A solo cuatro días de las elecciones generales, El Comercio convocó a seis expertos en diferentes campos: el derecho constitucional, el derecho electoral y las ciencias políticas a participar en una mesa redonda, a fin de reflexionar sobre cómo hallar una ruta de salida a la crisis electoral, de partidos y de representación que adolece el país en los últimos años.
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Al inicio del intercambio de propuestas, el director periodístico de El Comercio, Aurelio Arévalo Miró Quesada, agradeció a los asistentes y también recordó que la rotonda del Diario fue concebida como un espacio para “pensar, reflexionar y compartir ideas sobre los temas más importantes del país”. “Nosotros queremos recuperar ese espíritu de reflexión, en este momento, tan complejo, tan difícil para el Perú”, remarcó.
Juan Aurelio Arévalo Miró Quesada, director periodístico de El Comercio
«Desde la Cúpula»
Cuando El Comercio volvió a su edificio histórico, no lo hizo solo por una razón simbólica. Volver era también una forma de recuperar un lugar en la conversación pública: volver al centro de la ciudad para, desde ahí, contribuir a pensar el país. No como observadores distantes, sino como un espacio que convoca, escucha y ordena ideas en medio del ruido.
Hay un lugar dentro de ese edificio que resume bien ese propósito. Es la sala que se ubica bajo la cúpula, un espacio que los periodistas llamamos La Rotonda. Esa sala fue concebida a inicios de los años noventa con una idea simple y ambiciosa a la vez: reunir a autoridades, especialistas y voces diversas para discutir los grandes temas nacionales y, en lo posible, acercar posiciones. Es también, todos los días, el espacio donde nuestros editores se sientan a debatir la agenda, a contrastar miradas y a tomar decisiones sobre lo que el país necesita saber.
Hoy ese espíritu se renueva con una iniciativa que busca proyectar esa conversación más allá de esas paredes. Hemos iniciado un ciclo de mesas redondas bajo el nombre Desde la Cúpula y el primer encuentro no pudo ser más pertinente. En un país que ha llegado a tener 36 candidatos presidenciales, discutir las reformas políticas necesarias para cambiar esa fragmentación es una urgencia. En las próximas semanas tendremos más encuentros que en una etapa inicial se concentrarán en el terreno político, pero luego hablaremos de otros desafíos como la seguridad, educación, salud, lucha contra la corrupción, etc. Y lo que ocurra en esa mesa redonda, donde nadie está por encima del otro, no se quedará ahí. Cada encuentro será llevado a nuestra edición impresa, a la web, estará registrado en video y se compartirá también a través de clips para redes sociales.
Esperamos que este espacio de El Comercio sirva para acercar posiciones, para elevar el nivel del debate y, en la medida de lo posible, para empujar soluciones. Porque, al final, de eso se trata el periodismo cuando está en su mejor versión: no solo de contar lo que pasa, sino de ayudar a que pase algo mejor.

Durante la mesa redonda- moderada por la periodista Diana Seminario- se abordaron cinco temas: la proliferación de partidos políticos, si se debía ampliar o no los impedimentos para postular, la crisis electoral y el futuro del jefe de la ONPE, Piero Corvetto, el voto facultativo y hubo un espacio para reflexiones finales.
En el primer bloque, Amprimo consideró que “el gran problema histórico” del Perú continúa siendo el caudillismo y esto es lo que ha llevado a que en esta elección general se tengan 35 candidatos presidenciales. Agregó que, desde el 2019, se permitió la formación de partidos políticos con solo 25 mil adherentes, cuando anteriormente se exigía el 1% del padrón electoral (unas 700 mil firmas).
También cuestionó que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) deba avisar a los partidos políticos sobre cuándo realizará su labor de fiscalización a sus comités en las regiones. Y advirtió que se ha generado un negocio sobre el financiamiento público que reciben las agrupaciones que tienen representación en el Congreso. Y comparó la situación con lo que sucede en el fútbol, donde los equipos reciben millonarios ingresos de la televisión que, en teoría, deben invertir en sus divisiones menores, pero no lo hacen.

(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)
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La exministra Muñoz refirió que la puerta de acceso para formar una agrupación “es demasiada amplía y flexible” y que una vez que un político entra al Congreso se cree dueño del escaño y, en algunos casos, estas individualidades se convierten en “una especie de partido político”. Añadió que las personas ya no hacen una carrera política en la militancia e ideas, sino que aprovechan determinas coyunturas para volverse líder de un frente de defensa y tener ese “nicho de votos”.
