Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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A pesar de su apariencia de treintañero, Thiago Navarro apenas tiene siete meses de existencia. Se describe en Instagram como cantante digital, como un artista que llega al corazón, pero lo que no revela en su descripción de perfil es que no existe físicamente. El cantante de rasgos caribeños, que cuenta con 1,5 millones de oyentes mensuales, es, en realidad, un personaje fabricado con inteligencia artificial. Aunque eso no le impidió lanzar hace unos meses el tema viral “Bonito, bonito”, cuyo estribillo forma parte de un proyecto complejo.
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El resto lo hicieron las redes. “Bonito, bonito” salió el 3 de agosto como parte de un EP del mismo nombre y, al 23 de septiembre, su video oficial sumaba más de ocho millones de visualizaciones. Su video con letra llegó al puesto 10 de las tendencias de YouTube España y al 49 en Perú. El tema inspiró una coreografía y fue compartido por el cantante Carlos Baute. Entonces ocurrió lo impensable este mes, cuando Río Roma se unió al proyecto con su propia versión. Cruz ya había intentado contactar a José Luis Ortega porque la gente le decía que la canción debía cantarla Río Roma, y una amiga en común los reunió en Miami. En la grabación, Cruz participa al inicio a través de la voz de Thiago Navarro, y Alex, hijo de Raúl Ortega, canta en los coros.
“Hay que entender de que por sí sola, la IA no hace nada. Necesita, todavía al menos, al ser humano que le alimente la data”, explica Manuel Garrido-Lecca, productor musical, arreglista y profesor de música. “Por eso —continúa el especialista— hasta una melodía de dos notas tarareada durante horas puede ser la semilla que el sistema luego desarrolla”. Y eso fue lo que ocurrió con “Bonito, bonito”.
Thiago Navarro no es el primero de su especie. En 1996, Japón presentó a Kyoko Date, una idol virtual. En 2007, Hatsune Miku convirtió una voz sintética en un fenómeno mundial, con conciertos en forma de holograma. Miku es, además, una Vocaloid, una cantante virtual creada mediante un software de síntesis de voz cantada que permite producir canciones a partir de textos y melodías introducidos por el usuario. Años después, en 2016, apareció Lil Miquela, una influencer generada por computadora que también lanzó música. En todos esos casos había un creador humano que escribía, producía y tomaba las decisiones, y Garrido-Lecca recuerda que ese patrón no ha cambiado.
Lo que cambió en los últimos años es que la IA generativa permite levantar un artista completo, con voz, música e imagen, desde una computadora. Uno de los primeros en demostrarlo fue The Velvet Sundown. Dos álbumes de esta supuesta banda de rock de sonido setentero aparecieron de golpe en las plataformas en junio de 2025, con temas como “Dust on the Wind”. En pocas semanas superó el millón de oyentes mensuales en Spotify. Deezer clasificó su música como generada al 100% por IA. Un supuesto vocero admitió ante Rolling Stone que usaron Suno y describió el proyecto como una broma artística. La “banda” desmintió a ese vocero y, más tarde, definió su música en Spotify como un proyecto sintético guiado por dirección creativa humana.

Hatsune Miku nació como un banco de voz y aplicación de software desarrollados por la empresa japonesa Crypton Future Media. Salió a la venta el 31 de agosto de 2007 y su voz se genera a partir de muestras de la actriz de doblaje Saki Fujita. Crypton encargó su diseño al ilustrador KEI con dos condiciones, que fuera una androide y que usara una paleta de tonos turquesa.
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Meses después llegó Xania Monet, una cantante de R&B con avatar animado creada por Telisha “Nikki” Jones, una poeta de Mississippi que escribe las letras y usa Suno para completar las canciones. Su tema “How Was I Supposed to Know?” llegó al primer lugar de la lista R&B Digital Song Sales y fue el primero de un artista de IA en entrar a una lista de radio de Billboard, la Adult R&B Airplay, en el puesto 30. Tras una disputa entre sellos con ofertas que llegaron a los 3 millones de dólares, Hallwood Media la fichó con un contrato multimillonario, y su catálogo acumuló 44,4 millones de reproducciones oficiales en Estados Unidos.
La más reciente en conquistar al público hispanohablante es Nyla Stone, una cantante de soul y blues en español. Suma casi un millón de oyentes mensuales en Spotify y su canción “Ahora soy mi prioridad” superó los cinco millones de reproducciones. El tema se volvió viral en TikTok, incluso entre señoras mayores que se grababan emocionadas creyendo que había una cantante real detrás. El proyecto está asociado a Desireé Perea Garrido, quien figura como compositora. La confusión llegó al punto de que circularon anuncios de supuestos conciertos, que la cuenta oficial tuvo que desmentir.

