viernes, julio 10

La gran diferencia entre cómo los mercados enfrentaron ambos procesos electorales está en la magnitud de las depreciaciones registradas. En el 2021, el pase de Pedro Castillo a segunda vuelta –cuya propuesta consistía en un cambio de modelo económico– fue percibido como un riesgo extremo en el mercado, que ya venía golpeado por la pandemia, y conllevó a una fuga de capitales sin precedentes.

Según el Banco Central de Reserva (BCR), durante dicho proceso electoral salieron de la economía cerca de US$15 mil millones –el equivalente al 7,4% del PBI–; la mayor fuga de capitales de la historia del país. Como consecuencia, el sol se depreció frente al dólar durante más de 60 días seguidos. Para evitar un desplome de elevada magnitud, el BCR intervino en el mercado cambiario y llegó a vender la histórica cifra de US$17.600 millones, que provenían de las reservas internacionales del país.

Tras la depreciación del sol a lo largo del 2021, el dólar empezó a estabilizarse conforme se disipó el nerviosismo y diversos riesgos económicos. En los últimos años, el alza en las exportaciones de cobre y el debilitamiento del dólar a nivel mundial han contribuido a la fortaleza del sol frente a la divisa estadounidense, y por ende, en un tipo de cambio menor al percibido cinco años atrás.

En contraste al 2021, el escenario de la segunda vuelta de 2026 ha sido mucho más moderado. En abril, cuando se confirmó que el candidato de izquierda, Roberto Sánchez, competiría contra Keiko Fujimori en la segunda vuelta, el dólar subió desde S/3,37 hasta alcanzar un techo de S/3,53. Sin embargo, la moneda estadounidense se mantuvo estable en mayo, aunque aún por encima de las cifras previas a la segunda vuelta, hasta estabilizarse alrededor de los S/3,42, conforme las encuestas mostraban una reñida disputa por la presidencia.

La diferencia entre las tendencias del escenario electoral y del postelectoral de 2021 y 2026 puede observarse en los siguientes gráficos.

chart visualization

Un informe del BCR publicado en marzo de 2026 explica que los procesos electorales suelen traer tormentas transitorias: el dólar sube y baja rápidamente porque las empresas compran divisas para protegerse frente a la incertidumbre. Sin embargo, el susto suele durar poco si el mercado no anticipa un cambio radical en las reglas de juego económicas.

Para el economista de la Universidad del Pacífico, Marco Ortiz, en esta oportunidad el tipo de cambio no se vio tan afectado como en las elecciones presidenciales del 2021 porque el “dinero nervioso” ya había salido del país cinco años atrás.

“En economía, lo que importa para el precio de los activos financieros es la parte no esperada, no anticipada. Cuando algo ya está anticipado, decimos que está ‘priced in’. De alguna manera, la sorpresa de Castillo en el 2021 fue mucho más fuerte que la sorpresa de Sánchez en 2026. […] En el 2021, pese a que el país estaba saliendo de la pandemia, buena parte de los activos peruanos se encontraba en manos de no residentes. Lo que ocurrió entre el 2021 y el 2026 fue que muchos de esos capitales se fueron. Cuando ya te fuiste, no puedes ‘volverte a ir’. La exposición ya era más baja; entonces, no había tanto espacio para correr”, indicó Ortiz en una entrevista para El Comercio.

Los datos demuestran que, ante el riesgo político peruano, las acciones de empresas peruanas que cotizan en el mercado norteamericano reaccionan con muchísima más fuerza y velocidad que los papeles que cotizan en el mercado local.

En el 2021, la candidatura de Pedro Castillo provocó una depreciación de 39,8% en el valor de la acción de Credicorp entre abril y agosto, cuando pasó de cotizar a US$153 hasta tocar un piso de US$92,3 una vez instalado el gobierno de Castillo.

Durante la segunda vuelta electoral del 2026, en cambio, el golpe contra las acciones peruanas fue más controlado y de menor duración. Tras confirmarse el pase de Roberto Sánchez, la cotización de Credicorp experimentó un desplome de 12,4%. Sin embargo, el rebote posterior fue vertiginoso: el lunes 9 de junio, tras conocerse los primeros resultados oficiales que favorecían a Keiko Fujimori, la acción se disparó un 9,3% en una sola sesión.

Asimismo, una semana después, la recuperación acumulada superó el 20,9%, dejando atrás las pérdidas registradas.

Otras empresas peruanas mostraron el mismo patrón. En el proceso electoral del 2021 el escenario electoral provocó un castigo prolongado sobre las cotizaciones corporativas en Wall Street. Entre el viernes previo a la segunda vuelta y el cierre de julio de ese año, Intercorp Financial Services acumuló una caída de 33,6% en el mercado estadounidense.

