El fenómero de El Niño (FEN) Costero volverá a afectar la economía. Si bien su impacto más inmediato se observa ya en la pesca, donde la captura de la primera temporada de anchoveta es 76% menor que el promedio de los últimos cinco años, el impacto no se limita a este sector. Las lluvias intensas, los cambios en la disponibilidad de agua y los daños en la infraestructura de transporte afectarán al agro, la generación eléctrica y el abastecimiento de combustibles, entre otros. En ese contexto, se pone a prueba una vez más la capacidad del país para anticipar y reducir estos impactos.
Las altas temperaturas alteran los calendarios de cosecha y reducen los rendimientos de los cultivos, con efectos que varían según la intensidad y la duración del evento. Mientras que el FEN Costero de 2017 concentró sus efectos en el primer trimestre, el de 2023 se prolongó gran parte del año y afectó a productos de exportación, como el arándano y la aceituna; y a cultivos para el mercado interno, como la papa y el arroz. Se pronostica que este FEN Costero persista hasta inicios de 2027, lo que anticipa impactos similares a los de 2023. Además, la elevada dependencia de lluvias incrementa la vulnerabilidad de la sierra centro y sur frente a sequías: en Puno, Pasco y Huánuco, más del 90% de la superficie agrícola depende de lluvias para el riego.
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El FEN también genera presiones sobre el sistema energético, aunque sus efectos varían según la zona y la infraestructura expuesta. Más del 50% de la electricidad en el Perú proviene de centrales hidroeléctricas, por lo que una menor disponibilidad de agua en las principales cuencas reduce la generación. Ello se evidenció en 2023 en el caudal del río Mantaro, que abastece a cinco centrales que suman más de un cuarto de la capacidad hidroeléctrica nacional. Dicho caudal cayó en promedio 34% frente a años con condiciones hidrológicas normales. La menor generación hidroeléctrica obligó al sistema a recurrir a fuentes más costosas, como centrales a diésel. Como resultado, el precio spot de la energía aumentó hasta 465% interanual.
Otro riesgo energético surge en la costa y sierra norte cuando el pico del FEN Costero coincide con el verano y las lluvias superan sus niveles normales. Si estas dañan la infraestructura de transporte o si los oleajes anómalos afectan el transporte marítimo, el abastecimiento de combustibles también puede verse comprometido. Esta vulnerabilidad se acentúa por la escasa capacidad de almacenamiento fuera de la macrorregión centro. En el caso del GLP (gas licuado de petróleo), la zona centro concentró el 63% de la demanda nacional en 2025 y el 90% de la capacidad total de almacenamiento, según Osinergmin. En contraste, el norte, que representa el 18% del consumo nacional, concentra apenas el 8% de la capacidad de almacenamiento de GLP y depende parcialmente del abastecimiento desde el centro del país.
El FEN incrementa el riesgo de daños sobre infraestructura, viviendas y servicios básicos. Reducir estos impactos requiere inversiones oportunas en gestión de riesgos y emergencias. Sin embargo, al cierre de 2025, el 58% de los proyectos en este rubro se encontraban paralizados o abandonados, equivalente a 2.368 proyectos. Lo que es peor, en las regiones de la costa y sierra norte, las más expuestas a lluvias intensas durante el FEN Costero, este porcentaje aumentó tres veces más que en el resto de las regiones entre 2019 y 2025. Además, los gobiernos regionales y locales concentran el 43% de los proyectos paralizados o abandonados, pese a gestionar solo el 34% del total de inversiones en este rubro, lo que evidencia mayores dificultades para ejecutar estas obras a nivel local.
En suma, se debe al menos fortalecer la gestión del agua, la resiliencia del sistema energético, la infraestructura de almacenamiento de combustibles y la ejecución de obras para la gestión de riesgos. Sin embargo, esta agenda enfrenta serias limitaciones. La recurrencia de estos eventos exige una mayor capacidad de las autoridades para anticipar sus impactos, especialmente en las zonas más vulnerables. El costo de la inacción es enorme.














