Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Ucrania llevó a cabo el domingo el mayor ataque con drones contra Rusia desde el inicio de la guerra: casi 600 aparatos fueron lanzados en una ofensiva que dejó cuatro muertos y más de diez heridos, con la región de Moscú entre los principales objetivos. Pero más allá de las cifras y del impacto inmediato, la operación ha reforzado una pregunta que gana fuerza entre analistas: si la guerra está entrando en una nueva etapa. El aumento de los ataques de largo alcance, la creciente capacidad de Kiev para penetrar defensas rusas y el protagonismo cada vez mayor de los drones sugieren un cambio en la dinámica del conflicto, donde la tecnología y la capacidad de golpear la retaguardia enemiga se perfilan como un nuevo escenario.
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Para el ISW, los ataques ucranianos con drones demostraron que Rusia sigue siendo incapaz de defender eficazmente la capital rusa, una debilidad que generó frustración considerable en los informativos ultranacionalistas rusos.
Por su parte, el ministerio de Defensa de Rusia dijo que interceptó 556 drones ucranianos. Algunos fragmentos de drones cayeron en los terrenos del aeropuerto de Sheremetyevo de Moscú, el más concurrido de Rusia, pero no se reportaron heridos ni daños.

Un edificio en llamas tras un ataque aéreo de Ucrania en un lugar no revelado de la región de Moscú. (Foto de Handout / TELEGRAM / @vorobiev_live / AFP).
/ HANDOUT
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La agencia estatal de noticias TASS publicó imágenes de una casa envuelta en una bola de fuego y varios bloques de departamentos dañados.
Los drones fabricados por Ucrania

Un dron de largo alcance durante su ensamblaje en un taller de la empresa Fire Point, fabricante de los drones de ataque profundo FP-1 y los drones de ataque FP-2, en una ubicación no revelada de Ucrania, el 29 de enero de 2026. (Foto de Serhii Okunev / AFP).
/ SERHII OKUNEV
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Ucrania está llevando a cabo ataques a larga distancia gracias al desarrollo acelerado de drones de fabricación propia. Ello le ha dado a Kiev capacidad para golpear prácticamente en toda la Rusia europea, una región donde viven más de 100 millones de personas, de acuerdo con un informe de la agencia EFE.
El Estado Mayor de Ucrania ha revelado que en sus ataques usa los drones Bars RS-1, Fire Point FP-1 y Bars-SM Gladiator. Todos son desarrollados por ingenieros ucranianos dentro de un programa de innovación militar que podría crecer aún más con apoyo occidental.
¿Pero cómo logra Ucrania penetrar las defensas rusas? El informe de EFE indicó que Kiev consigue sus objetivos gracias a la obtención de inteligencia sobre puntos débiles del sistema ruso, a la planificación de rutas de vuelo para evitar defensas, a su campaña sistemática para destruir radares y sistemas antiaéreos rusos, y al desgaste de la defensa aérea rusa cerca del frente.
Según analistas militares citados por EFE, Rusia ha perdido tantos sistemas defensivos cerca del campo de batalla que se ha visto obligada a trasladar equipos desde la retaguardia, dejando zonas internas más expuestas.
El mensaje estratégico de Ucrania

