Ante los recientes sismos y las alertas por la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño, es importante preguntarnos qué tan preparados estamos para enfrentar una emergencia. La prevención, la evacuación y la capacidad de respuesta no deberían ser solo temas de conversación en estos momentos, sino formar parte de nuestra manera de pensar y actuar. Y, sobre todo, llevarnos a una pregunta: ¿qué tan seguras son las viviendas que habitamos frente a un desastre natural?
Ante los recientes sismos y las alertas por la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño, es importante preguntarnos qué tan preparados estamos para enfrentar una emergencia. La prevención, la evacuación y la capacidad de respuesta no deberían ser solo temas de conversación en estos momentos, sino formar parte de nuestra manera de pensar y actuar. Y, sobre todo, llevarnos a una pregunta: ¿qué tan seguras son las viviendas que habitamos frente a un desastre natural?
Un reciente estudio de Grade ayuda a dimensionar el desafío. En el Perú existen 6,6 millones de viviendas urbanas y el 71% han sido o están siendo autoconstruidas. Culminar una de ellas toma, en promedio, 16 años. Durante ese proceso, las familias pasan cerca de ocho años en una vivienda totalmente precaria y otros ocho con la edificación aún en construcción. Además, cuatro de cada cinco edificaciones autoconstruidas no cumplen con buenas prácticas constructivas, lo que genera incertidumbre sobre su calidad y seguridad estructural.
Para millones de familias, construir por etapas es la única manera de acceder a una vivienda propia. El problema no está en avanzar poco a poco, sino en hacerlo sin planificación. Quien está por construir necesita conocer las condiciones del terreno, contar con un diseño profesional y respetar el Reglamento Nacional de Edificaciones. Quien ya tiene una vivienda tampoco debería asumir que es segura solo porque lleva varios años en pie. Una evaluación técnica puede identificar riesgos y determinar si es necesario reforzarla. El reforzamiento estructural permite reducir la vulnerabilidad de las familias y proteger tanto sus vidas como su patrimonio.
Desde Unacem, a través de Cemento Sol, promovemos una cultura de construcción segura bajo el propósito “Protege lo que construyes”, buscando generar conciencia sobre la importancia de construir de manera segura y formal. Por eso, este esfuerzo también incluye a quienes hacen posible cada obra: a la fecha, hemos capacitado a más de 128 mil maestros de obra.
No podemos evitar los sismos ni controlar la intensidad de las lluvias, pero sí tomar decisiones que reduzcan sus consecuencias. La seguridad de una vivienda no debería evaluarse cuando llega la emergencia, sino desde el momento en que decidimos construirla.



