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Hace unos meses, en los camerinos del Teatro Marsano, Sergio Galliani y Miguel Iza se preguntaban por décima vez cómo sería actuar junto a sus hijos sobre un escenario. No era el primer proyecto que intentaban hacer juntos, pero esta vez sí tomó rumbo. Airam Galliani y Franco Iza subirán con ellos al escenario del Multiteatro Movistar de Surco en “El Jefe del Jefe”, una comedia argentina que, por primera vez, reúne en escena a dos familias del teatro peruano.
Hace unos meses, en los camerinos del Teatro Marsano, Sergio Galliani y Miguel Iza se preguntaban por décima vez cómo sería actuar junto a sus hijos sobre un escenario. No era el primer proyecto que intentaban hacer juntos, pero esta vez sí tomó rumbo. Airam Galliani y Franco Iza subirán con ellos al escenario del Multiteatro Movistar de Surco en “El Jefe del Jefe”, una comedia argentina que, por primera vez, reúne en escena a dos familias del teatro peruano.
La obra está basada en “El jefe de todo esto”, de Lars von Trier, y en esta versión argentina cuenta la historia de Gabriel (Miguel Iza), un empresario que inventa un presidente ficticio para su compañía y contrata a un actor —Sergio Galliani— para sostener la mentira. Alrededor de esa farsa se construye una oficina poblada de personajes tan atípicos como memorables, interpretados por Joaquín Escobar, Andrea Aguirre, Airam Galliani y Franco Iza.
El problema fue el tiempo. El elenco suele ensayar entre dos y tres meses, pero esta vez tuvo apenas seis semanas para preparar el montaje, encajando horarios entre las grabaciones de “Al Fondo Hay Sitio”, las clases de teatro y otra obra en la que participa Franco. El apretado calendario, sin embargo, terminó convirtiéndose también en una oportunidad para acercar profesionalmente a dos familias vinculadas desde hace años al teatro peruano.
La obra también reúne, después de años, a Sergio Galliani con Joaquín Escobar, con quien compartió pantalla en la serie «Al fondo hay sitio».
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Sergio y Airam Galliani ya se conocían de memoria, pero nunca desde el mismo lado del escenario. Ella fue asistente de dirección de su padre en “La suite” y juntos dictan clases en la Escuela de Actuación Arte y Escena. Coincidieron, además, en las películas “Me haces bien” y “El manual del pisado” sin cruzar una sola escena. “Son esas coincidencias de la vida”, resume Airam, quien prefiere el yoga, mientras su padre se desvela haciendo transmisiones en vivo por TikTok, de madrugada, para intentar conciliar el sueño.
Que ocurriera recién ahora no fue casualidad. Sergio procuró no abrirle puertas con el apellido hasta el trabajo de su propia hija se conectara con el suyo, consciente de que la etiqueta de “hija de” puede pesar a quien recién empieza. Airam así también lo quiso: hizo colas de casting como cualquier otra postulante y prefirió evitar proyectos donde la convocarán únicamente por su apellido. “Necesitaba encontrar mi propia carrera por mí misma, tropezarme, cometer mis propios errores”, dice, y esa insistencia es la razón, cuenta, por la que nunca le ha faltado trabajo.
La complicidad entre Sergio Galliani y Miguel Iza no nació en este montaje: ya habían trabajado juntos en otras ocasiones, siendo la última «La suite», en el Teatro Marsano. (Fotos: Giuseppe Falla)
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Ese recorrido cambió la forma en que hoy comparten el trabajo. “En la adolescencia fue complicado ser la hija de alguien icónico como él, pero mientras vas madurando te das cuenta que puedes estar a la par”, explica Airam. Sergio lo confirma desde otro ángulo: “He visto su trabajo y fue una cuestión de ir conociéndola profesionalmente, y puedo decir hoy que realmente me interesa trabajar con ella”, sostiene.
Sin embargo, no solo los padres tienen una amistad de años, Franco Iza conoce a Airam desde hace más de una década, y Miguel Iza —el otro padre de esta historia— dejó de ser, para ella, solo “el papá de mi amigo”. “Por eso esta obra puede funciona con solo pocos ensayos, porque somos casi familia”, precisa.
El elenco de «El Jefe del Jefe» lo completan Joaquín Escobar y Andrea Aguirre, quienes interpretan a otros dos personajes de esta oficina «atípica». (Fotos: Giuseppe Falla)
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Con los Iza la historia arranca mucho antes: Miguel y Franco compartieron set por primera vez cuando Franco tenía tres años, en “Los unos y los otros”, aunque él confiesa que no guarda memoria de esa primera vez. Lo que sí recuerda es haberle pedido a su padre, más de una vez, que dejara de fumar, una costumbre a la que el veterano actor suele responder con un “está bien, hijo”, palabras que hoy su hijo solo a medias.
Esa relación se transforma apenas entran en personaje, ahí dejan de ser padre e hijo y empiezan a llamarse por su nombre. “Es extraño que te llame por tu nombre el hombre que por años te llama hijo”, cuenta Franco. Es un truco para separar los espacios, aunque afuera del teatro los hábitos de siempre vuelven enseguida —incluida la cajetilla de cigarros que Miguel esconde y saca solo cuando su hijo no lo ve.
Franco Iza y Airam Galliani no son debutantes trabajando juntos: se conocieron en 2014, en un proyecto audiovisual de terror para un parque de diversiones. (Fotos: Giuseppe Falla)
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El texto le llegó primero a Sergio, quien llamó a Miguel para proponerle “esta locura” con esas mismas seis semanas de plazo. Fue Miguel, después, quien insistió en sumar a Franco y a Airam apenas supo que existían más personajes. “Para mí, este era el momento de cumplir, siempre nos proponemos cosas y lo dejamos, cosa de señores”, dice entre risas.
En los ensayos, la complicidad se nota en los detalles: mientras Miguel y Sergio cargan con la mayor parte del texto, Franco y Airam —que ya dominan los suyos— se dedican a darles pie y ayudarlos a soltarse del guion. Miguel lo resume así: “Desde la complicidad y la conexión, sucede todo casi naturalmente en esta obra. Casi, casi, como si fuéramos padres e hijos”.



