Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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“¡Vamos, Lula!”, gritó la eufórica multitud. Anna lloraba de alegría entre miles de brasileños que salieron este domingo a la icónica avenida Paulista, en Sao Paulo, para celebrar la reelección del histórico líder izquierdista en la presidencia.
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“¡Siento mucha felicidad!”, dijo a la AFP Anna Zanatta, de 43 años, antes de romper en llanto por la emoción.
“La victoria de Lula representa muchas cosas para nosotros, la libertad, nuestra democracia, nuestra historia”, agregó.
Para ella, un triunfo de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, habría sido una “amenaza” para la democracia.
“Yo nací en dictadura. Era pequeña, pero nací en dictadura y le prometí a mi nieta que los brasileños no tendríamos eso de nuevo”, expresó en referencia al régimen militar que gobernó entre 1964 y 1985.
Después del trayecto en auto, Lula dijo en una tarima: “Tenía que decirles que los amo (…) mañana la lucha continúa”.
Tronaron los fuegos artificiales y sonaron las bocinas mientras la muchedumbre avanzaba con banderas de Brasil y del Partido de los Trabajadores de Lula.

Los partidarios de Luiz Inácio Lula da Silva celebran tras conocer los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. (Foto de Miguel Schincariol / AFP).
/ MIGUEL SCHINCARIOL
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Alfonso dos Reis, de 64 años y justiciero en un edificio, llevaba un cartel con la leyenda “Lula de nuevo con la fuerza del pueblo” y una fotografía del gobernante progresista.
“Vamos a hacer un país mucho mejor”, comentó a la AFP.
Para responder al llamado de la multitud, Lula salió del hotel en el que dio una declaración a la prensa para recorrer las calles de la mayor metrópoli de América Latina.
A su lado levantó el puño André Janones, un diputado federal que comanda el llamado “Ejército de Lula”, un canal de difusión en WhatsApp que sumó más de 10,8 millones de miembros durante la campaña.
Los “lulistas” atribuyen la remontada en parte a la labor digital del legislador, cuyo grito de batalla para encender las redes fue “¡Explote Brasil!”.
“Le debo esta victoria a la juventud rebelde que se levantó para defender la democracia”, reconoció Lula frente a la masa de personas.

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Lula da Silva, reacciona junto a su esposa, la primera dama Rosangela da Silva, y el vicepresidente Geraldo Alckmin. (Foto de Miguel Schincariol / AFP).
/ MIGUEL SCHINCARIOL
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Algunos de los viejos, jóvenes y niños que lo esperaban emocionados bailaban samba.
Francisca Filomena llevaba una bandera con una fotografía de Lula cuando llegó por primera vez al poder, en 2003.
Hoy “es el mismo”, “sigue siendo un Lula que piensa en los pobres”, dijo la emprendedora de 52 años.
Cerca, Marco Correia agitó un abanico con los colores de la bandera LGBTI. Su victoria “es una esperanza, es una señal de un futuro mejor”, presentó el profesor de educación física, de 26 años.
Mateus Freitas, un actor de teatro de 33 años, agitó una bengala que tiñó el aire de rojo, el color del partido de Lula, mientras coreaba a todo pulmón: “¡Sin amnistía! ¡Sin amnistía!”.
La consigna rechaza cualquier perdón para Jair Bolsonaro, presidente entre 2019 y 2022, que cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado. Su hijo Flávio había prometido indultarlo en caso de ganar las elecciones.
“Es la victoria de las minorías, del pueblo, del trabajador brasileño”, expresó. “El gobierno de Lula es inclusivo, pone al joven pobre en la facultad para estudiar, da vida digna, comida, educación, salud”, dijo Freitas.
Con este resultado, Brasil se aparta del giro a la derecha de vecinos como Argentina, Chile o Colombia, celebrado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
“No somos el patio trasero de nadie”, lanzó Lula.
Flávio Bolsonaro había ganado la primera vuelta el 4 de octubre y llegaba al balotaje con una leve ventaja en las encuestas.
Felipe Rodrigues, arquitecto de 53 años, estaba “preocupado” por ese escenario.
“Quedo muy contento de ver que, a pesar de los riesgos de tener un gobierno de extrema derecha, como parece ser un movimiento en el mundo, aquí en Brasil tenemos un presidente que sigue en su esfuerzo para mejorar la vida de los pobres”, dijo.


