viernes, agosto 14

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Las expectativas de inflación de los agentes económicos volvieron a subir en julio y alcanzaron el límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), en un contexto marcado por el impacto de los combustibles y una mayor presión sobre algunos precios.

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Las expectativas de inflación de los agentes económicos volvieron a subir en julio y alcanzaron el límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), en un contexto marcado por el impacto de los combustibles y una mayor presión sobre algunos precios. Sin embargo, las expectativas a 24 meses permanecen ancladas dentro del rango, lo que permite al ente emisor mantener una mirada de mediano plazo sobre la evolución de los precios.

Las expectativas de inflación de los agentes económicos volvieron a subir en julio y alcanzaron el límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), en un contexto marcado por el impacto de los combustibles y una mayor presión sobre algunos precios. Sin embargo, las expectativas a 24 meses permanecen ancladas dentro del rango, lo que permite al ente emisor mantener una mirada de mediano plazo sobre la evolución de los precios.

Durante la presentación del Programa Monetario de agosto, Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCR, detalló que la expectativa de inflación a 12 meses pasó de 2,8% en junio a 3% en julio. En contraste, la expectativa a 24 meses se mantuvo estable en 2,43%.

“Los agentes, tanto analistas económicos como el sistema financiero, esperan una inflación por encima del rango meta para este año, pero para el próximo año se espera que la inflación se ubique en el rango meta”, explicó Armas.

El funcionario remarcó que el comportamiento de la inflación debe analizarse teniendo en cuenta el origen del actual desvío. La inflación interanual pasó de 4% en junio a 4,1% en julio, mientras que la inflación sin alimentos y energía aumentó de 4,5% a 4,6%.

Las expectativas de inflación de los agentes económicos volvieron a subir en julio y alcanzaron el límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), en un contexto marcado por el impacto de los combustibles y una mayor presión sobre algunos precios.

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De acuerdo con Armas, el principal factor detrás del alejamiento de la inflación del rango meta ha sido el incremento de precios de los combustibles y su traslado a los costos de transporte. Si se excluye este último componente, la inflación subyacente se mantiene por debajo de 2%.

“Este desvío es a partir del mes de marzo por el choque mencionado”, señaló, en referencia al incremento internacional de los precios de los combustibles y la interrupción temporal del suministro de gas de Camisea.

La evolución de las expectativas y de los precios vuelve a poner en el centro del debate la trayectoria de la tasa de referencia. Consultado sobre qué tendría que ocurrir para que el BCR evalúe nuevamente un incremento, Armas evitó plantear una condición única.

El funcionario explicó que la decisión de política monetaria no responde mecánicamente al movimiento de una sola variable, sino que considera de manera conjunta la evolución de la inflación, sus expectativas, los choques de oferta y las medidas adoptadas desde otros ámbitos de la política económica.

“Siempre la evaluación de la política monetaria es una evaluación integral, no hay una regla simple para hacerlo. Así no funciona la economía, la economía es compleja”, sostuvo.

Las expectativas de inflación de los agentes económicos volvieron a subir en julio y alcanzaron el límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), en un contexto marcado por el impacto de los combustibles y una mayor presión sobre algunos precios.

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En ese sentido, también diferenció el papel de la política fiscal frente al incremento de combustibles. Señaló que mecanismos como el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles buscan amortiguar el traslado de las cotizaciones internacionales hacia el mercado local y que su evaluación corresponde al Ministerio de Economía y Finanzas.

Para el BCR, cualquier medida fiscal que se adopte tendrá que ser considerada dentro del análisis general de las variables que determinan la inflación. Por ello, una modificación en el esquema de estabilización de combustibles no implica automáticamente una respuesta determinada de la tasa de referencia.

“El Banco Central toma sus decisiones de política monetaria basado en la proyección de la inflación y sus determinantes”, precisó.

En paralelo a las presiones inflacionarias, la actividad económica mantiene señales de fortaleza. Armas destacó que diversos indicadores vinculados con la demanda interna, como el IGV, el consumo de cemento y las importaciones de bienes de consumo duradero y de capital, registran tasas de crecimiento de dos dígitos.

En el sistema financiero también se observa un mayor dinamismo. El crédito al sector privado creció 8,7%, según el último dato disponible, con avances tanto en los préstamos en soles como en dólares.

“Lo que se viene observando ahora es una mayor demanda de crédito por parte de los agentes económicos, en línea con el dinamismo de la demanda interna”, explicó.

A ello se suma una mejora de los indicadores de confianza empresarial. Según el BCR, la mayoría de los indicadores de situación actual mostró una mejora frente al mes previo, mientras que los indicadores de expectativas se ubicaron en terreno optimista.

Armas destacó que los niveles registrados en la confianza empresarial y las expectativas de la economía a tres meses son comparables con los observados en 2017.

Las expectativas de inflación de los agentes económicos volvieron a subir en julio y alcanzaron el límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR), en un contexto marcado por el impacto de los combustibles y una mayor presión sobre algunos precios.

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Otro de los temas abordados durante la presentación fue el impacto económico de los feriados. Armas recordó que una actualización de un estudio del BCR publicado el año pasado, estimó que cada día de feriado nacional genera un impacto puntual de alrededor de 0,8 puntos porcentuales del PBI.

El gerente central señaló que, en los últimos cinco años, el número de feriados nacionales pasó de 12 a 16, con lo que Perú se ubica actualmente entre los países con mayor cantidad de días no laborables.

La cifra, precisó, corresponde a una estimación de impacto sobre el nivel de producción y no necesariamente implica una pérdida equivalente de crecimiento anual, debido a que parte de las actividades pueden trasladarse o compensarse posteriormente.

Otro de los temas abordados durante la presentación fue el impacto económico de los feriados. Armas recordó que una actualización de un estudio del BCR publicado el año pasado, estimó que cada día de feriado nacional genera un impacto puntual de alrededor de 0,8 puntos porcentuales del PBI.

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Finalmente, Armas señaló que las reformas que eleven el crecimiento potencial de la economía podrían generar una revisión al alza de las perspectivas de largo plazo, aunque remarcó que las medidas específicas corresponden al ámbito de la política fiscal y estructural.

Entre los factores que podrían tener efectos económicos favorables mencionó las acciones para reducir la inseguridad y las extorsiones, especialmente por su impacto sobre las micro y pequeñas empresas. “Las reformas que eleven el PBI potencial son muy bienvenidas”, afirmó.

Según el funcionario, una mayor capacidad productiva permitiría no solo elevar las perspectivas de crecimiento, sino también ampliar la capacidad del Estado para atender necesidades sociales y generar mayores ingresos para la población.

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