lunes, agosto 31

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Rusia elevó la tensión con el Reino Unido al advertir que podría atacar objetivos militares británicos en respuesta al apoyo de Londres a Ucrania. La advertencia coincide con la sorpresiva visita a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, quien, según reportes de medios estadounidenses, transmitió a funcionarios rusos un mensaje de Washington contra cualquier ataque a un país de la OTAN. Estos últimos cruces vuelven a poner sobre la mesa el riesgo de que la guerra en Ucrania termine derivando en una confrontación directa entre las fuerzas militares de Vladimir Putin y la alianza atlántica.

El pasado miércoles, la portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, afirmó que el Reino Unido y Francia estaban “jugando con fuego” al proporcionar a Ucrania tecnología relacionada con misiles de largo alcance.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova. Foto: EFE/Sergei Ilnitsky/Archivo

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova. Foto: EFE/Sergei Ilnitsky/Archivo

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Días antes, Reino Unido había autorizado la transferencia a Ucrania de información técnica clasificada de los componentes británicos del misil de crucero de largo alcance Storm Shadow, para que Kiev pueda fabricarlo.

El Storm Shadow es producido por Reino Unido y Francia. Antes de conocerse la decisión de Londres, París ya había dado luz verde a Ucrania para que los fabrique.

Reino Unido entregó a Ucrania misiles de largo alcance Storm Shadow para ser usados en la guerra contra Rusia. (MBDA).

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Lo más grave de la advertencia de Zajárova fue cuando dijo que instalaciones y equipos militares británicos en Ucrania y fuera de ese país podrían convertirse en objetivos si continúan los ataques ucranianos contra territorio ruso con armas británicas.

No fue lo único. El 25 de agosto, el exviceministro de Exteriores ruso y asesor vinculado al Kremlin, Andrei Fedorov, advirtió que las fábricas británicas que producen drones para Ucrania podrían convertirse en blanco de una eventual acción “semi-militar” rusa.

Las advertencias de Rusia contra el Reino Unido coincidieron con otro movimiento mucho más discreto de Washington. El martes, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una sorpresiva visita a Moscú.

El director de la CIA, John Ratcliffe, habla durante una reunión de gabinete con el presidente estadounidense Donald Trump, el 26 de agosto de 2025. (Foto de Mandel NGAN / AFP).

/ MANDEL NGAN

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Según The Wall Street Journal, el viaje de Ratcliffe se produjo después de que la inteligencia estadounidense detectara indicios de que Rusia podría intentar poner a prueba la determinación de la OTAN mediante una acción militar limitada contra uno de sus miembros, probablemente un país báltico.

Ratcliffe habría viajado precisamente para transmitir a funcionarios rusos una advertencia contra cualquier ataque a un país de la alianza.

La actual escalada con el Reino Unido se produce en un contexto de señales nucleares rusas que se han repetido durante el 2026, pero sin afirmar que exista una amenaza rusa de ataque nuclear contra ese país europeo.

Además, la OTAN dijo el domingo que no observa una amenaza inminente de un ataque ruso directo, aunque sí un incremento de las actividades híbridas rusas en Europa.

Lo más probable es que Rusia recurra a una guerra híbrida contra el Reino Unido

El presidente de Rusia Vladimir Putin asiste a una reunión con el presidente bielorruso en la residencia estatal de Novo-Ogaryovo, en las afueras de Moscú, el 29 de agosto de 2026. (Foto de Anastasia Barashkova / AFP).

/ ANASTASIA BARASHKOVA

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El analista internacional Francisco Belaunde Matossian cree que un ataque militar directo contra territorio británico o contra otro país occidental de la OTAN sigue siendo poco probable. Pero explica que Rusia sí podría optar por acciones de guerra híbrida, como sabotajes u operaciones encubiertas.

Menciona como ejemplos recientes operaciones atribuidas a Rusia en Europa, aunque subraya que este tipo de acciones serían más previsibles que un ataque militar abierto.

Sin embargo, Belaunde no descarta que Moscú pueda intentar poner a prueba a la OTAN en su flanco oriental. “Podría haber, como se está especulando, eventualmente un ataque a los países bálticos”, señala.

Para Belaunde, uno de los mayores riesgos no está únicamente en las capacidades militares rusas, sino en la posibilidad de que Putin tome decisiones difíciles de anticipar.

Putin, como varios de estos dictadores, se aísla totalmente, recibe informaciones distorsionadas porque nadie se atreve a decirle la verdad… Van perdiendo una especie de relación con la verdad y pueden a veces convertirse en imprevisibles”, advierte.

Sobre la autorización británica para que Ucrania acceda a tecnología clasificada y pueda fabricar misiles Storm Shadow, Belaunde indica que es un nuevo nivel de compromiso de Londres con Kiev.

El misil Storm Shadow. (Imagen generada por IA, Chatgpt).

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Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, la advertencia de Rusia al Reino Unido forma parte de una estrategia de “permanentes escaladas” de Moscú frente a la OTAN y, particularmente, frente a Londres.

“La rivalidad entre la OTAN y Rusia no es nueva y no es tan encubierta”, señala. Recuerda que el Reino Unido fue uno de los primeros países en respaldar militarmente a Ucrania tras el inicio de la invasión rusa en febrero del 2002 y que, desde entonces, ha mantenido un apoyo sostenido al gobierno de Volodymyr Zelensky.

Gómez de la Torre indica que una de las principales preocupaciones de Moscú está relacionada con el alcance de los Storm Shadow.

“El problema del Storm Shadow es el alcance, porque puede penetrar el espacio aéreo y, como consecuencia, el territorio ruso en profundidad”, explica.

El analista considera significativa que la respuesta de Moscú no haya sido inicialmente del ministerio de Defensa, sino de la Cancillería.

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