Por Rossana Alayza, candidata a diputada por Lima con el Partido del Buen Gobierno (#8)
El Perú no necesita más promesas elaboradas. Necesita que lo básico funcione. Que un niño no tenga anemia. Que una madre encuentre medicamentos en el centro de salud. Que abrir un negocio no sea una carrera de obstáculos contra la burocracia. Que la ley se cumpla y la corrupción no sea la regla.
He trabajado en gestión pública y en empresas privadas y conozco las paradojas de nuestro Estado: uno que cobra impuestos, pero no siempre devuelve servicios. Uno que regula, pero muchas veces no resuelve. Por eso creo que la tarea política más urgente es simple de decir y difícil de hacer: poner al ciudadano al centro.
Mis propuestas parten de ese principio. Primero, salud primaria que funcione, con centros abastecidos y una estrategia agresiva para erradicar la anemia infantil. Segundo, agua segura y servicios básicos, porque ningún país progresa si millones de personas siguen viviendo sin lo esencial. Tercero, educación de calidad, donde el mérito y el aprendizaje vuelvan a ser prioridad.
Pero también necesitamos un Estado más ágil y eficiente: menos trámites absurdos, más transparencia y reglas claras para quienes quieren invertir, trabajar y crear oportunidades. La política no debería ser una fábrica de excusas y ser un espacio para resolver problemas concretos. Y hoy, en el Perú, resolver lo básico ya sería una revolución.














