martes, octubre 6

La muerte de una trabajadora del Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, en Siberia, generó preocupación ante la posibilidad de que el fallecimiento esté relacionado con la peste neumónica. Las autoridades rusas investigan el caso.

La muerte de una trabajadora del Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, en Siberia, generó preocupación ante la posibilidad de que el fallecimiento esté relacionado con la peste neumónica. Las autoridades rusas investigan el caso.

La mujer, identificada como Darya Shipilova, de 28 años, trabajaba como técnica en el instituto, especializado en el estudio de la peste y otros patógenos peligrosos. Fue hospitalizada el 29 de septiembre tras presentar un cuadro de neumonía grave y murió el 2 de octubre, mientras surgían versiones sobre una posible exposición a Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste.

El Departamento de Estado de Estados Unidos y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) informaron que monitorean de cerca la situación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, se mantiene en contacto con las autoridades sanitarias rusas para esclarecer lo ocurrido.

“No se ha registrado ningún caso de esta peligrosa enfermedad en la ciudad de Irkutsk, Federación Rusa”, señalaron las autoridades rusas en una respuesta oficial enviada a la OMS y leída por el portavoz del organismo, Christian Lindmeier, durante una rueda de prensa en Ginebra.

Rusia también informó a la agencia de Naciones Unidas que identificó a las personas que estuvieron en contacto con la fallecida y que las pruebas realizadas para detectar patógenos infecciosos peligrosos dieron negativo.

¿Qué es la peste neumónica y qué tan grave es?

La peste es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis, un microorganismo que circula de manera natural entre pequeños animales, principalmente roedores, y sus pulgas. Aunque actualmente es poco frecuente, puede provocar cuadros graves si no recibe tratamiento a tiempo.

Existen tres formas principales de la enfermedad: bubónica, septicémica y neumónica. La primera —y más conocida— suele desarrollarse después de la picadura de una pulga infectada y se caracteriza por la aparición de ganglios linfáticos inflamados y dolorosos, conocidos como bubones. La septicémica ocurre cuando las bacterias se multiplican en el torrente sanguíneo.

Recreación de la bacteria de la peste, Yersinia pestis. (Science Artwork/Science Photo Library/Getty)

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La peste neumónica, en cambio, afecta los pulmones y es considerada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) como la forma más grave de la enfermedad. Puede desarrollarse cuando Y. pestis llega a los pulmones de una persona que inicialmente padecía peste bubónica o septicémica, pero también puede aparecer después de inhalar gotículas infecciosas expulsadas por una persona o un animal enfermo.

Esta última característica la diferencia de las otras formas de peste: la neumónica es la única que puede transmitirse directamente de una persona a otra. Sin embargo, el contagio generalmente requiere un contacto cercano y directo con un paciente que expulsa gotículas respiratorias infectadas. Los CDC precisan que estas partículas no permanecen suspendidas en el aire durante periodos prolongados, por lo que no se considera una transmisión aérea como la que ocurre con enfermedades como el sarampión.

El periodo de incubación también puede ser muy corto. De acuerdo con los CDC, tras la inhalación de la bacteria los síntomas pueden aparecer en apenas un día, aunque información clínica del organismo sitúa generalmente el periodo de incubación de la peste neumónica entre uno y tres días.

Los primeros signos incluyen fiebre, dolor de cabeza y debilidad, seguidos de una neumonía que progresa rápidamente. Los pacientes pueden presentar dificultad para respirar, dolor en el pecho y tos acompañada, en algunos casos, de mucosidad acuosa o con sangre. Mayo Clinic advierte que los síntomas pueden empeorar rápidamente y que, sin tratamiento oportuno, la enfermedad puede avanzar hacia insuficiencia pulmonar, choque y muerte.

Pese a su gravedad, la peste es una enfermedad tratable. Los CDC señalan que los antibióticos pueden curarla, pero deben administrarse rápidamente. Ante una sospecha clínica, incluso recomiendan iniciar el tratamiento sin esperar los resultados definitivos de laboratorio. Entre los tratamientos de primera línea utilizados en Estados Unidos se encuentran la gentamicina y las fluoroquinolonas.

¿Cómo prevenir la peste?

La prevención depende principalmente de reducir el contacto con los animales y las pulgas que pueden transportar Yersinia pestis. En las zonas donde la enfermedad está presente, Mayo Clinic recomienda evitar que los roedores se instalen alrededor de las viviendas, utilizar productos para controlar las pulgas de las mascotas y emplear guantes al manipular animales muertos.

En el caso específico de la peste neumónica, las medidas también buscan impedir la transmisión mediante gotículas respiratorias. Los pacientes sospechosos deben ser aislados y el personal sanitario debe utilizar las medidas de protección correspondientes.

Las personas que hayan mantenido un contacto cercano con un paciente con peste neumónica también pueden recibir antibióticos de manera preventiva. Debido a que el periodo de incubación suele ser de apenas uno a tres días, la identificación y vigilancia de los contactos resulta fundamental para evitar nuevos casos.

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