Usuarios en redes sociales han reportado que, desde hace un par de días, se han instalado separadores en un tramo de la avenida Javier Prado que parecen ser utilizados para delimitar un carril exclusivo para vehículos particulares.
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El Comercio estuvo en el lugar entre la 1 y las 2 p.m. del último sábado y pudo constatar que, aproximadamente cada cinco minutos, los vehículos que ingresan al tramo delimitado por estos separadores quedan detenidos o avanzan con dificultad. En cambio, los vehículos que optan por circular por los otros carriles disponibles mantienen una mayor fluidez.
Análisis
Desde un punto de vista técnico, este tipo de medidas constituye un despropósito para mejorar la circulación. Así lo señaló Franklin Barreto, coronel en retiro de la Policía Nacional del Perú (PNP) y exjefe de la Unidad de Investigación de Accidentes de Tránsito. Esto debido a que, en vez de representar una solución, genera un mayor perjuicio al usuario.
“Si una persona entra por ese carril y no sabe dónde termina, va a retardar su marcha porque no puede continuar fluidamente. Por ello, más rápido avanzan los otros vehículos que los del carril exclusivo. Hay muchas personas que no conocen cuál es la intención de la autoridad con esta iniciativa”, agregó a El Comercio.
Resaltó que los elementos colocados son marcadores o delineadores, utilizados para canalizar la vía e impedir el traspaso de carriles. “Sin embargo, en este caso, lo que ha generado es un efecto adverso a lo que se pretendía. La autoridad está generando más congestión en la zona. Este tipo de marcador o delineador se utiliza cuando va a haber una canalización hacia una salida. Pero, en estos casos, cuando hay una circulación recta, no es lo óptimo”, explicó.

El Comercio volvió entre las 6 y 7 p.m. y constató que también se registra congestión vehicular en la zona. Foto: GEC.
/ CBM NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR BUENO
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Barreto consideró que, si una autoridad coloca una señalización de ese tipo y el efecto es adverso a lo que se pretendía, se pueden generar riesgos para la seguridad vial. “Las personas que entran a ese carril, al no saber qué hacer después, van a tratar de pasar por encima de estos elementos y pueden generar riesgos a los conductores que están haciendo uso de los carriles contiguos. Es una medida que ha sido tomada sin tener en cuenta la idiosincrasia del conductor”, dijo.
Por otro lado, Roberto Vélez, gerente de la Asociación A Movernos, dijo a este Diario que el proyecto en cuestión se originó como una iniciativa de pase libre de la Municipalidad Metropolitana de Lima en el 2023. “Se ha querido retomar algo sin haber hecho un estudio de tránsito. Se debieron hacer pruebas piloto. Creo que el principal error es que se ha querido gestionar una parte del problema, pero lo que se tiene que hacer es gestionar toda la Javier Prado”, expresó.
“El problema es también que hay distintas autoridades y un fraccionamiento de estas autoridades. Y eso es lo que ha llevado al fracaso de este plan. Además, el flujo se ha afectado porque se ha puesto una barrera física y eso ha impedido que los vehículos puedan salir ante una emergencia. Definitivamente, debieron hacerse simulaciones en hora punta y así evaluar el flujo de demanda vehicular”, reiteró.
Mencionó que sería más adecuada la implementación de carriles preferenciales, pero sin barreras físicas permanentes. “Se puede acompañar y marcar el carril con pintura y señalización y controlar su uso mediante cámaras y fiscalización electrónica. También sería mejor un sistema de semaforización inteligente y reforzar la fiscalización en los puntos donde se originan bloqueos de las intersecciones”, concluyó.

El Comercio estuvo en el lugar entre la 1 y las 2 p.m. del último sábado y pudo constatar que, aproximadamente cada cinco minutos, los vehículos que ingresan al tramo delimitado por estos separadores quedan detenidos o avanzan con dificultad. Foto: Sebastián Ramírez.
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Quien también criticó el proyecto fue Adrián Revilla, experto en transporte y presidente de la Asociación Cruzada Vial. En diálogo con El Comercio, contó que ingenieros de vialidad urbana indican que esta iniciativa es una forma de canalizar y segregar el flujo. Sin embargo, se ha implementado por tramos demasiado cortos para tener un efecto real. “Estas segregaciones se hacen para tramos largos y previo estudio”, sumó.
“Además, están delimitados con el color incorrecto, ya que deben ser blancos. El naranja es para señales temporales de construcción. Si no está bien hecha, como parece, va a seguir generando más problemas que soluciones”, añadió.
Explicó también que “mientras el vehículo siga de frente, que es lo que se busca, no habría problema con tener que cambiar de carril. No hay giros ahí. El problema real son las salidas y entradas hacia la Vía Expresa Paseo de la República. Esa es la solución que hay que buscar”.

Los vehículos que optan por circular por los otros carriles disponibles mantienen una mayor fluidez. Foto: Sebastián Ramírez.
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Fuentes internas informaron que todavía se están ajustando algunos detalles del proyecto y que aún no hay nada concreto.
El Comercio se contactó con la Municipalidad Metropolitana de Lima para conocer cuáles fueron los objetivos de la Gerencia de Movilidad Urbana con la implementación de estos separadores, pero no obtuvo respuesta, pese a que se especificó una hora de cierre para la nota.


