Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
A inicios de abril, un caza F-15E Strike Eagle de Estados Unidos, valorado en más de 80 millones de dólares, fue derribado en el sur de Irán por un misil tierra-aire. Se trató del primer incidente de este tipo en más de 20 años. Hoy se sabe que los drones jugaron un papel decisivo en la operación, y que su papel no fue de ataque. La táctica, inspirada en las lecciones del conflicto entre Rusia y Ucrania, revela cómo Teherán está adaptando sus métodos de combate para hacer más precisos y efectivos sus ataques contra las fuerzas estadounidenses.
Tras el derribo del caza en territorio iraní, los dos tripulantes lograron eyectarse y se ocultaron para evitar ser capturados por las fuerzas enemigas, quienes ofrecieron recompensas por su localización.
MIRA: Netanyahu rechaza el plan de Trump para Gaza: estas son las razones y lo que puede pasar ahora
El piloto fue localizado y rescatado primero, aproximadamente siete horas después del derribo. Fuerzas estadounidenses lograron determinar su posición y enviaron helicópteros para recogerlo.
Durante esa operación, uno de los helicópteros Black Hawk habría recibido fuego desde tierra y algunos miembros de la tripulación resultaron heridos.
Un avión F-15E Strike Eagle despegando para una misión durante la Operación Furia Épica contra Irán el 9 de marzo de 2026. (Foto de la Fuerza Aérea de EE. UU. / AFP).
/ –
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El segundo tripulante quedó aislado y se escondió en una grieta montañosa cerca de Isfahán. Restringió el uso de su señal de emergencia para evitar ser localizado por las fuerzas iraníes.
Mientras Irán intentaba localizarlo, Estados Unidos organizó una segunda operación de rescate, que posteriormente fue calificada como una de las misiones más audaces de la historia militar del país en los últimos tiempos. Esta fue coordinada por fuerzas de élite y la CIA. Para tal fin, se empleó una agresiva campaña de desinformación mediática para desviar la atención del ejército iraní.
Con el apoyo de decenas de aeronaves y tras superar intensos enfrentamientos armados, los equipos de búsqueda extrajeron con éxito al militar. Estaba herido, pero sobrevivió.
Un enjambre de drones para el derribo del caza
Una mujer iraní camina junto a una valla publicitaria antiestadounidense en la plaza Enghelab, en el centro de Teherán, Irán, el 13 de agosto de 2026. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH).
/ ABEDIN TAHERKENAREH
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
¿Pero cómo Irán logró derribar el caza? Según relató un alto funcionario militar estadounidense al diario The New York Times, Teherán desplegó un enjambre de drones en una zona a la que previamente habían ingresado cazas estadounidenses. Estos aparatos no fueron utilizados únicamente como armas, también cumplieron una función de vigilancia y transmitieron a los comandantes iraníes información clave sobre la ubicación GPS, la velocidad y la trayectoria del avión estadounidense.
Con esos datos, las fuerzas iraníes pudieron orientar un sistema portátil de defensa antiaérea, conocido como MANPADS, contra el F-15E y derribarlo.
En este caso, los drones iraníes actuaron como sensores para permitir a otros sistemas de armas encontrar al objetivo y atacarlo con mayor precisión.
Drones Shahed de Irán en un video publicado por la República Islámica.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El relato publicado por el NYT coincide con el testimonio del piloto estadounidense, quien aseguró haber observado varios drones iraníes en las inmediaciones antes de que el avión fuera alcanzado.
En su momento, la cadena CNN reportó que el piloto describió una escena impactante antes de eyectarse, dijo que vio múltiples drones iraníes flotando en el aire, moviéndose al unísono, en una formación que se asemejaba a una medusa.
“Vio varios drones interconectados que se movían como uno solo, con drones más pequeños debajo de los más grandes como si fueran piernas. Una auténtica locura alienígena”, declaró a CNN una fuente que tuvo acceso al testimonio del piloto.
En informe del New York Times explica que la táctica utilizada por Irán habría sido tomada de la experiencia acumulada durante la guerra entre Rusia y Ucrania, donde los drones se han convertido en una herramienta fundamental para localizar objetivos, transmitir información y coordinar ataques.
