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La franquicia nació en el universo digital, creció en las pantallas, se instaló como banda sonora cotidiana en millones de hogares y, desde hace una década, también encontró en el escenario una nueva forma de cobrar vida.
El fenómeno volverá a Lima los días 15 y 16 de agosto con “Héroes en Acción”, una nueva aventura en vivo que se presentará en el Centro de Convenciones Maracaná. Bartolito, Tito, el Lobo Beto y otros personajes de la granja tendrán una misión especial: proteger su hogar y descubrir, en el camino, que el heroísmo no siempre está en la fuerza ni en los grandes poderes, sino en valores más simples y profundos como la amistad, la solidaridad y el trabajo en equipo.
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Córdoba se unió a Leader Music (actualmente Leader Entertainment Group), la compañía creadora de este universo infantil, cuando la marca ya era un éxito. Roberto Pumar, su fundador, había logrado dar nueva vida a canciones populares a través de contenidos pensados para niños. La Granja de Zenón ya estaba en internet, en la televisión, en los juguetes, en los peluches y en la rutina familiar. Pero faltaba algo: el contacto directo.
“Podías verlo en casa, llevarlo contigo a dormir o tenerlo como peluche, pero nos faltaba algo esencial: el contacto cercano con la gente”, recuerda.
Su propuesta fue llevar ese mundo al teatro sin traicionar su esencia. No convertirlo en un producto hecho para adultos nostálgicos ni en un espectáculo que los padres quisieran imponerles a sus hijos, sino en una experiencia creada desde la mirada infantil.
“El secreto tiene que ver con que es un producto cien por ciento creado pensando en los niños. Nosotros al fan que queremos satisfacer es al niño”, afirma.
El desafío, sin embargo, no era menor. ¿Cómo trasladar un contenido audiovisual, breve, musical y pensado para pantallas, a una obra escénica capaz de sostener la atención de los más pequeños? Córdoba lo asumió como una responsabilidad teatral.
“Vengo del mundo de las tablas desde los 16 años. Para La Granja de Zenón armé un equipo creativo con experiencia teatral: coreógrafos, dramaturgos, realizadores audiovisuales y asesores pedagógicos. Cada guion partía de una pregunta central: qué mensaje le dejamos al niño y a la familia. Creo que formar un buen equipo fue la clave para que este producto funcione”, sostiene.
La fórmula dio resultados. El espectáculo lleva 10 años en cartelera en la calle Corrientes de Buenos Aires, una de las plazas teatrales más importantes de la región. Según Córdoba, durante los últimos seis años ha sido líder en recaudación dentro del rubro de entretenimiento infantil. Ese recorrido, lejos de volver cómoda a la producción, le impone una exigencia mayor.
“Todos los años el desafío grande es saber qué más te puedo mostrar, cómo te puedo acompañar, cuál es la necesidad del público que tenemos”, explica.
“Héroes en Acción” nace precisamente de esa observación. Córdoba mira a los niños como espectadores activos, curiosos y exigentes.
“Este espectáculo nace de una etapa de los niños que tiene que ver con empezar a jugar, disfrazarse, crear sus personajes, encontrar sus límites y generar curiosidad”, señala.
En ese viaje aparecerán canciones conocidas, nuevos elementos escénicos, coreografías, pantallas, efectos visuales y momentos de interacción con el público. La idea, dice, es que nadie permanezca demasiado quieto.
“Entras cantando y te vas cantando. El show no decae nunca”, resume.

«La granja de Zenón» narra la historia de un agricultor llamado Zenón, dueño de una granja con animales parlantes y que también son sus amigos. (Foto: Amadeus Productions)
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Perú ocupa un lugar especial en esa ruta internacional. Córdoba asegura que el país es uno de los principales mercados de consumo de la franquicia y recuerda con gratitud la respuesta del público en Lima y en distintas ciudades del interior.
Pero más allá de los números, lo que parece conmoverlo son las escenas que ocurren en la platea. Padres que llegan cansados de la rutina, abuelos que acompañan, niños que reconocen a sus personajes como si se tratara de viejos amigos.
Esa mirada también lo llevó a pensar en funciones adaptadas para niños con distintas necesidades sensoriales o condiciones del neurodesarrollo. La inquietud nació, cuenta, al observar a un niño con parálisis cerebral durante una función en Córdoba, Argentina. Estaba junto a su padre. Cuando empezó la música y Bartolito salió a escena, algo cambió.
“Ese nene hizo ‘plin’. Se empezó a conectar. Como podía, empezó a mostrarle a su cuerpo que ahí quería bailar, que se quería mover”, recuerda.
Córdoba aclara que crear contenido infantil exige más rigor del que suele imaginarse. “Es un rubro subestimado. El público más complejo, más observador y más crítico que existe es el niño con su papá”, advierte. Por eso, cuando se le pregunta qué no negocia al hacer teatro para niños, responde sin dudar. En un universo pensado para cantar, jugar y emocionar, hay algo que debe permanecer intacto: “Los valores”.













