El hablar piurano no solo es rico en entonaciones, sino en esa maravillosa habilidad de tener dichos y frases únicas, como el famoso “amarrar la chiva”, que no es otra cosa que ‘demorar algo intencionalmente’ o fingir que estás ocupado para no recibir ningún encargo.
Y todo apunta a que precisamente es la oposición en el Congreso la que está “amarrando la chiva” con el pedido de facultades para legislar solicitado por el Ejecutivo a fines de agosto.
Primero fue la Cámara de Diputados, que no solo tardó más de dos semanas para resolver el pedido, sino que solicitó la opinión de 12 comisiones ordinarias, además de convocar a una audiencia pública para analizar el pedido, para que finalmente la presidencia de la Comisión de Constitución, que actualmente dirige la diputada Gianina Avendaño, de Juntos por el Perú, propusiera enviar al archivo la solicitud. Si no fuera por las bancadas de Renovación Popular, Obras, Buen Gobierno y Ahora Nación, las facultades hubieran quedado encarpetadas.
Fue recién el martes 6 de octubre que, tras una larga jornada del pleno de Diputados, se aprobaron 20 de los 66 puntos solicitados.
La Comisión de Constitución del Senado, que preside Carlos Mesía, de Fuerza Popular, sesionó el viernes 10 y el sábado 11, y fue precisamente este último día que fuimos testigos del altercado entre el senador Iber Maravi, de Juntos por el Perú, y el ministro del Interior, César Astudillo.
Este enfrentamiento fue en sí mismo una metáfora, pues Maraví figura en atestados policiales de los ochenta como integrante de Sendero Luminoso, según consta en la declaración ante la policía del senderista Juan Alarcón Gutiérrez.
Alarcón señaló que conocía perfectamente a Íber Maraví Olarte, y mencionó con nombres y apellidos a los integrantes de su grupo y en qué actividades terroristas intervino. El exministro y ahora senador terminó enfrentado al general en retiro César Astudillo (comando Chavín de Huántar), y al senador y vicelmirante en retiro Francisco Calisto, que en su momento también combatió el terrorismo.
Superados los incidentes, la comisión del Senado volvió a sesionar y, cuando todo estaba listo para que se vote un dictamen que incluía siete puntos adicionales en materia de seguridad ciudadana, como la denominación de grupos hostiles a las bandas criminales, la senadora Patricia Iturregui, del Buen Gobierno, presentó una cuestión de orden para que se determinen los alcances del Senado en cuanto a la modificación de lo recibido por Diputados. Entonces se dieron seis votos a favor y cinco en contra. El senador Aguinaga, que votaba virtualmente por no encontrarse en la sala, dijo que su voto era en contra, pero saltó la protesta y la oposición se retiró de la sala.
Es lamentable que los senadores Katherine Ampuero, Martha Chávez y Alejandro Aguinaga no estuvieran presentes en una votación tan importante.
Parece que la bicameralidad le está jugando en contra al oficialismo en el Congreso, que tampoco ha exhibido un manejo prolijo en este tema. Así, mientras unos “amarran la chiva”, otros se tropiezan en sus propios errores.
El país observa impaciente.