Agrega que tras la invasión rusa de Ucrania en febrero del 2022, Irán buscó estudiar e incorporar lecciones sobre el funcionamiento del campo de batalla moderno. En ese proceso, Rusia habría contribuido directamente con las operaciones iraníes contra fuerzas y bases estadounidenses durante el actual conflicto en el Medio Oriente, proporcionando conocimientos y tácticas avanzadas relacionadas con el empleo de drones.
El reportaje indica que la adaptación iraní no se limitaría al empleo de drones, pues en las últimas semanas funcionarios estadounidenses han advertido sobre el lanzamiento de misiles más avanzados y maniobrables contra bases estadounidenses.
Con este aprendizaje y adaptación, Irán está consiguiendo aumentar la precisión y efectividad de sus ataques.
Irán busca compensar el desgaste de su defensa aérea
Un dron Shahed se muestra en la exposición de las capacidades aeroespaciales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. (IRGC / Creative Commons / Archivo).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, dice a El Comercio que la evolución de las capacidades militares de Irán muestra una adaptación hacia formas de combate más asimétricas, en las que los drones ocupan un lugar cada vez más importante. Destaca que Teherán está incorporando nuevas tácticas para responder a las condiciones de los actuales teatros de operaciones.
Agrega que los drones están revolucionando los conflictos contemporáneos y “ya forman parte de las capacidades militares de prácticamente todos los actores relevantes”.
“Rusia, Ucrania, Israel, Irán, China y Turquía, entre otros países, han desarrollado o ampliado sus capacidades en este campo. Todos los países están mejorando sus capacidades de industria militar en cuanto a la tecnología de vehículos no tripulados”, explica.
En este contexto, Gómez de la Torre sostiene que el derribo del F-15E es una muestra de esta transformación. Remarca que este caza es una aeronave de alta tecnología y elevado costo, que “probablemente fue alcanzado por un sistema de defensa antiaérea de corto alcance, posiblemente un misil infrarrojo, de características pasivas y de difícil detección”.
Más allá del arma que derribó al avión, Gómez de la Torre pone el foco en el papel que desempeñaron los drones. Dice que Irán está desarrollando una estrategia basada en lo que se empieza a denominar “campos minados aéreos”, donde enjambres de drones funcionan como sensores distribuidos en el espacio y pueden detectar y seguir movimientos enemigos.
“Son como sensores voladores. Ese tipo de tecnologías puede suplir infraestructura más costosa y más vulnerable, como radares en tierra”, explica.
Agrega que los drones pueden actuar como sistemas de alerta temprana frente a objetivos aéreos o terrestres, detectar actividades enemigas, realizar reconocimiento, rastrear objetivos e incluso contribuir al apoyo de fuego.
Este cambio supone pasar de depender exclusivamente de grandes infraestructuras de vigilancia a construir pequeñas redes distribuidas de reconocimiento, señala Gómez de la Torre. En el caso iraní, anota que esta transformación adquiere especial relevancia porque sus sistemas tradicionales de defensa y vigilancia han sufrido importantes daños durante la guerra.
“Lo que demuestra es que Irán está adaptándose a las realidades de un conflicto en el que ha sido muy fuertemente golpeado en cuanto a sus infraestructuras clásicas y grandes de sistemas de radares y de alerta temprana”, afirma.
La principal conclusión, según el analista, es que Irán está adaptando su doctrina militar a sus propias limitaciones.
Una cooperación Rusia-Irán más profunda
Misiles iraníes Zolfaghar se exhiben sobre una pancarta con la imagen del presidente estadounidense Donald Trump en la plaza Azadi de Teherán, Irán, el 30 de julio de 2026. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Aunque buena parte de la atención se ha concentrado en las lecciones obtenidas de la guerra entre Rusia y Ucrania, Gómez de la Torre advierte que la evolución de estas tácticas no puede atribuirse exclusivamente al estudio de la experiencia ucraniana y la forma en la que contrarresta el poderío de Moscú.
Sostiene que Rusia también está utilizando estas tecnologías y otros países están desarrollando rápidamente sus propias capacidades de vehículos no tripulados.
Asegura que la cooperación militar entre Moscú y Teherán es más profunda de lo que ambos gobiernos reconocen públicamente.
Recuerda que Rusia ha mantenido históricamente una relación de cooperación militar con Irán y sostiene que Moscú también ha contribuido al desarrollo de capacidades balísticas iraníes.
“Hay que recordar que también Rusia, en determinadas circunstancias, así como apoyó a Corea del Norte, ha apoyado a Irán en su tecnología balística de cohetes”, afirma.




