martes, octubre 13

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Este año, las expectativas de un gobierno con mayor estabilidad política han reducido la incertidumbre y generado tranquilidad en los inversionistas, mencionó Daniel Velandia, jefe de Estudios Económicos de Credicorp Capital a Día1. Durante esta entrevista, en el marco del Investor Capital realizado en Colombia, el especialista detalló que minería, infraestructura, vivienda y energía, serán los pilares para la recuperación de nuestra economía, luego del fenómeno de El Niño.

Credicorp Capital proyecta un crecimiento de 3,2% este año y 3% para el siguiente en el Perú, ¿cuál es el principal riesgo que podría impedir que estas proyecciones se cumplan?

Sin ninguna duda, el principal riesgo de corto plazo y coyuntural es el fenómeno de El Niño. El Banco Central de Reserva (BCR) ha estimado que un fenómeno de El Niño fuerte, como el de 1997, puede restarle casi dos puntos de crecimiento a la economía. Actualmente, nuestras proyecciones ya incorporan un impacto de casi dos puntos entre 2026 y 2027, lo que nos sitúa en la proyección del 3% para 2027. Si el fenómeno de El Niño no estuviera presente, el Perú podría crecer perfectamente por encima del 4%.

En un plano estructural, el desafío radica en la implementación efectiva de las medidas de política económica proyectadas. El mensaje del gobierno se orienta en la dirección correcta para generar condiciones y destrabar proyectos. La delegación de facultades es determinante, no para todo, pero sí para que muchas cosas se puedan ir implementando. Entonces la coyuntura política y la fragmentación parlamentaria constituyen un desafío constante de mediano plazo en la región, aunque se mantiene el optimismo.

Mencionaba que, superados estos inconvenientes, el crecimiento del Perú podría ubicarse en 4% o por encima de esta cifra. ¿Cuál es la perspectiva de crecimiento económico de cara a los próximos años?

A partir del 2028 en adelante, el Perú podría registrar de manera consistente la tasa de crecimiento de promedio histórico, equivalente a un 4,2%. Es decir, si las condiciones se dan, después de El Niño —se reactiva la inversión privada y se consolida un ciclo minero positivo con precios elevados del cobre—, perfectamente en el 2028 podremos ver un crecimiento superior al 4%.

FOTO 1 |

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Claro que el factor político, como refiere, será crucial,¿cómo interpretan los mercados el comportamiento de este nuevo gobierno?

Los mercados financieros vienen reflejando la expectativa de una mayor estabilidad política. Esto parte del hecho de que existe una mayor probabilidad de contar con un mandato presidencial completo de cinco años. Esto debido a que, para aprobar una vacancia presidencial se requieren dos tercios de votación en cada cámara parlamentaria, y el partido Fuerza Popular posee aproximadamente entre el 36% y 37% del Senado, lo cual le permitiría bloquear por sí solo una vacancia. Si a ello se suman los votos de otras agrupaciones como Renovación Popular, la probabilidad de vacancia se reduce aún más.

Por lo tanto, pensar en un mandato completo de cinco años y dejar atrás un periodo de alta inestabilidad —con diez presidentes en diez años—se está reflejando en la confianza para invertir en los mercados de capitales y permite a los empresarios definir planes de inversión con mayor tranquilidad porque la probabilidad de reformas radicales se reduce.

Superado el fenómeno de El Niño, la minería y la infraestructura serán los motores principales. No obstante, al no observarse megaproyectos mineros nuevos de gran escala, ¿continúa siendo este sector el detonante de la economía?

Sin ninguna duda, la minería se mantiene como el principal catalizador económico debido al elevado volumen de capital que moviliza. En lo corrido del año, la inversión minera creció entre un 20% y 25%, registrando un incremento real de 32% en el segundo trimestre. Además, existen proyectos Greenfield importantes como Tía María, así como proyectos de expansión y ampliación de gran magnitud en Las Bambas y Cerro Verde, ese tipo de proyectos genera mucho dinero. Si bien el impacto en la producción minera puede tomar cierto tiempo, los flujos de inversión privada son crecientes y configuran un impulso a un nuevo ciclo minero.

Aunque no predominen megaproyectos individuales aislados, la cartera total de proyectos mineros supera los US$60.000 millones solo en minería. El gobierno ha priorizado entre cinco y seis proyectos cuya ejecución en los próximos dos años suma casi US$12.000 millones. Son tantos los proyectos que realmente darán un impacto muy importante en la economía.

Cifra anualizada. PBI creció 3.83% entre marzo del 2018 y febrero del 2019, según el INEI. (Foto: Bloomberg)

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Además de la minería, ¿qué otros sectores económicos específicos atraen el interés de los inversionistas?

La infraestructura es clave y dentro de los objetivos del gobierno destacan la aceleración de permisos y el destrabe de proyectos. Y tenemos varios proyectos que están siendo priorizados, tales como las líneas del metro, aeropuertos, puertos y ferrocarriles, eso mueve mucho dinero.

En segundo lugar, el sector vivienda y la construcción muestran un despegue gradual tras haber permanecido rezagados durante varios años. El dinamismo económico y el ingreso de divisas por exportaciones cupríferas impulsan la demanda, mientras que la reducción del inventario inmobiliario y la mejora en las condiciones regulatorias favorecen una reactivación del sector construcción.

