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Desde 1938, el Campo de Marte no solo alberga el Monumento a los Defensores de la Frontera, sino que ha sido durante décadas un importante espacio de esparcimiento para los limeños y un área verde de especial valor para la ciudad. Hoy, sin embargo, su situación genera preocupación entre vecinos y autoridades.
Vista panorámica del Campo de Marte mientras se realizaban las obras a cargo de Invermet. (Foto: MML)
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¿Cuál es la situación del Campo de Marte?
Todo comenzó en noviembre de 2025, cuando la Municipalidad Metropolitana de Lima, a través del Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet), inició el “proyecto de mejoramiento integral del Campo de Marte”, con una inversión de S/26,7 millones. La intervención buscaba beneficiar a más de 134 mil ciudadanos y recuperar y modernizar este conocido espacio público.
Las obras abarcaron 122 mil metros cuadrados y debían ejecutarse en 180 días, aproximadamente seis meses. Sin embargo, desde mayo los trabajos están paralizados. Mientras algunos vecinos consideran que el parque atraviesa una grave crisis, otros sostienen que debe permitirse a las autoridades corregir los problemas y culminar cuanto antes la intervención.
Los vecinos han reclamado por la afectación que se habría generado a diversos árboles durante la realización de las obras. (Foto: Anabelí Pajuelo)
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La controversia cobra especial relevancia porque el Campo de Marte está considerado área verde intangible por la Ley N.° 16979, promulgada el 3 de mayo de 1968. La norma establece restricciones para actividades y obras que reduzcan o afecten las áreas verdes y la belleza paisajística del parque.
¿Por qué se paralizó la obra?
El Comercio consultó a Invermet, que explicó que la paralización se produjo tras la resolución del contrato con la empresa Disamart debido al bajo avance de los trabajos y otros incumplimientos.
“El motivo fue la resolución del contrato suscrito, debido a que durante la ejecución se registró un avance inferior al previsto. En mayo de 2026, el alcalde Renzo Reggiardo informó que la obra presentaba un avance de 37,33 %, situación que, junto con otros incumplimientos vinculados a la ejecución de los trabajos y a las medidas de emergencia y mitigación ambiental, derivó en la resolución del contrato”, señaló la entidad.
Estado actual del Campo de Marte a la publicación de este informe. (Foto: Julio Reaño/@photo.gec)
/ Julio Reaño
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Claudia Gutiérrez, ingeniera forestal, cuestiona que el expediente del proyecto no haya contado inicialmente con información suficiente sobre los árboles y su estado.
“Invermet reconoció sus falencias, sus errores y solo ahora han hecho un inventario con un estudio fitosanitario, pero es solo una medida reactiva. Esta obra debió tener esa documentación de línea base”, afirmó a El Comercio.
Una posición similar tiene Anabelí Pajuelo, vecina, gestora cultural e integrante del Movimiento Ciudadano Ambiental Campo de Marte. Para ella, la obra no debería continuar tal como fue concebida originalmente, sino ser replanteada.
“Fue con la presión vecinal que Invermet hace la resolución del contrato con Consorcio Ejecutor Disamart. Es lo mejor que pudo pasar. Esto implica una nueva etapa de búsqueda de posibilidades para que los árboles puedan ser regados, atendidos, recuperados, pero antes de eso el daño ha sido irreparable en muchos de los casos”, sostuvo.
Distinta es la posición de Nidia Pinedo, presidenta de la subzona 2A, quien señala que la prioridad debe ser culminar los trabajos.
“La paralización de la obra fue más que todo mediática. Yo hubiera exigido con más ganas al ejecutor, pero solo la cortaron. Fue un error porque debieron terminarlo con la empresa responsable”, manifestó.
La situación de los árboles
Uno de los principales cuestionamientos de los vecinos está relacionado con la afectación del arbolado. Según Gutiérrez, en una reunión informativa se les comunicó que dentro del área intervenida existen 2.036 árboles, de los cuales 163 habían resultado afectados y 63 habían muerto.
“Eran los más altos, los que tenían los diámetros más anchos, los de más edad. Con su muerte se han perdido múltiples servicios ecosistémicos”, señaló.
Alrededor de unos 63 árboles han muerto producto de las obras y son irreparables. (Foto: Anabelí Pajuelo)
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Pinedo, sin embargo, considera que la discusión no debe concentrarse exclusivamente en los árboles y recuerda que el Campo de Marte también enfrenta problemas de infraestructura y seguridad.
“No solamente son los árboles, son muchas realidades. Yo espero que Lima Metropolitana lo termine correctamente, que mantenga la intangibilidad, cuidando las áreas verdes y los árboles, pero también la infraestructura”, afirmó.
Ante los cuestionamientos, Invermet aseguró que viene realizando “acciones de mantenimiento, riego, mitigación y recuperación de las áreas verdes, así como evaluaciones técnicas del arbolado”. Precisó, además, que estas labores no significan la reanudación de la ejecución integral del proyecto, pues el contrato con la anterior empresa fue resuelto.
Gutiérrez sostiene que en las reuniones con los vecinos se planteó una compensación de 2.400 árboles, aunque asegura que no recibieron un documento que garantizara su ejecución.
Pajuelo también cuestionó los efectos que, según su versión, tuvieron las obras sobre el sistema de riego y el ecosistema del parque. “Lo que estamos enfrentando el día de hoy es una grave crisis ambiental”, sostuvo.
Pinedo mantiene una posición más cauta. “No estamos minimizando el problema, pero como junta vecinal debemos mantener cierta neutralidad. Nuestra preocupación es exigir que terminen el Campo de Marte tal cual nos lo presentaron”, señaló.
¿Qué responsabilidad tiene Jesús María?
Aunque el Campo de Marte se encuentra en Jesús María, se trata de un espacio de pertenencia metropolitana cuya administración está a cargo de la comuna distrital. Esta situación también ha generado cuestionamientos sobre las responsabilidades de cada autoridad.
Invermet ha realizado reuniones con colectivos, juntas vecinales y representantes de la Municipalidad de Jesús María para dar a conocer avances y acciones a tomar en el Campo de Marte. (Foto: Nidia Pinedo)
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Gutiérrez considera que Jesús María debió asumir un papel más activo frente a los problemas de la intervención. Pajuelo, por su parte, atribuye responsabilidades tanto a la Municipalidad Metropolitana de Lima como a la Municipalidad de Jesús María.
Consultada por El Comercio, la comuna distrital rechazó tener responsabilidad sobre la ejecución de los trabajos.
“La Municipalidad de Jesús María no tiene a su cargo la ejecución ni la supervisión de la obra. Por tanto, la paralización y los problemas relacionados con la ejecución de la obra no son responsabilidad de la Municipalidad de Jesús María”, indicó.
La municipalidad aseguró, sin embargo, que estuvo vigilante ante el deterioro de las áreas verdes y que realizó acciones de emergencia con sus propios camiones cisterna para el riego.
También recordó que Invermet resolvió el contrato con Disamart el 20 de mayo de 2026 y señaló que ha exigido el reinicio y culminación de la obra.
Además, anunció que, una vez concluida satisfactoriamente la remodelación, solicitará formalmente la administración del Campo de Marte con el objetivo de encargarse directamente de su conservación, mantenimiento, seguridad y uso.



