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Estados Unidos quiere mantener su liderazgo en el turismo mundial, pero enfrenta el desafío de recuperar el interés de los visitantes internacionales. Ese fue el mensaje de Nick Adams, enviado presidencial especial de Donald Trump para el Turismo, el Excepcionalismo y los Valores Estadounidenses, durante la 26.ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada en Malta.
Estados Unidos quiere mantener su liderazgo en el turismo mundial, pero enfrenta el desafío de recuperar el interés de los visitantes internacionales. Ese fue el mensaje de Nick Adams, enviado presidencial especial de Donald Trump para el Turismo, el Excepcionalismo y los Valores Estadounidenses, durante la 26.ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada en Malta.
En su intervención, Adams defendió el peso económico de la industria turística estadounidense y sostuvo que el país está dispuesto a seguir invirtiendo para atraer viajeros. Sin embargo, sus declaraciones se producen en un contexto de retroceso de llegadas internacionales: según las cifras presentadas por el WTTC, Estados Unidos recibió un 5,5% menos de visitantes extranjeros en 2025 que el año previo, mientras que el crecimiento del turismo mundial alcanzó el 4,1%.
Pese a este escenario, el funcionario aseguró que la ambición de Washington es conservar su posición en el mercado global. “Somos la economía de viajes número uno del mundo. Tenemos la intención de seguir siéndolo”, afirmó.
Nick Adams, enviado presidencial especial de Donald Trump para el Turismo, el Excepcionalismo y los Valores Estadounidenses, durante la 26.ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada en Malta.
/ HIZIR BEKiR ONCEL
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Adams destacó que los viajes y el turismo aportaron US$2,63 mil millones al Producto Bruto Interno (PBI) de Estados Unidos en 2025 y sostuvieron más de 20,4 millones de puestos de trabajo. Con esas cifras, defendió el papel de la actividad no solo como fuente de ingresos y empleo, sino también como una vía para proyectar la imagen del país en el exterior.
“El turismo es diplomacia con rostro humano”, sostuvo el enviado presidencial. Desde su perspectiva, los viajes permiten conectar culturas y acercar a los visitantes a la población local, más allá de las diferencias que puedan existir entre gobiernos.
En esa línea, Adams afirmó que el principal activo turístico de Estados Unidos no se limita a sus atractivos, infraestructura o grandes eventos, sino que también está en la experiencia que ofrece su gente. Como ejemplo, mencionó el contacto de los viajeros con restaurantes, comercios y otros espacios cotidianos durante el Mundial de fútbol de 2026.
Nick Adams, enviado presidencial especial de Donald Trump para el Turismo, el Excepcionalismo y los Valores Estadounidenses, durante la 26.ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada en Malta.
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Uno de los puntos más políticos de su intervención fue su rechazo a que los países utilicen los viajes como instrumento de presión en disputas comerciales o geopolíticas. Además, Adams cuestionó que los desacuerdos entre países se trasladen al sector turístico.
A su juicio, los boicots afectan principalmente a los trabajadores y pequeños negocios que dependen de los visitantes, como hoteles, restaurantes, taxis y comercios, en lugar de limitarse a los gobiernos involucrados en las controversias.
Por ello, planteó que la competencia entre destinos debe darse mediante mejores servicios, infraestructura y experiencias para los viajeros. “Competencia saludable”, dijo, al defender una estrategia basada en invertir más, ampliar la oferta y mejorar la capacidad de recibir turistas.
Como parte de esa estrategia, Adams puso énfasis en el calendario de acontecimientos internacionales que Estados Unidos albergará durante los próximos años. Entre ellos mencionó los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Los Ángeles 2028 y el Mundial de Rugby de 2031, además de otros eventos deportivos que podrían generar nuevas oportunidades para la hotelería, el transporte y los servicios turísticos.
El funcionario también destacó las inversiones en carreteras, trenes, aeropuertos y nuevos complejos turísticos, así como la intención de mejorar la hospitalidad y la atención a los visitantes.
Nick Adams, enviado presidencial especial de Donald Trump para el Turismo, el Excepcionalismo y los Valores Estadounidenses, durante la 26.ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada en Malta.
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El reto, no obstante, será convertir la capacidad económica y la agenda de grandes eventos en un mayor flujo de viajeros internacionales. Los datos de 2025 muestran que el peso del turismo estadounidense en la economía mundial convive con una contracción de las llegadas extranjeras, en un mercado en el que otros destinos también buscan captar una mayor parte de la demanda.
Con la mirada puesta tras el Mundial de fútbol de 2026 y otros grandes eventos internacionales, Estados Unidos busca convertir su capacidad económica y turística en un nuevo impulso para las llegadas internacionales. El desafío será que esas inversiones y oportunidades se traduzcan en más visitantes, en un contexto en el que el país intenta defender su liderazgo frente a la creciente competencia entre destinos.