Un tercer sector es energía, motivado por el desarrollo de proyectos de energías renovables, estación energética, proyectos de transmisión que se quieren liderar. Entonces, esos tres sectores son los que liderarán la inversión y el crecimiento en Perú.

En cuanto al mercado de capitales, ¿cuál es la expectativa y la perspectiva de rendimiento para las acciones peruanas?

En el informe anual ‘Andean Investor Guide’, donde se presentan las recomendaciones por país y sector. El mercado peruano es el menos preferido, pero eso no significa que no vaya a subir. De hecho, tenemos una rentabilidad estimada hasta finales de 2027 de poco más de 13%, incluyendo dividendos. Pero, si lo comparamos con Chile y Colombia, Perú es el que menos va a rentar porque las acciones mineras han subido mucho y el sector es el más relevante en la bolsa peruana; por lo tanto, creemos que esos altísimos precios de los metales ya están incorporados en los precios de las acciones, así que preferimos ser cautos; aunque siempre hay oportunidades.

Entonces, ¿se mantendrá la fortaleza del sol peruano frente al dólar, considerando un eventual incremento de la tasa de referencia por parte del BCR?

La cotización del dólar responde a la dinámica de oferta y demanda de divisas. En los últimos años, el Perú ha registrado ingresos netos masivos de dólares impulsados por precios récord del cobre y del oro, así como por máximos históricos en las exportaciones, los términos de intercambio y la balanza comercial. Cuando tienes un país donde solo entra dinero y la inversión está creciendo, lo único que podemos concluir es que la tendencia del tipo de cambio es bajista, y los modelos estadísticos señalan que el dólar podría ubicarse por debajo de los S/3,20 hacia finales de 2027.

Aunque hay dos factores: la primera es la Reserva Federal de Estados Unidos, con el estrecho diferencial (’spread’) de tasas respecto al Perú limita que inversionistas sigan viniendo al Perú y la intervención activa del BCR: La autoridad monetaria ha intervenido acumulando compras por más de US$16.000 millones en el año, estableciendo un piso a la cotización cambiaria, lo que evita que el dólar caiga. Contemplando estos factores, la proyección central ubica al tipo de cambio en S/3,25 por dólar para el cierre del próximo año.

Ilustración: Giovanni Tazza

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Durante el Investor Conference, comparó a Perú con Chile, resaltando los incentivos tributarios y simplificaciones administrativas implementados en este país, ¿deberíamos adoptar medidas similares?

Lo de recortar impuestos no podría ser tan atractivo, sobre todo en un contexto de alta informalidad en Perú porque la mayoría no tributa. Por lo tanto, bajar tasas de tributación no necesariamente va a incrementar la inversión porque lo que se necesita es incrementar la base tributaria y bajar la informalidad.

Lo que sí debe tomarse como referencia de la experiencia chilena son las iniciativas orientadas a agilizar permisos ambientales, simplificar tramitaciones burocráticas y destrabar la gestión con comunidades, eso es clave. Junto a ello se debe lograr certidumbre jurídica, no siempre funciona, pero genera señales positivas. Esta medida aporta previsibilidad en un entorno regional de alta volatilidad política.

Tales instrumentos deben implementarse de forma focalizada para evitar un impacto fiscal negativo sin contraprestación en crecimiento económico. El Perú debe concentrarse en eliminar trabas burocráticas y reforzar la seguridad jurídica, que ha sido el mal que hemos sufrido en los últimos años con tanta incertidumbre regulatoria.

En una visión comparada entre el Perú, Chile y Colombia, ¿cómo se posiciona la economía peruana y a qué responde la diferencia en los indicadores fiscales?

Yo soy muy optimista con Perú por la gran cantidad de proyectos, a pesar de la alta informalidad. El país tiene una cartera total de proyectos en carpeta que suman US$100.000 millones y estamos hablando de inversiones mineras, de infraestructura, energía, etc.

Por lo tanto, si ajustáramos estabilidad política, la inversión podría acelerarse. Ya lo vemos; la inversión privada creció casi un 20% real en el segundo trimestre y los índices de confianza empresarial se ubican en máximos de 16 años. Yo creo que hoy, es el país mejor posicionado porque viene creciendo a tasas muy por debajo de su promedio histórico, tiene precios de metales muy altos y se proyecta un periodo de estabilidad política.

Chile es diferente porque se ve afectado por los elevados precios del petróleo y proyecta un crecimiento de apenas 0,5% este año. Registra volatilidad cambiaria y un desempleo estructural derivado de reformas en el mercado laboral que ha encarecido el costo de contratar.

Colombia viene bien, pero el lío fiscal hace que el país tenga tasas altas, dólar volátil, inversión baja y el proceso de recuperación podría ser mayor que en Perú. Si no se hacen ajustes fiscales, este gobierno podría tener un déficit de 9,4% del PBI, en Perú llegará a 1,5% y en Chile, no superaría el 2,5%.

Entonces en el relativo, Perú es el mejor posicionado, el riesgo grande sigue siendo de carácter político.

Share.
Exit mobile version