martes, septiembre 15

En el día de su cumpleaños 71, el papa León XIV revocó los recortes salariales aplicados a religiosos y altos cargos de la Iglesia Católica hace cinco años. Dicha medida se introdujo durante el pontificado de Francisco como una política de austeridad para mitigar la afectación económica provocada por la pandemia del COVID-19.

En el día de su cumpleaños 71, el papa León XIV revocó los recortes salariales aplicados a religiosos y altos cargos de la Iglesia Católica hace cinco años. Dicha medida se introdujo durante el pontificado de Francisco como una política de austeridad para mitigar la afectación económica provocada por la pandemia del COVID-19.

El decreto fue publicado por el líder católico este lunes 14 y pone fin a una disposición que había sido una fuente de tensión con el alto clero y los trabajadores laicos de la Santa Sede.

El Papa León XIV llega para inaugurar el primer capítulo del ciclo de exposiciones CATÁSTROFE Y MARAVILLA titulado AQVA con el artista JR en la Biblioteca Apostólica del Vaticano el 14/9/2026. Foto: Hans Lucas/AFPLe pape Leon XIV arrive pour inaugurer le premier volet de la serie d expositions CATASTROPHE AND WONDER intitule AQVA en presence de l artiste JR a la Bibliotheque apostolique vaticane, au Vatican le 14 septembre 2026. Photographie de ALESSIA GIULIANI / CPP / HANS LUCAS. (Photo by ALESSIA GIULIANI / CPP / HANS LUCAS / Hans Lucas via AFP)

/ ALESSIA GIULIANI

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En un ‘motu proprio’ firmado en marzo del 2021 y llamado “Un Futuro Sostenible”, el papa Francisco señaló que su decisión tenía en cuenta “el déficit que caracterizó la gestión económica de la Santa Sede por varios años” y que “los gastos del personal constituían una partida de gasto significativa del presupuesto”, que se había visto comprometido por las pérdidas generadas por la pandemia.

Se estima que por aquella época casi la mitad del presupuesto de la Santa Sede estaba dirigido al pago de una nómina que ponía en riesgo la sostenibilidad de sus finanzas.

Los recortes establecidos por la carta apostólica estaban destinados al personal y clérigos que dependían directamente de la administración vaticana.

Además de la curia y el gobierno del Estado del Vaticano, quedaron incluidos dentro de la medida el Vicariato de Roma y los cabildos de las principales basílicas papales. No obstante, se contemplaron como excepciones los trabajadores que tuvieran gastos fijos relacionados a problemas de salud, tanto los propios como los de familiares directos bajo su responsabilidad.

El papa Francisco introdujo los recortes salariales como medida de emergencia para afrontar las pérdidas económicas de la Iglesia. (Foto: Andreas SOLARO / AFP)

El papa Francisco introdujo los recortes salariales como medida de emergencia para afrontar las pérdidas económicas de la Iglesia. (Foto: Andreas SOLARO / AFP)

/ ANDREAS SOLARO

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Todos los cardenales bajo el paraguas directo de la serie sufrieron una reducción de sueldo del 10%. Por su parte, los prefectos, algunos jefes de dicasterios, secretarios y directivos de organismos del Vaticano, cargos enmarcados en los niveles retributivos C y C1, tuvieron una disminución del 8%.

Los sacerdotes y miembros de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, comprendidos en los niveles C2 y C3, registraron una disminución salarial del 3%, la misma que tuvieron una decena de niveles “funcionales no directivos” de los organismos de la Santa Sede.

Por aquel entonces, el Vaticano enfrentaba un déficit proyectado de unos 60 millones de dólares, aunque se especulaba que la afectación podría haber sido incluso mayor, a lo que se sumaba un forado en su propio sistema de pensiones de varios cientos de millones de dólares.

Desde el 2020 la Santa Sede había registrado un retroceso de entre un 21% y 30% en sus ingresos, los cuales se habían visto gravemente afectados por el cierre de los museos vaticanos, la caída de los alquileres y otras gestiones de sus bienes inmobiliarios junto a un descenso en las donaciones a nivel global, todo ello generado en gran medida por la crisis económica que vino con la pandemia.

El papa León XIV presidiendo una misa ante cardenales de todo el mundo en la basílica de San Pedro. (Foto: EFE/ Simone Risoluti / Dicastero per la Comunicazione)

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El Vaticano tiene alrededor de 4.000 empleados y según medios como ACI Prensa, en el 2024 el pago de sus salarios suponía un desembolso mensual de 11,5 millones de dólares.

Bajo el discurso de “una Iglesia pobre para los pobres” de inicios de su pontificado, Francisco haría más recortes a los sueldos de los cardenales en octubre del 2024, específicamente en los rubros de “gratificación por secretaría” e “indemnización de oficina”, que eran parte de la compensación mensual de los purpurados. Según la Curia romana, estos gastos se situaban entre los 500 y 600 dólares.

Un año antes, también había eliminado la libre disposición que tenían los cardenales y altos funcionarios del Vaticano sobre los inmuebles de la Santa Sede.

Los recortes fueron impopulares al interior de la administración de la Iglesia, con particularidades dentro de sus diferentes escalas salariales.

Según reportó la prensa europea, algunos sectores de la alta jerarquía sobre los que se enfocó parte importante de las disminuciones cuestionaron puertas adentro que el nuevo régimen reducía su capacidad para ejercer sus funciones.

Más pronunciado fue el malestar entre los trabajadores laicos y mandos religiosos medios, debido a que consideraban que las reducciones salariales los afectaban en una proporción considerablemente mayor que a la más alta jerarquía.

La reducción de las visitas turísticas al Vaticano afecto las finanzas del microestado. (Foto: AFP)

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Una de las fuentes más importantes de incomodidad fue la suspensión de la acumulación de incrementos bienales de antigüedad que introdujo el ‘motu proprio’ del 2021. Si bien este último apartado no afectaba a los salarios más bajos, tuvo un impacto considerable entre los empleados a partir del cuarto nivel.

Varios de estos trabajadores consideraban que el congelamiento de los aumentos castigaba la meritocracia y dejaba en una situación delicada frente a un escenario económico complicado a los funcionarios residentes en Roma y a las familias del rango salarial bajo que dependían de esos ingresos. Estos reclamos argumentaban que las autoridades eclesiásticas habían dejado de lado la idea de “justa recompensa” bíblica.

“La congelación de las contrataciones (con la inevitable sobrecarga de trabajo de los empleados actuales), la suspensión de los ascensos y las promociones funcionales (a pesar del aumento de las responsabilidades laborales), la falta de pago de las horas extras , la compensación gratuita por las horas trabajadas en casa durante el confinamiento, lo que imposibilita el teletrabajo, y ahora la reducción de los aumentos salariales bienales por antigüedad, no hacen sino empeorar las condiciones laborales de los empleados del Vaticano”, indicaban los trabajadores de la Santa Sede en un comunicado publicado en mayo del 2021.

Otros cuestionamientos de los empleados señalaban que la Iglesia seguía pagando compensaciones sumamente altas a consultores externos y algunos ejecutivos, las cuales bordeaban los 29.000 dólares al mes en algunos casos.

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