Nyla Stone tiene más de 200.000 seguidores en Instagram, donde su perfil aparece identificado como creador de IA. En YouTube, su proyecto se define como una propuesta de soul y blues emocional, donde cada canción nace de experiencias reales.
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Hoy, la avalancha de contenido de este tipo ya no es anecdótica. Deezer recibe unas 90.000 canciones completamente generadas con IA cada día, frente a unas 10.000 cuando activó su herramienta de detección en enero de 2025, y en algunas jornadas de junio superaron la mitad de las nuevas entregas. La plataforma aclara que, pese a ese volumen, estas canciones todavía tienen una presencia limitada entre los usuarios, y que hasta el 85% de sus reproducciones en 2025 fueron fraudulentas. Además, prepara un filtro para que los usuarios oculten esta música de sus búsquedas antes de que termine 2026.
Con los artistas creados con IA, dice Garrido-Lecca, “le estás presentando una identidad artística que no existe al público y no es suficiente”. Además, explica el especialista, por más que sea novedad la propuesta de la IA, lo que a la gente más le importa es “formar relaciones personales reales o imaginarias con el artista. -continúa- A la larga siempre necesitas al ser humano con el cual el público se va a relacionar y crear conexiones, una entidad creada no te ofrece eso”.

Xania Monet lanzó su álbum completo “Unfolded” en agosto de 2025, con 24 canciones. Billboard estimó que cinco de sus temas generaron 52.000 dólares en poco más de dos meses.
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Queda entonces la gran pregunta del momento: ¿cuánta IA hace que una canción deje de ser humana? Garrido-Lecca responde apelando a lo que ocurre en la industria. “Hace más de 15 años se afinan voces con programas con IA. Incluso ‘Now and Then’, de The Beatles, se completó aislando y limpiando con IA la voz de John Lennon, a partir de una antigua grabación en casete. ¿Lo consideramos IA o no? Esa es la cuestión”, agrega.
El rechazo, sin embargo, no siempre nace de un debate técnico. En el caso de “Bonito, bonito”, buena parte del malestar apareció cuando se supo que detrás de la voz había una máquina. Algunas personas que al inicio disfrutaban del tema comenzaron a cuestionarlo al conocer su origen. Tras el éxito, varios músicos señalaron presuntas similitudes y hubo reportes por derechos de autor. Cruz respondió a las críticas recordando que la industria ya pasó por cambios como el Auto-Tune, que en su momento también fue satanizado. A ello se suma la saturación de todo tema viral que, después de verlo en diversos reels y trends, motiva al oyente preguntándose si se encuentra ante la composición más pegajosa de la historia o la canción de moda que está destinada a desaparecer.
Garrido-Lecca explica por qué ese desgaste pesa tanto. “Si escuchamos un tema en todos lados, nos saturamos y naturalmente comienza a disgustarnos, especialmente si son repetitivos”, explica. Lo que mueve al público a darle el visto bueno no es el arreglo ni la armonía sino “la conexión emocional” que se establece con la melodía, la voz y la historia. “Para un oído entrenado, sí te das cuenta de que ha sido hecha con IA, pero para el público en general, honestamente no sé si le importa. Lo único es que le guste la canción”, agrega.
A medida que se ha extendido el uso de la IA, también se han establecido límites para contenerla. Los Latin Grammy, por ejemplo, admiten obras que utilizan IA solo si existe una aportación humana significativa y comprobable, y excluyen las creadas sin una autoría humana sustancial. “Sobre qué porcentaje de intervención de inteligencia artificial se necesita para dejar de considerar un tema como creado por humanos, eso aún está en debate”, comenta Garrido-Lecca, quien es miembro de la Academia.
A pesar del disgusto y los debates sobre el uso de la IA, Anier Cruz seguirá adelante con su proyecto, en el que aplica sus conocimientos musicales para generar canciones con un alto —o incluso completo— porcentaje de intervención de la inteligencia artificial. Ante el éxito del tema, no descarta crear un holograma para llevar a Thiago Navarro a distintas partes del mundo, quizá incluso al Perú, donde su canción ya llegó a las tendencias de YouTube, y personajes como Hatsune Miku ya llenan recintos en Lima.


