Mientras Estados Unidos no puede salir de Irán ni tampoco desata el nudo entre Ucrania y Rusia, el presidente Donald Trump decidió desbloquear un frente inesperado: Corea del Norte, el régimen autocrático dirigido por Kim Jong-un. Pero no para amenazarlo, como suele hacer cuando algo le molesta, sino para pedirle una reunión y ofrecerle, de nuevo, una rama de olivo. Y, de paso, incomodar a Corea del Sur, uno de los aliados más incondicionales de Washington en el Asia oriental.
Para Trump, que maneja las relaciones internacionales de manera transaccional, era una jugada evidente: como Seúl no quiso ayudarlo en la guerra de Irán, entonces Estados Unidos no tiene por qué seguir apoyándolos, pese a los tratados de defensa que tienen de por medio. Así, ordenó terminar antes de lo previsto unos ejercicios militares de rutina en la península, planeados justamente ante un supuesto ataque de Corea del Norte.
Y la excusa fue sorprendente. “Estos ejercicios envían una señal totalmente inapropiada y hostil”, escribió en Truth Social. No es difícil imaginar la sonrisa de beneplácito de Kim y la ceja levantada del presidente surcoreano ante esta decisión.
En la lógica de Trump, en la que los aliados son rivales, y los enemigos pueden ser socios, no fue descabellado que manifestara su intención de reunirse con el líder norcoreano antes de fin de año, un encuentro que podría darse el próximo noviembre en China durante la cumbre de líderes de APEC.

Corea del Norte lanzó alrededor de 10 misiles balísticos de corto alcance el 20 de agosto al mar del Este, también llamado mar de Japón. (Foto: AP)
/ JUNG YEON-JE
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Una política de impulsos
Desde este anuncio, no pocos se preguntan cuál es la intención de Trump de reunirse con Kim nuevamente y qué provecho puede sacar Estados Unidos después de que las cumbres entre ambos líderes, en el 2018 y 2019, fracasaran estrepitosamente.
“Lo más probable es que Trump esté tratando de desviar la atención que hay en Irán hacia un frente donde él puede tener un poco más de capital político”, señala a El Comercio Leolino Dourado, especialista en relaciones internacionales y profesor en la Universidad del Pacífico.
MÁS DATOS
- Pese al anuncio de Trump, Corea del Norte siguió disparando misiles balísticos de corto alcance. El pasado 20 de agosto lanzó una decena de cohetes hacia el Mar de Japón.
- Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el régimen norcoreano cuenta con 60 ojivas ensambladas, la mayoría de fisión (menor fuerza explosiva) y algunas termonucleares. Además, almacena material fisible para fabricar otras 30 bombas atómicas.
- En el 2023, Corea del Norte modificó su Constitución para convertir su arsenal nuclear en una ley fundamental permanente del Estado.
“La reunión podría darse en noviembre, y en noviembre también son las elecciones legislativas en Estados Unidos. A Trump le convendría una buena noticia en política exterior que vaya más allá de la cuestión iraní, que está siendo un quebradero de cabeza”, explica Antonio Pagán, investigador posdoctoral en el Centro de Estudios sobre China y Asia Pacífico de la Universidad del Pacífico. Y agrega: “La posición tradicional de Estados Unidos respecto a Corea del Norte, incluso durante el primer mandato de Trump, era que tenían que abandonar su armamento nuclear. Pero eso ya no lo van a conseguir, porque ellos consideran su programa nuclear como parte de su propia supervivencia”.
Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano y una de las figuras más prominentes del régimen, puso paños fríos a la situación y negó que ambos países estén entablando alguna negociación; sin embargo, señaló que podría haber un diálogo si EE.UU. deja a un lado el tema de la desnuclearización del país y modifica las sanciones que ciernen sobre el régimen. El año pasado, Kim Jong-un ya dijo que no estaba dispuesto a renunciar a su arsenal nuclear, y ahora que está en una posición de ventaja, será un punto no negociable. O sea, si Trump quiere hablar con él, será bajo sus términos.
Eso no quiere decir que, tras bambalinas, no se hayan empezado a mover los hilos para que Trump y Kim se vuelvan a ver las caras. Porque el golpe de imagen siempre es necesario, aunque en la práctica no se consiga casi nada.
“Yo dudo que Trump quiera realmente un acuerdo de desnuclearización. En el mejor de los casos podría conseguir un marco de intenciones para no usar armas nucleares, algo así como un ‘soft agreement’. De ser así, ya sería una victoria para Trump, que lo necesita bastante. Para Corea del Norte, volver a sentarse en la mesa con la mayor potencia del mundo no es algo menor, pero sería más simbólico”, opina Dourado.
