Antes de convertirse en una película, en un símbolo de identidad o en uno de los platos peruanos más reconocidos en el mundo, el ceviche para Rodrigo Fernandini era una forma de volver a sus raíces.
Antes de convertirse en una película, en un símbolo de identidad o en uno de los platos peruanos más reconocidos en el mundo, el ceviche para Rodrigo Fernandini era una forma de volver a sus raíces.
Creció en Pimentel, cerca del mar, con pescado fresco siempre a la mano. No recuerda cuál fue el primer ceviche que probó, pero sí a su madre preparándolo con frecuencia en casa.

La película reúne 17 preparaciones y pone el foco también en pescadores, agricultores, cocineros y familias vinculadas al plato. (Foto: Taylor Brown)
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Ese recuerdo cobró nueva fuerza años después, cuando Fernandini volvió a recorrer esas mismas calles acompañado de su esposa y de Luca, su hijo mayor. Lo hizo como protagonista de “Ceviche: Un viaje gastronómico de Rodrigo Fernandini”, largometraje dirigido y escrito por Fernando Landavere que se estrenará el próximo 10 de septiembre.
“Fue muy emocionante regresar a mis raíces”, recuerda. Ver a su hijo caminar por las calles de su infancia y entrar al mismo mar que lo vio crecer convirtió aquella jornada de rodaje en algo íntimo.
La película tardó más de dos años en hacerse realidad y llevó al chef por Chiclayo, Cusco, Lima y Manhattan en busca no solo de diferentes formas de preparar ceviche, sino también de las personas y las historias que existen detrás de cada plato. Fernandini, que reconoce al ceviche como su comida favorita, asegura que el proyecto nació de la curiosidad por entenderlo más allá de la receta y, al mismo tiempo, de la intención de seguir impulsando la gastronomía y la cultura peruana.
Llegar hasta aquí, sin embargo, no fue sencillo. Cuando el proyecto empezó a tomar forma, no había dinero suficiente para financiarlo. Buscaron auspiciadores, tocaron puertas y explicaron una idea que todavía tenía poco material para mostrar. Algunos se interesaron, pero el respaldo no llegaba. Entonces Fernandini y su equipo decidieron dejar de esperar.
“Dijimos: ‘Si tenemos que hacerlo, sí o sí’. Así que hicimos un préstamo personal para poder financiar parte del proyecto y luchar por lo que queríamos hacer. Recién cuando las grabaciones comenzaron y las imágenes empezaron a existir, algunas marcas se sumaron al recorrido”, cuenta.
Fernandini espera que, eventualmente, la película llegue a plataformas internacionales y se convierta también en una ventana para despertar interés por el Perú, su gastronomía y sus destinos.
Pero el viaje terminó revelando algo que no estaba previsto: 17 versiones de ceviche. Las recetas fueron apareciendo en el camino, desde preparaciones con pescado y mariscos hasta propuestas regionales y adaptadas a los productos de cada lugar.
“Empezamos a usar los diferentes ceviches para ir detrás del plato, de la historia, de lo que significa para ciertas personas”, explica.
Así llegaron desde una carretilla de Surquillo donde puede comprarse un ceviche por cinco soles hasta restaurantes de Nueva York. Cocineros, comerciantes, pescadores, agricultores y familias comenzaron a formar parte de una misma historia.
El recorrido también obligó al chef a mirar aquello que no siempre provoca celebración.
La pesca ilegal, la disminución de la pesca artesanal, las condiciones en las que trabajan quienes producen los ingredientes y hasta el origen del camote aparecen alrededor del plato. La intención, explica, no era únicamente rendir homenaje al ceviche, sino preguntarse qué debe hacerse para conservarlo.
“No solamente se trata de celebrarlo, sino también de crear conciencia de que, para poder cuidar este legado, hay que entender todo lo que involucra su preparación”, señala.
El proyecto tomó más de dos años de trabajo y llevó al chef incluso a solicitar un préstamo para poder concretarlo. (Foto: Taylor Brown)
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Fernandini admite que durante la grabación terminó respetando todavía más un plato que creía conocer de memoria.
“Las historias que se han compartido sobre la mesa a través del ceviche son casi todas de alegría, de orgullo, de cultura. He aprendido a quererlo, admirarlo y defenderlo con todo”, afirma.
El viaje también cruza fronteras. En Nueva York, el ceviche llega a Artesano, el restaurante de Fernandini, con una presentación adaptada a la ciudad, pero sin perder los sabores que remiten al Perú.
Para el popular chef, esa adaptación también refleja la experiencia de los peruanos que viven fuera del país.
“El ceviche traspasa fronteras, sigue a los peruanos a donde van”, afirma.
Hoy Fernandini atraviesa una etapa de equilibrio. Entre nuevos proyectos y el trabajo diario, tiene claro dónde está su prioridad.
“Mi proyecto más grande es mi familia”, asegura. “Mientras esos pilares estén sólidos, todo va a salir bien”, concluye.



