viernes, agosto 14

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Frente al redondel del Circo Russell, en Lima, Anastasiia Horbatsevych escucha a los adultos conversar en español, inglés y ucraniano. Tiene ocho años, dos récords nacionales de acrobacia aérea en Ucrania y una amiga esperándola para jugar detrás de la carpa. Aún así, su mirada no se ensombrece durante la entrevista con El Comercio. A su lado está su madre, Viktoriia, heredera de una tradición circense. Desde abajo, sus ojos azules observan en perspectiva a quienes hablan, aunque tiene la costumbre de ver a las personas desde la altura colgada en un aro blanco.

Frente al redondel del Circo Russell, en Lima, Anastasiia Horbatsevych escucha a los adultos conversar en español, inglés y ucraniano. Tiene ocho años, dos récords nacionales de acrobacia aérea en Ucrania y una amiga esperándola para jugar detrás de la carpa. Aún así, su mirada no se ensombrece durante la entrevista con El Comercio. A su lado está su madre, Viktoriia, heredera de una tradición circense. Desde abajo, sus ojos azules observan en perspectiva a quienes hablan, aunque tiene la costumbre de ver a las personas desde la altura colgada en un aro blanco.

Anastasiia Horbatsevych, acróbata aérea ucraniana de ocho años, visita Lima por primera vez para participar en el Festival Mundial de Circo y ser parte del Circo Russell. (Foto: JOEL ALONZO HUAMANI/EL COMERCIO)

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

“Representar a mi país es un gran honor”, dice Nastya, como llaman a la niña de cariño. Posee hitos inscritos en el Registro Nacional de Récords de Ucrania. El primero lo obtuvo a los siete años, en el Circo Estatal de Zaporiyia, como la gimnasta aérea más joven en ejecutar una suspensión por el cuello, el ‘Neck Hang’. Su segunda marca llegó a los siete años, en Kiev, durante el Festival Internacional de Arte Circense DivoTsyrk, por realizar una suspensión sostenida con un solo talón, el ‘One-Heel Hang’.

LEE MÁS: Gran Circo de Ucrania, “Zirka”: Historias de artistas dentro y fuera de la carpa

“Anastasiia nunca había estado en América Latina”, cuenta Viktoriia, gimnasta desde niña y entrenadora del Estudio de Circo Edelweiss, activo desde 1998. A su lado, la pequeña enumera los países que ha visitado como quien cuenta caramelos sobre una mesa: “Hungría, Rumanía, Letonia…”. En estos dos últimos destinos, vivió sus primeros intentos en un concurso de talento en televisión. Ambos de la franquicia “Got Talent”, en “Românii au talent”, recibió el Botón Dorado y avanzó a semifinales; y en “Latvia’s Got Talent”, fue finalista. “Los jurados se levantaron y le aplaudieron”, dice su madre. “Me preguntaba cómo la gente podía apreciar lo que hacía en el aro. No lo esperaba”, traduce Viktoriia lo que dice su niña en ucraniano.

La acróbata circense Anastassia Horbatsevych se presentó en Circo Russell y Circo de Ucrania en agosto. (Foto: JOEL ALONZO HUAMANI/EL COMERCIO)

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

“Les deseo a los niños en el mundo que sean felices siempre. Que tengan una gran sonrisa. Y que estén sanos haciendo lo que aman”, improvisa la niña un mensaje a los niños que la ven volando en el aro. No se hace sentir con su dulce voz tanto como empuja a la audiencia al vértigo de ver su talón sosteniendo sus mínimos kilogramos en el aire. “Cuando estoy arriba, siento que vuelo; me siento como un pájaro”, dice.

“El circo es una tradición de mujeres en nuestra familia: empezó con mi abuela, siguió con mi madre, conmigo, mi hermana y ahora Anastasiia”, dice Viktoriia, aún en la conversación.

“No estoy más de dos semanas fuera de Ucrania, porque me hago cargo de los niños artistas en el Estudio”, cuenta. Se refiere a su trabajo en el estudio Edelweiss, que cuenta con apoyo del gobierno ucraniano en su ciudad de origen, Zaporiyia. Antes de la guerra, eran 100 niños en proceso de ser acróbatas, pero ahora son 40% menos. “Los niños ucranianos son muy talentosos y están motivados. Practican mucho sus actos de circo, porque históricamente siempre han tratado de estar en el máximo nivel”, dice.

Anatastasiia, su madre y su padre Konstantin viven en Zaporiyia, a 30 kilómetros de la zona de guerra. Su ciudad es la capital de un óblast estratégico del sureste de Ucrania, cercano a la mayor central nuclear de Europa. Recordemos que la guerra ruso-ucraniana inició en 2014 tras el conflicto en Crimea y Donbás, pero escaló con una invasión a gran escala, que el Gobierno ucraniano y la ONU califican como una violación territorial. Aunque Viktoria lo narra como si fuera algo surreal, vive expuesta a los ataques que se podrían presentar. “No podemos dejar a los niños del circo (el estudio) en la calle por mucho tiempo, porque hay drones volando. A veces, es peligroso y hay miedo a que haya explosiones”, comenta.

LEE MÁS: La Tarumba estrena “Airosa”: ¿Qué trae su nuevo espectáculo de circo en Lima?

“Mi sueño es que la guerra en Ucrania termine tan rápido como sea posible”, dice Anastasiia. Un momento después, pide permiso para retirarse, pues necesita cambio de vestuario para su siguiente acto, pero su verdadera intención es ir a jugar con su nueva amiga ucraniana Alisa, otra niña acróbata en la vecina carpa del Circo de Ucrania.

Como buena niña prodigio, tiene la disciplina en la sangre. El 12 de agosto, participó del Festival Mundial de Circo en Lima, donde 50 talentos circenses de 11 países estuvieron en la pista. En realidad, la niña llegó a Perú gracias a una invitación que recibió en el Festival Magic Arena de Kiev, pero el objetivo era ser finalista del concurso.

A su vez, calificaron el concurso los artistas circenses Fabio Montico (Italia), María José Pinto Rodas (Uruguay), Odette Bouglione (Francia), Katya Arata-Quiroga (Estados Unidos), Renato Fuentes (México), Frederico Reder (Brasil), Johnny Lam (México), ⁠Frederico Reder (Brasil), Johnny Lam (México), Tito Gaona (México) y ⁠Louisa Raluy (España). Anastassia fue aplaudida y quedó entre los 12 mejores artistas de circo.

Anastassia Horbatsevych tendrá sus últimos actos el 13, 14, 15 y 16 de agosto en el Circo de Ucrania, en Lima, por la tarde. Las entradas están disponibles en Teleticket.

Share.
Exit mobile version