lunes, agosto 17

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Anahí de Cardenas, de 43 años, disfruta de una nueva etapa de su carrera como dramaturga. (Foto: EL COMERCIO/Eduardo Cavero Sibille)

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Pocos conocen la faceta más íntima de Anahí de Cárdenas: su pasión por la medicina. Quienes la recuerdan en “Dioses” y “¡Asu mare!” descubrirán, ahora, a una dramaturga cuya escritura dialoga con su propio proceso terapéutico. Ella aprendió, con el tiempo, a revisar los prospectos de medicamentos e incluso leer investigaciones en salud, como si quisiera estar lista para siempre saber descifrar los misterios del cuerpo y la mente. Tras superar el cáncer y años de terapia psicológica, encontró una salida en “No estoy loca”, su nueva obra teatral, que explora la depresión de una joven al ritmo de la música.

Pocos conocen la faceta más íntima de Anahí de Cárdenas: su pasión por la medicina. Quienes la recuerdan en “Dioses” y “¡Asu mare!” descubrirán, ahora, a una dramaturga cuya escritura dialoga con su propio proceso terapéutico. Ella aprendió, con el tiempo, a revisar los prospectos de medicamentos e incluso leer investigaciones en salud, como si quisiera estar lista para siempre saber descifrar los misterios del cuerpo y la mente. Tras superar el cáncer y años de terapia psicológica, encontró una salida en “No estoy loca”, su nueva obra teatral, que explora la depresión de una joven al ritmo de la música.

Anahí de Cárdenas sigue en su carrera como dramaturga con “No estoy loca”, obra musical que explora la salud mental en pacientes psiquiátricos. (FOTO: EL COMERCIO/Eduardo Cavero Sibille)

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“No estoy loca” no ocurre en un hospital, pero habla de pacientes con diagnósticos claros en un grupo de ayuda. Su protagonista (interpretada por Anahí de Cardenas) cuenta, al son de las canciones, que tiene “depresión psicótica”. “Nació como un ejercicio de escritura libre, porque el psicólogo me recomendó escribir”, dice la actriz, quien se abre a una etapa creativa como dramaturga.

«No estoy loca»

Obra de teatro

  • La temporada de “No estoy loca” se realiza desde el 20 de agosto al 6 de septiembre en el Teatro Municipal de Surco. Las entradas ya están disponibles en Joinnus.

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Su pasión por la medicina es tan grande que, alguna vez, cuestionó al médico de su esposo y este tuvo que retractarse de un error en el diagnóstico. Su abuelo fue odontólogo y, durante dos años de su infancia, ella vivió en la clínica dental de la familia. Dormía en la sala de conferencias y recorría los pasillos entre camillas, instrumental y el olor persistente de los guantes médicos. En su casa, además, había un “clóset de pastillas”: antihistamínicos, corticoides, antibióticos, remedios para casi cualquier dolencia. Si existe alguna comparación con su escritura artística desde sus obras “F*ck Cáncer” y “No estoy loca”, esta es la salud, que ha orbitado su camino desde niña.

Juan Carlos Rey de Castro y Anahí de Cardenas participan en la obra de teatro «No estoy loca». (FOTO: EL COMERCIO)

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Entre 2016 y 2017, De Cárdenas atravesaba el divorcio con el empresario Franco de Ferrari, vivía sola y cargaba con una depresión marcada también por la sensación de fracaso que, según admite, puede acompañar el final de un matrimonio. Escribir fue una manera de sacar el dolor. “Tenía 35 años y todas mis amigas ya estaban casadas. Tenía que rehacer mi vida. Era todo un tema, porque yo había fracasado en la vida. Esa era mi gran carga. No lograba ver más allá de mi nariz, dentro de mi dolor. Entonces, empecé sesiones con un terapeuta nuevo”, cuenta la actriz.

El elenco de «No estoy loca» está integrado por Anahí de Cardenas, Trilce Cavero, Andrés Salas, Juan Carlos Rey de Castro, Miguel Álvarez, Majo Bueno, Junior Baglietto, Rowi Prieto, Vanessa Escudero y Vera Pérez Luna. (FOTO: EL COMERCIO/Eduardo Cavero Sibille)

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Dirige el musical Diego Gargurevich, recordado por su dirección en “Las Chicas de 4to C” (Los Productores), “No estoy loca” sigue el drama de la joven, y se incluye en el elenco Trilce Cavero, Andrés Salas, Juan Carlos Rey de Castro, Miguel Álvarez, Majo Bueno, Junior Baglietto, Rowi Prieto, Vanessa Escudero y Vera Pérez Luna.