A su turno, Albán explicó el hecho que la elección presidencial se defina en dos vueltas “con el tiempo genera fragmentación”, porque cuando los comicios se resuelven en una sola ronda “más gente es estratégica” y se reducen la cantidad de partidos con mayor votación.
“Hay una sola oportunidad de ganar y los partidos tienen más incentivos para hacer alianzas. Cuando hay una segunda vuelta se dispersa un poco más [el voto]”, manifestó y puso como ejemplo a México, Honduras y Paraguay.
Además, planteó que se establezcan distritos electorales más pequeños para la elección de representantes al Congreso bicameral, con el objetivo de que la ciudadanía “tenga mayor noción de quién es su congresista”.
Tello, exministro de Justicia y Derechos Humanos, dijo que más allá del fin electoral de los partidos, estos deben articular con la sociedad, estar preparados y tener un vínculo con los sectores populares. También propuso pensar en una reforma constitucional que apunte a que en los mayores de 50 años tengan voto facultativo “para ver cómo se comporta” este grupo etario del electorado y eliminar la prohibición de la difusión de encuestas a una semana de las elecciones, “que no permite la movilización del voto estratégico”.
Villalobos señaló que no se puede limitar el derecho a que la gente se organice en partidos políticos y alertó que, si bien solo seis o siete partidos superarían la vaya, hay otras 19 agrupaciones que tienen inscripción. Es decir, que en las elecciones generales de 2031 posiblemente haya más de 20 partidos en la contienda.
“El problema no está en que tengan el registro, sino el problema está en que si el partido está en la capacidad operativa de poder participar en las elecciones generales. Ahora hemos visto que hay 36 organizaciones políticas que han participado, pero no en todos los distritos electorales. El filtro podría ser, se debe exigir que si vas a participar en las elecciones generales deben asegurar tener candidaturas en los 27 distritos electorales. Y aquel partido que no cumple con ese requisito no debería continuar. Ese sería un filtro si no hay las PASO”, subrayó.
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La politóloga Gabriela Vega opinó que más allá de la cantidad de partidos, el verdadero problema “es la calidad” de estos. “Si tuviésemos 36 partidos que fuesen competitivos, que tuvieran claridad de a quiénes representan, aglutinando votos y compitiendo, pues un sistema funcional, complejo, sí, porque el votante sufre al tener tantas opciones”.
Vega sostuvo que los partidos políticos pueden ser competitivos si cumplen tres requisitos: competir por el poder, representar y usar el poder. Añadió que las agrupaciones “son usuarios desatendidos en el sistema”.
“¿Quién trabaja con los partidos? Las entidades públicas trabajan con los ciudadanos y muchas veces las organizaciones políticas dependen de fundaciones inclusive extranjeras. ¿Qué espacios vamos a tener de fortalecimiento de ideología, de programa, pero también de generación de cuadros? Tenemos que ponerle mucha fuerza al trabajo con las personas”, remarcó.
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En otro momento de la mesa redonda, se abordó la crisis generada por el retraso en la instalación de mesas de sufragio y la extensión de la jornada electoral del domingo pasado y la responsabilidad del jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto.
El excongresista Amprimo dijo que Corvetto “ya no da garantías” para la segunda vuelta presidencial y que si la Junta Nacional de Justicia (JNJ) le impone alguna medida restrictiva, como una suspensión, él debería dar un paso al costado. Esto más allá de que la Ley Orgánica de la ONPE establece la irrenunciabilidad de su titular durante comicios.
En ese sentido, cuestionó que el jefe de la ONPE haya pretendido trasladar la responsabilidad de la demora de la entrega del material electoral a subalternos, cuando la Constitución establece claramente que esa es una de sus tareas.
Muñoz afirmó que “no tiene sentido” que el alto funcionario se cuelgue de “la irrenunciabilidad” para no generar una salida democrática a la crisis. “La Constitución solo reconoce que los congresistas están obligados a desempeñar sus funciones, mientras dure su cargo […] La racionalidad de esta restricción es evitar la arbitrariedad, el uso político, pero aquí estamos en una situación, donde el titular [de la ONPE] es responsable y está siendo objeto de cuestionamiento”, expresó.
La también exprocuradora opinó que, para evitar un conflicto político mayor, como que le inicien un proceso de destitución en la JNJ, Corvetto debería presentar su carta de renuncia.
