El Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea ve “prácticamente seguro” un episodio de El Niño en 2026-2027 y advierte de que podría alcanzar una intensidad inédita, con impactos sobre el clima, los precios alimentarios, los desplazamientos y los riesgos humanitarios.
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Los científicos europeos prevén que el calor extremo aumente en los trópicos y subtrópicos a partir de septiembre, alcance su máximo entre diciembre de 2026 y febrero de 2027 y persista hasta la primavera.
El análisis identifica África subsahariana, Asia meridional y sudoriental, Australia y amplias regiones de América como zonas especialmente expuestas.
El JRC también apunta a un mayor riesgo de sequía en amplias zonas de Australia, el Sudeste Asiático, África austral, América Central, el Sahel y el subcontinente indio, mientras que otras regiones, como África oriental, Asia Central o partes de América, podrían registrar lluvias superiores a lo normal.
En Europa, el informe indica que un episodio especialmente intenso podría alterar el patrón habitual y favorecer temperaturas superiores a lo normal, con un calentamiento que se intensificaría hacia la primavera de 2027 en el conjunto de Eurasia.
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En materia alimentaria, el JRC identifica el trigo duro como uno de los productos más vulnerables, con posibles subidas de precios, mientras que el impacto sobre otros cultivos, como el maíz, el arroz, la soja o el trigo rojo duro de invierno, dependerá de la intensidad final del fenómeno y de las regiones productoras afectadas.
El informe también advierte de que la movilidad relacionada con el clima es esencialmente “interna y de corta distancia” y agrega que las sequías provocan desplazamientos más graduales y menos visibles que las inundaciones o las tormentas.
El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea subraya que la previsibilidad de El Niño ofrece “una verdadera oportunidad” para anticipar medidas, movilizar financiación, reforzar sistemas de alerta y preparar respuestas.














