Rusia anunció este lunes una campaña de bombardeos contra los centros de mando y las empresas de la industria militar en Kiev en respuesta al reciente “ataque sangriento” contra una residencia estudiantil en la región ocupada de Lugansk y conminó a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático a que abandonen “cuanto antes” la capital ucraniana.
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Durante la misma, según la nota oficial, Lavrov le comunicó a Rubio los planes de Moscú de golpear instalaciones relacionadas con la industria militar ucraniana, ubicadas en Kiev, así como los centros donde se toman decisiones sobre ”continuos ataques terroristas” contra civiles e infraestructura civil en Rusia.
El ministro ruso también llamó la atención sobre la recomendación de Exteriores del país sobre la evacuación de diplomáticos y otros extranjeros de Kiev.
Se trata de la segunda conversación telefónica entre Lavrov y Rubio durante este mayo después de una pausa de seis meses.
Moscú ya había llamado a los extranjeros y al personal diplomático a abandonar la capital ucraniana antes de la conmemoración del Día de la Victoria, que se celebró el pasado 9 de mayo, en prevención de un ataque masivo contra la urbe.
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El ejército ruso lanzó en la madrugada del sábado al domingo un ataque masivo que incluyó misiles balísticos, de crucero y también hipersónicos, como el temible Oréshnik, además de un millar de drones, después de la muerte el viernes de 21 personas en la residencia estudiantil de Lugansk.
Según las autoridades locales, en el ataque murieron cuatro personas -dos de ellas en la capital ucraniana-, a lo que hay que sumar casi un centenar de heridos.
Zelensky condenó el ataque y acusó al presidente ruso, Vladimir Putin, de continuar “golpeando edificios residenciales con sus misiles”. El ataque ruso dañó “decenas de edificios residenciales y varias escuelas”, añadió y precisó que el bombardeo dejó “prácticamente destruido” el Museo de Chernóbil, además de causar daños en el del Museo de Arte Nacional, entre otros edificios.














