La vida de un artista de circo suele medirse en ciudades, temporadas y vuelos. A veces, también en segundos que cambian el rumbo de una historia. La acróbata aérea Dianella Perrino y su esposo, el artista uruguayo Jordi Ortiz, estuvieron a punto de no llegar a Lima. Un día antes de viajar al Perú decidieron visitar a la familia de ella en Venezuela y quedaron en medio del terremoto que sacudió el país. Salieron ilesos, a diferencia de sus miles de compatriotas. Poco después, abordaron el avión con destino a la capital peruana para incorporarse a la temporada de “Zirka”, la nueva producción del Gran Circo de Ucrania.
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La historia de Evghenia y Alisa, artistas de Kiev (Ucrania), transita por otro camino. Madre e hija son las únicas representantes de ese país dentro del elenco. Durante la entrevista en inglés, Alisa —de bellos ojos azules y una timidez que desaparece apenas asciende al aro aéreo— intenta explicar qué siente cuando actúa. Se ruboriza, busca palabras y termina mirando a su madre frunciendo el ceño.
Entonces, Evghenia sonríe; entiende que hay emociones que todavía no le caben a su hija en una tarde de mucha bulla del público y música de altos decibeles. “Éramos como una familia de circo con mi esposo. Él falleció. Recreamos este acto con mi hija, porque ella realmente quería expresar sus sentimientos sobre eso. Y tuvimos la oportunidad de presentarlo en el concurso ‘Kids Got Talent’ de Italia”, recuerda Evghenia.
“Los ‘trabajadores’ del circo tenemos una mentalidad de cero discriminación u odio. No importa si eres italiano, español o ucraniano, nos respetamos, porque cuando trabajamos juntos somos una familia”, sostiene Maverick, equilibrista italiano de 29 años a este diario. Durante una de las primeras funciones en Lima, este joven sufrió una caída que puso en evidencia la vulnerabilidad de quienes trabajan varios metros sobre el suelo.
A ellos, se suman figuras como los trapecios volantes dobles Flying Henríquez, ganadores del Festival Internacional de Circo de Massy (Francia); así como el dúo español Sky Skater, el malabarista Luis Gerardo, el payaso Nachelis, entre otros. Sus trayectorias convergen en un mismo escenario, aunque su herencia circense sea diferente. Un espectáculo sublime.