Un edificio residencial dañado tras un ataque aéreo de Ucrania en un lugar no revelado de la región de Moscú. (AFP).
/ HANDOUT
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Para el analista internacional Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y de Relaciones Internacionales de la UPC, el masivo ataque con drones refleja una evolución que ya venía desarrollándose desde el inicio del conflicto en el 2022: una guerra donde la tecnología y los sistemas no convencionales comienzan a ganar protagonismo frente al poder militar tradicional.
Tucci sostiene a El Comercio que el conflicto entre Rusia y Ucrania ya había mostrado señales de una transición hacia una guerra más apoyada en drones y sistemas asimétricos.
Remarca que este tipo de operaciones demuestra que las guerras modernas ya no dependen exclusivamente de la superioridad clásica de los ejércitos y sus poderosos equipos. La capacidad de desarrollar plataformas más económicas, móviles y difíciles de neutralizar empieza a modificar las reglas del combate.
También recuerda que Ucrania ha construido en los últimos años una industria propia de drones que, aunque no necesariamente posee los modelos más sofisticados del mundo, sí ha desarrollado sistemas que considera altamente efectivos para las necesidades del conflicto.
“Esa capacidad industrial explica por qué ataques de esta naturaleza ya no resultan completamente inesperados”, indica.
Para Tucci, el lanzamiento de cientos de drones sobre la región de Moscú también debe leerse como una señal política.
En un contexto donde parte de la atención internacional se ha desplazado hacia otras crisis, como el conflicto en Irán, Ucrania buscaría enviar un mensaje tanto a Moscú como a Washington: mantener la idea de que sigue siendo capaz de sostener la guerra y golpear objetivos sensibles.
“El mensaje sería: seguimos aquí y seguimos siendo capaces de golpear”, resume el analista.
Tucci considera que esta transformación no implica únicamente a Ucrania. Rusia también estaría modificando sus métodos operativos para responder a las nuevas condiciones de combate.
Señala que, tras las pérdidas sufridas en material blindado, las fuerzas rusas han introducido cambios tácticos para aumentar la movilidad y reducir vulnerabilidades.
A su juicio, ambos bandos atraviesan un proceso continuo de adaptación donde cada innovación genera una respuesta del adversario.
Incluso menciona que otras potencias observan este fenómeno y comienzan a incorporar aprendizajes derivados del conflicto, lo que podría acelerar cambios más amplios en la doctrina militar mundial.
Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, coincide en que lo ocurrio marca un posible cambio en la estrategia militar de Kiev. Considera que el verdadero significado de la operación va más allá del balance militar inmediato.
Según explicó, la novedad radica en que Moscú, situada a unos 400 kilómetros de la frontera con Ucrania, no había sido un objetivo frecuente durante la guerra. El ataque buscó enviar un mensaje político y estratégico: demostrar que incluso el centro de poder ruso puede quedar expuesto, dice.
“El objetivo es eliminar esa percepción de invulnerabilidad de Moscú y, en términos más amplios, de Rusia”, sostiene Gómez de la Torre a El Comercio.
La intención, explica, es trasladar progresivamente el campo de presión hacia la retaguardia enemiga y demostrar capacidad para penetrar cada vez más profundamente en territorio ruso.
Gómez de la Torre señala además que los objetivos seleccionados no responden únicamente a una lógica militar tradicional. Entre los blancos atacados figuran refinerías de petróleo, instalaciones de bombeo, industrias de semiconductores y parques tecnológicos.
La finalidad, explica, sería afectar sectores clave para el funcionamiento económico y tecnológico ruso, incluidos aquellos que indirectamente contribuyen a la capacidad defensiva y al sostenimiento de la guerra.
La estrategia busca, por tanto, generar un efecto más amplio que el daño directo sobre objetivos militares, golpeando cadenas de producción y capacidades industriales consideradas estratégicas.
Las limitaciones de los sistemas antiaéreos

Un sistema de misiles ruso S-400 Triumf desfila por la Plaza Roja durante el desfile militar del Día de la Victoria en el centro de Moscú, el 9 de mayo de 2025. (Foto de Kirill KUDRYAVTSEV / AFP).
/ KIRILL KUDRYAVTSEV
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Uno de los aspectos que destaca Tucci es que los ataques con drones también exponen vulnerabilidades en sistemas de defensa rusos diseñados originalmente para otro tipo de amenazas.
Según explica, sistemas como los S-300 y S-400 fueron concebidos principalmente para detectar e interceptar aviones de combate o misiles, pero enfrentan ahora mayores dificultades cuando se trata de drones numerosos y de menor tamaño.
Tucci considera que un ataque masivo puede tener además un componente de propaganda al evidenciar públicamente esas limitaciones.
Sin embargo, sostiene que este problema no sería exclusivo de Rusia. Recuerda que otros sistemas considerados altamente eficaces también han enfrentado dificultades para neutralizar ataques múltiples o nuevas amenazas aéreas, como en el caso de Israel en la guerra contra Irán.