Este desplome se extendió a los demás sectores económicos del país, ocasionando que la Compañía de Minas Buenaventura sufriera también un retroceso de 32,7% y que Cementos Pacasmayo registre una contracción de 22,8% en el mismo periodo.

Por el contrario, las elecciones del 2026 mostraron un retroceso preventivo mucho más moderado y un rebote bursátil agresivo en los días posteriores a los comicios. Luego del balotaje, la acción de Intercorp Financial Services consolidó un salto de 21,6% en apenas dos semanas.

Esta rápida inyección de liquidez también impulsó la recuperación de Buenaventura, con un alza de 18,8% en poco más de una semana y elevó el valor de la acción de Cementos Pacasmayo en 22,4% reflejando un rápido movimiento de flujos internacionales hacia los activos locales.

Otro indicador que sirve como termómetro de las expectativas de la economía nacional es la evolución del Índice General de la BVL.

En el 2021, la plaza limeña sufrió una caída inmediata tras la segunda vuelta. El lunes 7 de junio, primer día útil después de la votación, en medio de la incertidumbre ante el empate técnico del conteo rápido entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori, el índice general se desplomó un 7,7%.

En apenas tres días, la caída acumulada llegó al 11,5% y, para el 30 de julio, tras la juramentación de Pedro Castillo, el retroceso acumulado de la plaza local alcanzó el 20,5%.

En contraste, el comportamiento de la BVL en el 2026 no estuvo sometido al mismo nivel de nerviosismo. El índice local no solo evitó pérdidas profundas durante la campaña, sino que ha llegado a registrar rendimientos superiores al 25% en lo que va del año.

Enrique Castellanos, docente de la Universidad del Pacífico, explica que la ausencia de una fuga masiva de capitales este año responde tanto al superciclo de precios de los metales, como a una lectura pragmática sobre los contrapesos políticos del país.

“La otra razón por la que la bolsa se ha desempeñado bien es que es, principalmente, una bolsa con mucha ponderación minera que se ha visto impulsada por los altos precios de los minerales de exportación —cobre, oro, plata, zinc—. Por eso tienes rendimientos este año en el índice de más del 25%. Es decir, hay más fundamentos a favor. Pero, sobre todo, hay confianza en que, si el sistema soportó a Castillo, también puede soportar a Sánchez. No he visto a gente cerrando negocios en el Perú para irse, ni una salida masiva del país, como sí ocurrió con algunos sectores que decidieron migrar durante el período de Castillo” sostuvo Castellanos.

El hito más revelador del proceso electoral del 2026 ocurrió el lunes 8 de junio, un día después de la segunda vuelta. Durante la semana anterior a la elección, los simulacros de votación privados mostraban una tendencia al alza de Sánchez. Entonces, el temor a una sorpresa electoral empujó a diferentes agentes económicos a protegerse comprando dólares de manera precautoria, lo que llevó al tipo de cambio de vuelta a los S/3,47.

Sin embargo, tras el flash electoral y la emisión de los primeros datos del conteo oficial de la ONPE, el tipo de cambio experimentó un desplome vertical, cayendo con fuerza hasta los S/3,39, mientras que la acción de Credicorp (BAP) registró un rebote agresivo en Wall Street.

Este brusco fortalecimiento del sol habría respondido a la rápida respuesta de los analistas de los bancos locales y extranjeros. Apenas ingresaron los primeros datos del escrutinio nacional, el análisis de las tendencias de votación habría hecho evidente que Keiko Fujimori mostraba un rendimiento muy superior al que obtuvo en el 2021 frente a Pedro Castillo.

Al disiparse el riesgo de un gobierno de Sánchez, la compra de dólares dejó de ser necesaria para la mayoría de agentes económicos, lo cual generó un exceso de flujo del billete verde en el mercado cambiario de Lima y, con ello, una caída en el precio de la moneda estadounidense frente al sol peruano.

De cara al comportamiento de los mercados para el segundo semestre de este año, Castellanos proyecta una fase optimista en el corto plazo.

“Yo creo que vamos a tener una suerte de luna de miel. Sí veo buenos meses para el Perú: hay bastante optimismo en que el gobierno de Fuerza Popular pueda hacer las cosas mejor que los anteriores. La base es muy baja: hemos tenido gobiernos que básicamente se han dejado llevar por la inercia. Por eso creo que, al menos en los próximos 12 meses, las perspectivas son positivas, salvo que tengamos algún shock externo imprevisible” indicó.

Share.
Exit mobile version