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Más de 150 cuerpos sin identificar fueron enterrados en una gran hilera de fosas individuales en un cementerio de Venezuela, tras los terremotos que golpearon al país el 24 de junio y dejaron más de 3.000 fallecidos.
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Eli Zavala, residente de la localidad, dijo a AFP que al día siguiente de los sismo empezaron a hacer las tumbas “para que todas esas personas tuvieran sepulturas dignas”.
Los entierros “están numeralizados por parcelas y también por el código” definido para que los cuerpos no identificados sean localizados por sus familiares.
Las autoridades también tomaron fotografías de cada uno de estos cadáveres antes de ser sepultados.
Los rectángulos son delimitados con piedras blancas. En cada hay tumba un pequeño ramo de flores al pie de una austera cruz blanca, con una placa que lleva la inscripción “Identificación especial” y la fecha del fallecimiento, 24 de junio de 2026.

Esta vista aérea muestra a las excavadoras cavando hileras de tumbas para enterrar a las víctimas del terremoto del 24 de junio en el cementerio La Esperanza, en Catia La Mar, estado La Guaira, al noreste de Caracas. (Foto de Miguel MEDINA / AFP).
/ MIGUEL MEDINA
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La magnitud del desastre ha superado la capacidad de las morgues y de los hospitales. Un depósito improvisado para almacenar los cuerpos fue habilitado esta semana en los silos del puerto de La Guaira.
En medio de la tragedia, los venezolanos celebran el día de su independencia este 5 de julio.
En un acto que se realizó con la bandera de Venezuela a media asta, la presidenta Delcy Rodríguez descartó un estallido social, ante los reclamos de los afectados.
“No habrá estallido social, aquí lo que hay es solidaridad social profunda de nuestro pueblo”, dijo Rodríguez, que consideró el poder después de la captura de Nicolás Maduro a comienzos de año en una operación de Estados Unidos.
En la zona devastada por el terremoto, numerosos habitantes expresaron a la AFP su indignación por la actuación de las autoridades.
La población acudió el domingo a misas fúnebres en todas las iglesias del país y se espera en la noche el encendido de velas en varios sitios.
En La Guaira, los pobladores siguen tratando de recuperar cuerpos entre escombros en condiciones cada vez más difíciles.
“Esto es horrible (…), pero de aquí no me muevo porque yo sé que está ahí. Encontré su moto, encontré su casco, él está ahí, Dios quiera que con vida. Si no, por lo menos encontrar, verlo, uno necesita darles su eterno descanso”, dijo a la AFP Zuly, una mujer que busca a su hijo de 23 años que trabajaba en una panadería.
Desde el día de los sismos duerme con su hija en una plazuela aledaña a la panadería destruida esperando encontrarla. “De aquí no me voy sin mi hijo”, asegura esta madre.













