jueves, octubre 1

Bajo la neblina y garúa de New Jersey, Perú acababa de jugar su mejor partido desde el inicio de la era ‘Mano’ Menezes. El último martes se selló un 1-1 ante México en el Sports Illustrated Stadium que no alcanzó para celebrar una victoria, pero sí para dejar una sensación distinta en el vestuario de la ‘bicolor’.

Una vez que sonó el pitazo final, los jugadores mantenían la seriedad que un empate puede dar, pero sí reconocían -y se reconocían unos a otros-, entre abrazos y palmas en la espalda, el hecho de haber jugado un buen partido, sobre todo considerando que llegaban de dos derrotas consecutivas y que el momento de la selección venía siendo tan criticado.

Jairo Vélez anotó su quinto gol con la selección peruana (EFE/ Ángel Colmenares)

/ Ángel Colmenares

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Después de la goleada sufrida ante Estados Unidos, el equipo respondió con una actuación con más personalidad que devolvió algo de optimismo al grupo, parte de eso tuvo que ver con el planteamiento distinto del técnico: más recuperación y presión media-alta en campo rival. Y hubo una imagen que resumió ese ánimo y confianza. Apenas terminó el encuentro, ‘Mano’ Menezes se acercó a Jairo Vélez, autor del gol peruano, y lo abrazó para decirle algunas palabras, seguramente de felicitaciones. El volante no solo anotó, sino que es el artillero de la era Menezes con cinco tantos.

Mano Menezes. (Foto: Getty Images)

Mano Menezes. (Foto: Getty Images)

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Dentro del vestuario quedó, sobre todo, la sensación de que este equipo puede ofrecer una cara diferente. Renzo Garcés fue al lado de su amigo el debutante Marco Huamán, sobre todo a preguntar cómo se sentía luego de haber tenido que ser sustituido tras el pisotón en el segundo tiempo. De otro lado, un entusiasta Oslimg Mora (quien tuvo su segundo debut bicolor, porque antes jugó con Gareca), aunque siempre callado y tímido, recibía el abrazo de Jhonny Vidales por su primer partido como titular en la selección.

Una vez en el camerín, Menezes también tomó la palabra para felicitar al grupo. El técnico brasileño destacó la actitud y la entrega mostradas durante los 90 minutos y les ratificó que confía plenamente en el trabajo que vienen realizando, incluso en medio de las críticas que han rodeado a la selección en las últimas semanas. El mensaje fue claro: el resultado no era suficiente para conformarse, pero la respuesta del equipo sí era un paso que valoraba.

No hubo festejos desmedidos, sobre todo en un equipo que hace tanto no conoce de triunfos. Pero sí hubo algo que Perú necesitaba después de las últimas semanas: la sensación de que el equipo había dado una respuesta dentro de la cancha y que, por primera vez en esta etapa, podía irse al vestuario con la tranquilidad de haber hecho las cosas bien.

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