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Tello, experto en derecho electoral, aseguró que ha existido “un daño a la credibilidad” de la ONPE, tras la crisis del último domingo. Incluso, detalló que el Instituto Aklla Perú, que él dirigida, ha realizado un estudio que determinó que hubo un 20% de ausentismo en los comicios. Niveles que solo se pueden comparar a las elecciones generales de 2021 en medio de la pandemia de Covid-19.
El exministro propuso que la ONPE y otros organismos electorales deben tener un accesitario, en caso sus titulares no puedan continuar.
Esta postura fue compartida por Villalobos, en el sentido, de que la organización de una elección no puede estar en manos de una sola persona, sino que deberían formarse en la ONPE un consejo directivo de mínimo tres personas, como existe en organismos electorales de otros países de América Latina.
Por su parte, Albán consideró que es bien difícil que una sola persona sea la culpable, pero sí remarcó que el organismo electoral pudo adoptar medidas de emergencia como convocar a las Fuerzas Armadas para el reparto del material.

(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)
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También se pronunció a favor de que la ONPE tenga un jefe accesitario o un consejo directivo, en el supuesto de que su titular deba renunciar.
El abogado indicó que el daño a la confianza de la institución electoral “ha sido muy grave” y, por ello, propuso una reforma de esta, incluyendo un cambio de nombre.
A su turno, Vega explicó que el rol de un organismo electoral no lo tiene ninguna otra entidad pública en el sistema. “Nadie tiene que garantizar proveer un servicio y un derecho [el sufragio] al mismo tiempo a todo el país simultáneamente. Entonces, si no tenemos la dimensión de este rol, perdemos de vista la complejidad tanto de la tarea como de las consecuencias […] La ONPE era reconocida a nivel internacional por su profesionalismo, pero en otros países están sorprendidos por lo que ha sucedido, no era pensado”, manifestó.
La directora de Recambio remarcó que los organismos electorales “son hijos de la sospecha” y que surgen “porque no confiamos en que vamos a hacer una elección limpiamente”. “Entonces, sí tú no tienes la capacidad de cumplir el propósito que es reducir esa sospecha al mínimo […] Creo que, en ese sentido, esta necesidad de velar por la integridad electoral se tiene que imponer por encimas de las personas, y pensar en materia institucional y de equipos”, expresó.
Vega opinó que este escenario de retiro de la cabeza de la ONPE debe ser manejado “con muchísima prudencia y delicadeza por el rol que este cumple”.
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En el ultimo tramo de la mesa redonda, los invitados dieron sus conclusiones. Por ejemplo, Amprimo señaló que se debe evaluar ir de un régimen presidencialista a uno parlamentarios, pero subrayó que no se debe renovar el Congreso cada dos años, porque en el alto nivel de desgaste que existe, el presidente dejaría de tener presencia en este poder del Estado.
Muñoz cuestionó que, a lo largo de su historia, el Perú haya copiado uno y otro modelo, en vez de que sus autoridades se den el tiempo para sentarse y pensar un sistema que se adapte mejor a nuestra realidad.
Albán sostuvo que, sin buenos partidos políticos, es poco lo que se puede hacer. Se reafirmó en su planteamiento de que solo haya una vuelta en la elección presidencial y también apuntó a que en el nuevo Congreso bicameral la cámara de senadores es más fuerte a la de diputados, cuando suele ser al revés.
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Tello indicó que la crisis política de los últimos 10 años ha demostrado que “si no tienes una bancada, no gobiernas”. El exministro dijo que es el momento de pensar si se debe continuar con el presidencialismo y sostuvo que los partidos políticos deben ser los dueños de las curules y que se tiene que eliminar el voto preferencial.
Villalobos refirió que los partidos políticos deben ser “entes permanentes en la sociedad y articuladores” y no ser vistos solo como “meras máquinas electorales”. Añadió que si se van a hacer reformas de fondo sobre el modelo político se tiene que iniciar apenas se instale el nuevo Parlamento bicameral, cuando comienza otro ciclo electoral.
Vega, por su parte, remarcó que uno de los principales problemas, además, de la corrupción, es que el presidente se haya vuelto una autoridad “descartable”.

(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)
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“La vacancia por incapacidad moral termina siendo un cajón de sastre. Que hayamos hecho una reforma para la bicameralidad, y no hayamos podido hacer una reforma de un tipo legal que saca al presidente del país sin elementos taxativos, es realmente un riesgo para cualquier sistema”, expresó.
La politóloga, además, subrayó que “no hay manera de generar mejor sistema si no tenemos una justicia que garantice realmente resultados justos, efectivos, eficientes, pero a la misma vez la sensación de que está hecha para todos”.













