Si hay algo que mucha gente se pregunta a menudo es cómo Salman Rushdie (Mumbai, 1947) logra tener siempre una sonrisa. Cuando en 1988 publicó Los versos satánicos, el entonces líder de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, emitió una fatua pidiendo su muerte. Durante nueve años permaneció escondido aunque, con el tiempo, entendió que no quería pasarse el resto de su vida sin tener contacto con los lectores. Excepto en ese periodo, nunca ha dejado de tenerlo. Ni siquiera después de que en el verano de 2022, durante una conferencia, lo apuñalaran de forma repetida. Tampoco ahora, que una de las mayores tormentas de nieve en décadas azota Estados Unidos.
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— El legado está muy presente en este último libro.
Si eres escritor, esperas dejar una estantería llena de libros interesantes. Creo tener la suerte de estar en esa posición. También me lo he trabajado. Este es mi libro número 23 y mi estantería es buena y robusta.
— En Oklahoma, el cuarto relato, escribe: “Estados Unidos se ha perdido en su propia historia”.
Ahora mismo, hay un proyecto de borrar parte de la historia de EE.UU., la que habla de los ciudadanos originarios del país y los esclavos. Es preocupante este ataque a la memoria colectiva del país. Si te saltas estas partes, es imposible entender Estados Unidos. Pero a Trump ya le va bien que no nos entiendan. La ceguera se impone.
— ¿Y tiene miedo?
¿Quién no?
— Regresando a Oklahoma… Se inspiró para este texto en el manuscrito de América (El desaparecido), una novela inacabada de Kafka, quien, por cierto, nunca visitó Estados Unidos. Se supone que allí su personaje encontraría la felicidad. ¿Tiene usted algún lugar idealizado?
Oklahoma es el lugar al que nunca llegas pero esperas llegar. Y eso nos pasa a todos los humanos y hace que estemos inacabados. Y está bien así. Más que un lugar idealizado, yo lo veo como un sueño por cumplir. Siempre tiene que haber uno. ¿El mío? Ser mejor escritor de lo que soy. Espero lograrlo.
— ¿Seguirá entonces escribiendo?
¡Claro! ¿Cómo dejarlo? De hecho, ya he empezado a escribir algo, pero quiero ir despacio. He escrito tres libros en tres años y es demasiado para mí. A partir de ahora no quiero ponerme fechas ni límites. Las normas ahora las pongo yo.
— Muchos lectores y escritores más jóvenes agradecerán que siga con su obra. ¿Hubo algún momento en su carrera en el que fue consciente de que se había convertido en un referente?
Sí, aunque no recuerdo el momento exacto. Es raro que hablen de ti en la universidad y en las escuelas. Por supuesto, satisfactorio, pero raro. Siempre que mi trabajo les resulte útil, yo no puedo más que celebrarlo.
— A menudo escribe sobre países que le han marcado. Esta vez, no ha sido diferente. La India, Reino Unido, Estados Unidos…
Es bonito, ¿no? Surge así, no fue un plan. Es como una presentación de los mundos sobre los que me he pasado la vida escribiendo. Si hay alguien que no haya leído ninguno de mis libros, este es un buen comienzo porque te da una idea de todo.
— Dos de sus protagonistas son muy particulares. Senior ha tenido una vida plena y ahora ansía la muerte. Su compañero, Junior, ha tenido una vida mediocre, pero aún la valora intensamente. ¿Es usted más cercano a alguna postura?
Los escritores muchas veces nos vemos reflejados en lo que escribimos. Podría ser una mezcla, pero siento que tengo muchas diferencias con ambos. Ellos representan dos mitades de una misma persona. Hacía tiempo que quería escribir sobre ellos. Hace años me inspiré en dos señores que conocí en Chennai, en la India. Tenían un humor horroroso, pero eso los convertía en seres bastante graciosos. Eran muy cascarrabias aunque, también, súper entretenidos. Por fin he encontrado un relato para ellos.
— En este primer relato, habla de calamidades nacionales, que prefiere dejar en un segundo plano.
La historia grande se suele comer las muertes pequeñas, pero yo trato de hacer al revés, que estas sean protagonistas. Al fin y al cabo, son las que más nos afectan como individuos.
Además…
A saber
La muerte no es el único tema en los relatos del nuevo libro de Rushdie, La penúltima hora. El don como maldición también está muy presente para muchos de sus protagonistas.
Además de la escritura, Ruhsdie coqueteó con la vocación de actor. “Pero dejé atrás esta idea porque no soy idiota, sé que no hubiera salido bien. Me conformo con algunos cameos que he hecho y estoy abierto a propuestas”, afirma.
«LA PENÚLTIMA HORA»
Autor: Salman Rushdie
Editorial: Random House
Año: 2026
Páginas: 272












