Cuando un usuario le pregunta a ChatGPT, Gemini o al buscador de Google cuál es la mejor opción para resolver una necesidad, ya no recibe una lista de enlaces: recibe una respuesta ya construida. Ese cambio de comportamiento ha dado origen a una nueva disciplina: el Answer Engine Optimization (AEO), que busca que una marca forme parte de esa respuesta y no solo de los resultados de búsqueda.
Cuando un usuario le pregunta a ChatGPT, Gemini o al buscador de Google cuál es la mejor opción para resolver una necesidad, ya no recibe una lista de enlaces: recibe una respuesta ya construida. Ese cambio de comportamiento ha dado origen a una nueva disciplina: el Answer Engine Optimization (AEO), que busca que una marca forme parte de esa respuesta y no solo de los resultados de búsqueda.
“El SEO (Search Engine Optimization) compite por posiciones en una lista de enlaces. El AEO compite por ser mencionado, citado o recomendado dentro de una respuesta que la inteligencia artificial ya construyó por el usuario”, explica Carlos Ramos, director de consultoría de Neo Consulting.
A diferencia del SEO, donde el objetivo es una posición en el ranking, Ramos explica que el AEO se mide en cuatro niveles de profundidad, y que una marca puede estar presente en unos y ausente en otros:
- Reconocimiento: el motor de IA comprende qué representa la marca y con qué temas debe asociarla.
- Mención: la marca aparece dentro de una lista, ejemplo o explicación generada por la IA.
- Prominencia: la marca no solo aparece, sino que recibe mayor desarrollo o aparece primero frente a otras alternativas.
- Citación: una página oficial de la marca es usada como fuente para respaldar la respuesta.
“Ser mencionado demuestra presencia. Ser citado demuestra que el contenido propio de la marca está ayudando a construir la respuesta que recibe el usuario. Son logros distintos y exigen estrategias distintas”, señala el experto.
Uno de los hallazgos que Neo Consulting ha observado al medir esta visibilidad en distintos motores es que no existe un comportamiento único: cada motor de IA construye sus respuestas con criterios propios, prioriza tipos de fuente distintos y cambia esas reglas con más frecuencia que un buscador tradicional.
“No existe un solo playbook de AEO. Lo que funciona para aparecer en las respuestas de un motor no garantiza visibilidad en otro. La estrategia tiene que adaptarse al motor donde la marca busca ganar presencia”, indica.
Esto implica que las empresas deben priorizar contenidos claros, específicos y verificables, con datos propios y respuestas directas que puedan ser identificadas por los sistemas de IA. Para el experto, esta es una de las principales diferencias frente al SEO tradicional: la visibilidad ya no depende únicamente del tiempo que una marca lleva posicionándose, sino también de la calidad y claridad de la información que ofrece.
En este nuevo escenario, el desafío para las empresas será construir una presencia digital que pueda ser entendida y respaldada por distintos sistemas de IA, no solo optimizar contenidos para aparecer entre los primeros resultados de un buscador.
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