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Anahí de Cárdenas recibió el Premio Luces 2024 por su interpretación teatral en “F*ck Cancer”, el unipersonal en el que convirtió su experiencia frente a la enfermedad en una puesta en escena. (FOTO: EL COMERCIO/Eduardo Cavero Sibille)

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“Se ha demorado diez años en salir a la luz”, resume Anahí. El guion durmió hasta 2024, cuando, mientras limpiaba su computadora, se encontró con aquel archivo y decidió releerlo. Había pasado suficiente tiempo para regresar sin repetir el mismo dolor ni la misma mirada. La primera versión de la obra se suspendió a la mitad del proceso. La autora no encontraba el final ni la forma de ordenar una historia imaginada desde el borde: qué ocurriría si una depresión se llevará al extremo, si una mujer fuera internada y, en medio de esa experiencia, descubriera una realidad distinta a la que conocía.

“Pero la obra no es autobiográfica, es como un supuesto”, aclara Anahí. No estuvo internada en un centro psiquiátrico ni busca convertir la ficción en una confesión encubierta. Sin embargo, en su texto habla de personas cercanas a su círculo que tuvieron diagnósticos psiquiátricos, como una compañera de colegio que cometió suicidó, y conversaciones en familia sobre medicamentos y salud.

“Ha habido mucho de salud mental en mi vida en general. Es algo que me ha rodeado durante mucho tiempo. Y sí, yo siempre he tenido un acercamiento muy especial a la enfermedad física y mental en mi vida. Nos acompaña a todas las personas, solo que no tenemos la capacidad de reflexión o sensibilidad para verlo, abstraerse y aceptarlo”, explica.

En su texto, busca no minimizar la enfermedad, por lo que vemos en el grupo de ayuda a jóvenes y adultos cantando sobre el tema. “La conversación alrededor de la salud mental es mucho más común hoy en las generaciones menores. Para las mayores, la regla era aguantar y pensar en la enfermedad mental como ‘tonterías’. Me parece muy bacán que la conversación de los chicos sea sobre cuidarse a ellos mismos”, sostiene.

De hecho, esa sensibilidad hacia la enfermedad fue atravesada, de manera radical, por el cáncer. Entre risas y recuerdos, De Cárdenas habla del proceso de pasar por la enfermedad sin volverlo una lección de optimismo ni un relato de victoria fácil. Aún se somete a controles, análisis, resonancias, tomografías y ecografías. “El otro día le dije a mi doctor que no sabía si mi cáncer había sido real o no. Siento que el cáncer fuese como un mal sueño, un sueño lejano. Es como si le hubiese pasado a otra persona. Ya no siento la enfermedad y es el más claro síntoma de superación, que es cuando tu cuerpo ya no reacciona”, dice.

“Me siento totalmente tranquila, Nunca he tenido esa claridad en mi vida. Obtuve tranquilidad con el cáncer”, sostiene. Después de una etapa de exposición pública por su diagnóstico y por el unipersonal “F*ck cáncer”, la actriz parece buscar ahora otra forma de permanencia al encarnar personajes escritos con su propia pluma para el teatro.

“Siento que la palabra ‘dramaturga’ es tan importante y me siento tan poco merecedora de ese título, pero lo busco, porque me gusta escribir teatro. Me siento estafadora presumiendo, como si yo fuera César de María (reconocido dramaturgo peruano), pero ‘manyas’ que no lo soy. Porque siempre he tenido esa tontería en la cabeza: si no has estudiado algo, entonces no lo eres. Es como si quisiera seguir probando y probando a todo el mundo que sí lo merezco. De repente, haciendo un par de obras más”, confiesa y se ríe.

Tomó un curso de guion y encontró allí algunas herramientas para resolver el texto. En su historia de textos, cuenta con una lista de tres obras: “Té de tías”, “F*ck cáncer” y “No estoy loca”. La actriz adelanta que quiere escribir para un público más joven, de entre 23 y 25 años, y que trabaja en ajustar el lenguaje para no hablar desde una distancia generacional que podría sonar fingida. Le preocupa que las palabras envejezcan rápido, que las expresiones de hace cinco años ya no digan lo mismo, pero lo lleva bien, porque finalmente está haciendo lo que más le gusta.

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