El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó este viernes, ante preguntas de los periodistas, calificar al mandatario chino, Xi Jinping, como un “dictador” y aseguró que no se plantea este asunto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó este viernes, ante preguntas de los periodistas, calificar al mandatario chino, Xi Jinping, como un “dictador” y aseguró que no se plantea este asunto.
“No me lo planteo. Él es el presidente de China. No me lo planteo”, declaró a la prensa a bordo del avión presidencial Air Force One de regreso a Washington, tras haberse reunido con Xi en Beijing.
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El líder estadounidense hizo estas declaraciones cuando un periodista le preguntó si cree que Xi es un “dictador”, término que utilizó su predecesor, el demócrata Joe Biden.
“Lo que creo es que el presidente Biden fue un presidente incompetente. Él nos dio el acuerdo nuclear que permitía a Irán obtener un arma nuclear”, declaró Trump, a pesar de que el acuerdo nuclear fue con Barack Obama.
En junio de 2023, el entonces presidente Biden, quien nunca viajó a China durante su mandato, calificó a Xi de “dictador” por el enfrentamiento por un presunto globo espía chino en Estados Unidos, un término que repitió tras reunirse con el líder chino en noviembre de ese año en San Francisco (EE.UU.).
El presidente estadounidense Donald Trump (izquierda) participa en una ceremonia de bienvenida con el presidente chino Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo en Beijing el 14 de mayo de 2026. (Foto de Brendan SMIALOWSKI / AFP).
Trump concluyó este viernes una visita de dos días a Pekín con el objetivo de buscar la estabilidad entre las dos grandes potencias mundiales, un viaje marcado por las disrupciones económicas de la guerra de Irán.
El encuentro entre ambos estuvo marcado por la sintonía y Trump calificó este viernes su visita de Estado a China de “muy exitosa”, según Xinhua, y volvió a presentar a Xi como un “viejo amigo” con el que mantiene una “buena relación”.
La escenificación de cercanía tuvo su punto álgido en Zhongnanhai, el complejo del Partido Comunista Chino, donde ambos pasearon entre árboles antiguos y rosales antes de una reunión en formato reducido, con Trump elogiando las flores del complejo y Xi prometiendo enviarle semillas para la Rosaleda de la Casa Blanca.