demasiada explicación para el hincha crema. Después de una década con un solo título nacional, Universitario volvió a encontrar continuidad deportiva. Y aunque sería simplista explicar los éxitos únicamente a partir de una transformación administrativa, los resultados permiten observar una coincidencia difícil de ignorar: mientras el club encontraba una nueva estructura para ordenar sus cuentas, también construía uno de los períodos deportivos más exitosos de su historia reciente.
Con Aldo Corzo como capitán, el plantel campeón festeja en la cancha del Monumental, tras asegurar el tercer título consecutivo de Universitario. (Foto: Fernando Sangama / @photo.gec)
/ Fernando Sangama
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Las cifras económicas completan el retrato. La deuda corriente, según el gráfico, fue reducida y pagada por S/35 millones. La deuda tributaria registra pagos por S/97,7 millones, sin generar nuevas deudas, de acuerdo con la información difundida por la institución.
Y hay otro salto todavía más evidente: los ingresos. De un promedio anual de S/39,5 millones durante la etapa anterior, Universitario reporta actualmente ingresos totales de S/111 millones como promedio anual. Solo entre julio 2025 y agosto 2025 la cifra fue de 140 millones de soles. Es casi el triple. El Monumental lleno, los títulos, las campañas comerciales, las competencias internacionales, los patrocinios y el crecimiento de la marca forman parte de una maquinaria que hoy mueve mucho más dinero que hace una década.
Pero quizá el dato que mejor explica la diferencia entre ambos modelos sea el pago de acreencias.
Entre 2012 y 2021, el registro mostrado por Universitario es de S/0 en pagos de acreencias concursales y/o postconcursales. En el período actual, la cifra llega a S/6,4 millones. Además, el club proyecta pagos acumulados por S/15,5 millones hasta el 2028.
No significa que el problema esté terminado. Al contrario. La deuda sigue siendo parte de la historia de Universitario y el conflicto con Gremco demuestra que las viejas disputas todavía tienen capítulos pendientes. El propio club reconoce que sus acreedores forman parte del plan de viabilidad y que el proceso de pago tiene una ruta establecida.
Por eso, la discusión de estos días no solo trata sobre quién gana una batalla judicial. En el fondo, la pregunta es mucho más profunda: ¿qué modelo debe definir el futuro de Universitario?
La respuesta crema está en estas dos imágenes. Diez años frente a cinco. Un campeonato frente a tres. S/39,5 millones de ingresos anuales frente a S/111 millones. Cero soles en pagos de acreencias concursales y postconcursales frente a S/6,4 millones ya desembolsados, con una proyección de S/15,5 millones hasta el 2028.
Las cifras, naturalmente, no cuentan toda la historia. Ninguna tabla puede medir las madrugadas de crisis, las decisiones equivocadas, las reuniones interminables ni el rugido de 60 mil personas en un Monumental lleno. Pero sí ayudan a entender el tamaño del camino recorrido.
Universitario todavía tiene deudas que pagar y una batalla legal que enfrentar. Su pasado no ha desaparecido. Gremco tampoco es un nombre que pueda borrarse de la historia con una diapositiva. Pero el club de hoy quiere defender algo que considera suyo: la distancia que ha conseguido recorrer desde aquellos días en que su destino parecía decidido por otros.
De eso trata, finalmente, el antes y después. No de olvidar lo que ocurrió entre 2012 y 2021. Sino de preguntarse cuánto cuesta volver atrás cuando, después de tanto tiempo, la ‘U’ siente que por fin encontró una ruta para avanzar.
Mientras que de un lado existió una desvalorización de activos para liquidarlos, desde que la nueva administración asumió el liderazgo de Universitario llegaron estos cambios:
Patrimonios y activos
- Centro de Alto Rendimiento Vidu
- Coliseo Polideportivo Apuesta Total – ubicado en el Lolo Fernández
- Dos campos sintéticos Opalux en Vidu
- Dos campos sintéticos en el Monumental (cancha norte y sur)
- Un campo sintético Lolo y nueva iluminación
- Nueva iluminación (según estándares Conmebol) y pintado Estadio Monumental
- Nuevas oficinas Estadio Monumental
- Museo Monumental
- Nuevas oficinas Campomar más salas especializadas y de recuperación
- Pantalla gigante Monumental
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