Juntos por el Perú ha presentado el mayor número de interpelaciones a ministros durante el primer mes de gobierno en los últimos 15 años. Los especialistas advierten que, confiados en los 74 votos del bloque que ganó la Mesa Directiva, la izquierda podría caer en el “obstruccionismo” que tanto se criticó a la bancada de Fuerza Popular, en el periodo 2016-2019, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK).
Los principales mecanismos de control político en la Cámara de Diputados son dos: la interpelación y la censura. Para el mecanismo de interpelación -que consta de citar a un ministro al pleno a responder un pliego de preguntas- se requiere una moción con 20 firmas y 44 votos para su admisión.
En la Cámara Baja, Juntos por el Perú cuenta con 32 miembros, por lo que tiene los votos necesarios para presentar todas las mociones que quieran por cuenta propia. Sin embargo, para la admisión, requieren de la adhesión de sus aliados. Los 14 votos del Partido Cívico Obras les bastaría para alcanzar las 44 adhesiones requeridas para citar al ministro en cuestión.
En el escenario de censura, JP lo tiene más complicado: no le alcanza ni con la adhesión de Obras y Ahora Nación. Obligatoriamente, necesitarían los votos del Partido de Buen Gobierno para llegar a los 66 votos requeridos. Esta es la única combinación posible para que JP logre una censura ministerial, a diferencia de la interpelación, donde existen seis combinaciones posibles para citar a los ministros a responder preguntas al pleno.
—Un ‘déjà vu’—
Juntos por el Perú arrancó con dos mociones de interpelación, de las cuales una no procederá debido al retiro de una firma. Esto ocurrió en un escenario donde diputados del Partido del Buen Gobierno y Ahora Nación se pronunciaron en contra de la medida promovida contra el ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno.
Para Alejandro Rospigliosi, experto en derecho parlamentario, el rechazo del Partido del Buen Gobierno y Ahora Nación a las medidas apresuradas de JP podría repetirse incluso en próximas votaciones. “No solo puede ocurrir en acciones de control político, sino en votaciones para temas de equilibrio fiscal, donde ambas bancadas no querrán quemarse dejando la imagen de una oposición recalcitrante. Y si JP no se da cuenta, terminarán siendo identificados como obstruccionistas”, dijo el abogado.
Rospigliosi Vega también recordó que Juntos por el Perú podría terminar con la misma percepción que logró la bancada Fuerza Popular, en el periodo 2016-2019, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski donde impusieron sus entonces 73 votos.
—Cuestión de confianza—
En esa misma línea, Rospigliosi adelantó que podrían cometer el mismo error si es que desvirtúan el pedido de facultades que presentará el Poder Ejecutivo. Recordó que, ante tantas negativas y bajo la narrativa del obstruccionismo, el gobierno podría recurrir a la figura de la cuestión de confianza que, ante dos denegatorias, podría producirse la disolución de la Cámara de Diputados, quedando en función el Senado.
Para el diputado de Renovación Popular Frank Krklec, Juntos por el Perú viene contribuyendo a la narrativa de que el Congreso es “obstruccionista” al presentar interpelaciones cuando ni siquiera se han instalado las comisiones, que es la primera instancia de citaciones a ministros para abordar problemáticas de sus respectivos sectores.
“Si sigue con ese ánimo, y el resto de bancadas de su bloque apoyan, van a generar el escenario para que el gobierno pueda disolver la Cámara de Diputados (…) Si se ve un ánimo se sabotear, aumentará la impopularidad, y el Gobierno puede ver esto como una oportunidad para cerrar el Congreso, y eso va a tener respaldo. Y en una siguiente elección, en cuatro meses, el gobierno podría obtener la mayoría y la izqueirda podría desaparecer del mapa. Están jugando con fuego y se podrían quemar”, advirtió el representante del bloque de derecha.
Así se proyectan los votos para los escenarios de control político en la Cámara de Diputados.