China y Rusia
El presidente estadounidense no es el único en la lista de los que cortejan a Kim. China y Rusia también tienen alianzas importantes con Corea del Norte y sus relaciones se han fortalecido en los últimos años.
Relaciones tensas
- 2002: En el «Eje del Mal»
El presidente George W. Bush incluye a Corea del Norte en lo que llamó el «Eje del Mal» junto a Iraq e Irán. Ese año, Washington acusa a Pyongyang de desarrollar un programa secreto de enriquecimiento de uranio.
- 2006: Primera prueba nuclear
Corea del Norte realiza su primera prueba nuclear subterránea de manera exitosa. El Consejo de Seguridad de la ONU, respaldado por Washington, impone un régimen severo de sanciones internacionales.
- 2011: Ascenso de Kim Jong-un
Tras la muerte del dictador Kim Jong-il, su hijo menor Kim Jong-un asume el control del país, quien acelera los ensayos nucleares y el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales.
Durante el primer mandato de Donald Trump, la retórica entre el presidente de EE.UU. y Kim escala a niveles máximos con amenazas cruzadas entre ambos líderes.
- 2018-2019: Cumbres históricas
Se produce un giro diplomático sin precedentes. En el 2018, Trump y Kim se reúnen en Singapur y firman una declaración de intenciones. Un año después se encuentran en Hanói, pero la cumbre no prospera pues no llegan a ningún acuerdo.
- 2021-2025 Parálisis diplomática
Durante la administración de Joe Biden, Corea del Norte ignora los llamados al diálogo sin condiciones previas, reanuda los lanzamientos masivos de misiles y desde el 2024 formaliza una alianza estratégica y militar con Rusia.
- Agosto 2026: Trump vuelve
Donald Trump expresa públicamente su intención de reunirse con Kim Jong-un para intentar desbloquear el canal diplomático.
Xi Jinping viajó en junio a Pyongyang por primera vez desde el 2019, y ha sido su única visita fuera de China durante este año. La dictadura norcoreana depende económicamente del gigante asiático, que es largamente su principal socio comercial. Sin embargo, su relación ha tenido altibajos, sobre todo por el programa nuclear norcoreano que ha molestado mucho a Beijing. Pero en la reciente visita de Xi, no tocó el tema de la desnuclearización ni reconoció a su vecino como potencia nuclear, un detalle que muestra que China prefiere seguir reforzando su relación estratégica, y así evitar cualquier crisis que altere el equilibrio regional en su zona inmediata de influencia.
El presidente chino, Xi Jinping, realizó una visita de Estado a Corea del Norte en junio de este año. Kim Jong-un lo recibió con los más altos honores. (Foto: AP)
/ Korean Central News Agency/Korea
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“A Xi no le interesa un caos regional. Si el acercamiento de Trump sirve para reforzar la paz, China no tiene problema. El asunto es que, de manera un poco más indirecta, supone un desafío”, refiere Pagán. El experto agrega que la desconfianza que este acercamiento suscita en Corea del Sur y Japón podría provocar que ambos países, aliados de Estados Unidos, pierdan la confianza en Washington y los lleve a desarrollar su propio armamento nuclear. “A China no le agradaría una proliferación nuclear en Asia Oriental”.
Dourado va por esa línea: “China y Corea del Norte tienen un acuerdo de defensa mutua, y la relación entre ambos no va a cambiar en el futuro cercano. Si Trump consigue este ‘soft agreement’, no creo que sea más visto por Xi Jinping. No obstante, debido al comportamiento errático de Trump, puede hacer que la situación escale en la región en vez de tranquilizarse, y eso sí sería una preocupación para Beijing”.
La relación entre Rusia y Corea del Norte también se ha vuelto cercana y se ha profundizado desde la invasión a Ucrania. Pyongyang no solo provee a Moscú soldados que están en el frente de batalla -actualmente se calcula unos 8.500 y unos 15 mil desde el 2024- sino también drones, proyectiles y cohetes. De hecho, según la inteligencia ucraniana, el suministro de estas armas norcoreanas ha representado casi la mitad de la munición de artillería utilizada por Rusia.
Este intercambio también ha reducido el aislamiento de Pyongyang, que está sometido a duras sanciones occidentales. A cambio de su apoyo militar, Corea del Norte obtiene petróleo, comercio, transferencia de tecnología militar y experiencia de combate para sus tropas.



