Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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En el mundo de los televisores de alta gama el OLED todavía reina, con marcas como LG, Samsung y Sony batallando en el competitivo mercado por la imagen más clara, los colores más vivos y los sonidos más realistas. La marca TCL ha tomado un camino un poco alternativo al apostar por la tecnología Mini LED, que les ha permitido tener resultados comparables a las más costosos televisores a un precio más razonable, estrategia que les ha funcionado en los últimos años para convertirse en uno de los principales competidores en el mercado.
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La situación se vuelve más inconveniente si decides mantenerlo sobre una superficie, debido a que utiliza dos soportes laterales – léase patitas – en vez de una base central, algo que te obliga a tener una mesa larga para posicionar seguramente el televisor.
Pero quizás mi mayor decepción con el TCL X11L es su control, que fuera de añadir un par de botones a su costado para controlar directamente el brillo, mantiene la misma configuración de plástico metálico de anteriores modelos. La verdad es que no es un mal control remoto, pero considero que resulta un mediocre compañero para un televisor de alta gama con un precio acordemente elevado.
Pero terminemos con algo positivo al resaltar el considerable número de entradas del televisor, con una entrada USB 3,0 conveniente puesta al costado del televisor, mientras que en la parte posterior tenemos 4 puertos HDMI 2,1, incluyendo uno capacitado con (e)ARC, una entrada USB 2,0 y el habitual coaxial y entrada LAN para internet.
Aquí está la razón de ser del X11L y este dispositivo viene con una combinación algo novedosa frente a anteriores televisores Mini LED, al utilizar un panel WHVA 2,0 con una cantidad extraordinariamente elevada zonas de atenuación – entre 11.520, 14.400 y 20.736 dependiendo el tamaño – capaz de llegar a los 10.000 nits y una nueva tecnología de puntos cuánticos que TCL denomina Super Quantum Dot (SQD).

La TCL X11L SDQ-Mini LED logra unos colores vibrantes que no tienen nada que envidiar a una OLED.
/ Juan Luis Del Campo
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El extremadamente elevado número de zonas de atenuación importa por la manera que funcionan un televisor LCD convencional, donde una pantalla necesita una fuente de luz detrás del panel para poder proyectar esta imagen, lo que puede generar halos de luz o ‘blooming’ usualmente más visibles en escenas oscuras o nocturnas.
Mientras más pequeñas y numerosas sean estas zonas, mayor será la precisión para controlar la iluminación, una idea que llevó a la creación de los Mini LED con entre 500 a 5 mil zonas de atenuación, un número que el TCL X11L más que duplica en su versión más pequeña y que cuadruplica en la 98 pulgadas.
El resultado es especialmente evidente en HDR, donde las zonas oscuras pueden mantenerse muy cerca del negro mientras las zonas brillantes —un fuego, una explosión, una estrella o un reflejo de luz— alcanzan niveles de luminosidad extraordinarios.
El otro gran componente de la fórmula es el Super Quantum Dot, o SQD. Los televisores QLED tradicionales utilizan puntos cuánticos para convertir y filtrar la luz de la retroiluminación con el objetivo de producir colores más puros y una gama cromática más amplia. TCL ha modificado esta arquitectura y la combina con su llamado Deep Color System, que incorpora nuevos puntos cuánticos, un filtro UltraColor y un algoritmo de pureza cromática.

El sistema antirreflejo del televisor deja algo que desear, sobre todo cuando lo pones directamente frente a una fuente de luz como una ventana.
/ Juan Luis Del Campo
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La diferencia no consiste simplemente en añadir la palabra “Super” al nombre de Quantum Dot, sino en conseguir que el sistema conserve una elevada saturación de color incluso cuando la pantalla aumenta considerablemente su luminosidad, por lo que la empresa asegura que su sistema puede alcanzar el 100% del espacio de color BT.2020, un estandar que sirve para definir los parámetros de los televisores de ultra alta definición.
El resultado es una imagen brillante, colorida y con poco ‘blooming’, aunque todavía no a la altura de los más costosos televisores OLED, cuyas carencias se hacen más notorias en ángulos más extremos.
El apartado de sonido presenta una situación menos impresionante. Como otros televisores de alta gama de la marca, el X11L incorpora un sistema de audio desarrollado por Bang & Olufsen con un poder de hasta 360W. Lo encontramos perfectamente adecuado para un televisor, pero todavía deficiente frente a una barra de sonido o sistema de cine de gama media, particularmente con los sonidos más bajos. En resumen, un desempeño razonable, pero donde el sonido externo sería más óptimo.

El TCL X11L SDQ-Mini LED incorpora un sistema de audio desarrollado por Bang & Olufsen con un poder de hasta 360W
/ Juan Luis Del Campo
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Si bien muchos de los componentes del TCL X11L son nuevos, su sistema operativo resultará familiar para la mayoría de personas que ha interactuado con un televisor inteligente en los últimos años, al utilizar el Google TV, aunque la versión 14, con acceso a todas las principales aplicaciones de streaming.
El procesamiento de imagen también ha recibido una actualización y el X11L cuenta con un procesador MediaTek Pentonic 800 de 2,5 GB de RAM y 48 GB de memoria interna, lo suficiente para cualquier funcionamiento del televisor, así como realizar un buen trabajo de escalado y limpieza de contenidos de baja calidad.


