En tiempos en los que el fútbol suele premiar el espectáculo y la posesión, Héctor Cúper representa una escuela que no pide disculpas por priorizar el orden. Sus equipos no buscan seducir con lujos ni acumular pases para agradar a la tribuna. Prefieren otra cosa: cerrar espacios, resistir, interpretar el partido y golpear en el momento exacto. Durante más de tres décadas, esa conviccióon lo llevó a dirigir en la élite europea, a disputar dos finales consecutivas de la Champions League con Valencia y a clasificar a Selección de Egipto a un Mundial después de 28 años. Y es, justamente, la filosofía que atrae en Universitario de Deportes.
En tiempos en los que el fútbol suele premiar el espectáculo y la posesión, Héctor Cúper representa una escuela que no pide disculpas por priorizar el orden. Sus equipos no buscan seducir con lujos ni acumular pases para agradar a la tribuna. Prefieren otra cosa: cerrar espacios, resistir, interpretar el partido y golpear en el momento exacto. Durante más de tres décadas, esa conviccióon lo llevó a dirigir en la élite europea, a disputar dos finales consecutivas de la Champions League con Valencia y a clasificar a Selección de Egipto a un Mundial después de 28 años. Y es, justamente, la filosofía que atrae en Universitario de Deportes.
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Ahora, a los 70 años, ese libreto aterriza en la ‘U’, un club que no necesita reinventarse, sino sostener el equilibrio que lo condujo al tricampeonato y lo mantiene en la búsqueda de un objetivo histórico: el primer tetracampeonato de su historia. La apuesta de la dirigencia es clara. En un fútbol peruano marcado por la volatilidad, eligió a un entrenador que convirtió la disciplina en método y la solidez en identidad.
Cúper suele repetir una frase que resume su pensamiento: “Yo quiero jugadores humildes, no me vengan con las figuritas”. La sentencia, convertida en una declaración de principios, revela que para él el prestigio pesa menos que la disposición al sacrificio. El nombre no garantiza titularidad. Lo que realmente cuenta es la capacidad para respetar el plan.
- Con Héctor Cúper a la cabeza, así partió Universitario a Montevideo para enfrentar a Nacional:
Quienes trabajaron con él describen una idea tan exigente como reconocible. El exseleccionado sirio Ibrahim Hesar recordó que bajo el mando del argentino jugaban casi siempre con un 4-4-2 rígido, con líneas juntas y responsabilidades muy definidas. “Un equipo compacto, corto, intenso”, resumió en el programa “Exitosa Deportes”.
“En el vestuario, antes de entrar al campo, tenía la costumbre de darnos una palmada en el pecho para transmitirnos energía y valores. Siempre apreciábamos ese gesto”, contó a El Comercio el exportero Francesco Toldo, quien tuvo al argentino en el Inter de Milán.
Así formó Egipto de Cúper en el debut en el Mundial Rusia 2018.
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Ese sistema, aparentemente clásico, esconde una enorme complejidad. Los volantes deben recorrer grandes distancias, los laterales medir cada proyección y los delanteros convertirse en los primeros defensores. Nada queda librado a la improvisación. Cada futbolista conoce su zona, su función y el momento exacto para saltar a la presión o retroceder.
Durante sus últimos años al frente de selecciones como Selección de Uzbekistán, Selección de República Democrática del Congo y Selección de Siria, mantuvo esa misma estructura. El dibujo puede variar en ciertos matices, pero la esencia permanece intacta: defender bien para competir mejor.

Héctor Cúper debutará con la ‘U’ en la Copa Libertadores ante Nacional en Uruguay. (Foto: Universitario)
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En Europa lo bautizaron como “El Arquitecto del Muro”, un apodo que resume su principal virtud: reconstruir defensas y devolverles identidad a equipos que habían perdido consistencia. Lo hizo en Mallorca, lo perfeccionó en Valencia y luego trasladó ese modelo a clubes como el Inter de Milan, Parma Calcio y Real Betis.
Su fútbol puede no enamorar a primera vista, pero rara vez deja a sus equipos desprotegidos. Y en torneos largos, donde la regularidad suele imponerse al brillo ocasional, esa cualidad adquiere un valor enorme.
La llegada a Universitario incluye además a un preparador físico con experiencia en Boca Juniors y un enfoque que combina trabajo físico y mental. La premisa es sencilla: si la mente no acompaña, el rendimiento no aparece. En un plantel acostumbrado a la presión y a la obligación permanente de ganar, ese aspecto puede resultar tan importante como el sistema táctico.
Cúper no llega para revolucionar a Universitario, sino para fortalecer lo que ya existe. Encontrará un equipo competitivo, con automatismos consolidados y una cultura de exigencia instalada. Su desafío será agregar una dosis mayor de rigor y experiencia para sostener al campeón en la cima.
Héctor Cúper todavía no dirige un partido oficial con Universitario de Deportes y ya dejó claro que su idea empieza desde el orden. El técnico argentino debutará este miércoles ante Nacional de Uruguay por la fecha 5 de la Copa Libertadores con una propuesta más pragmática, menos emocional y mucho más disciplinada. La ‘U’ mantendrá el sistema 3-5-2 que acompañó los últimos títulos nacionales, aunque con pequeños ajustes que buscan devolverle equilibrio a un equipo golpeado por las dudas.
Héctor Cúper empezó con los entrenamientos en Universitario de Deportes. (Foto: Universitario)
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Cúper no confirmó el once titular y recién lo comunicará en la charla previa en el Parque Central de Montevideo. Sin embargo, las prácticas en Campomar dejaron pistas claras. En el arco volvería Diego Romero, quien recuperaría el puesto en una noche donde la experiencia y el juego aéreo serán fundamentales.
La línea de tres tendría a Caín Fara, Anderson Santamaría y Matías Di Benedetto. Ahí aparece una primera intención del argentino: fortalecer el perfil defensivo y reducir los espacios que la ‘U’ venía concediendo en transición.
En la volante también habrá movimientos. Andy Polo y José Carabalí seguirán abiertos por las bandas, pero en el centro Jesús Castillo tendría mayor protagonismo como volante de equilibrio, acompañado por Martín Pérez Guedes o Jairo Concha, dependiendo si Cúper prioriza recuperación o manejo de balón.
Arriba todavía persiste la principal duda. Alex Valera viajará con el plantel y será esperado hasta último momento. Si responde físicamente, será titular. Lo otro a resolver es quién lo acompañará: Lisandro Alzugaray, por movilidad y presión alta, o Edison Flores, que intenta reencontrarse con su mejor versión justo cuando la Copa exige personalidad.
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