domingo, agosto 30

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Sedapal. | Andina

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Los recientes aniegos en varios distritos del sur de Lima volvieron a evidenciar las deficiencias del sistema de agua y saneamiento de la capital. Tras la emergencia, el Ejecutivo anunció la reestructuración de Sedapal y ha incorporado una disposición en la solicitud de facultades. El reto va más allá de responder a este episodio: exige corregir problemas de gestión que limitan la mejora del servicio, además de impulsar una mayor participación de la inversión privada para el cierre de brechas.

Los recientes aniegos en varios distritos del sur de Lima volvieron a evidenciar las deficiencias del sistema de agua y saneamiento de la capital. Tras la emergencia, el Ejecutivo anunció la reestructuración de Sedapal y ha incorporado una disposición en la solicitud de facultades. El reto va más allá de responder a este episodio: exige corregir problemas de gestión que limitan la mejora del servicio, además de impulsar una mayor participación de la inversión privada para el cierre de brechas.

La antigüedad de las redes de desagüe de Lima eleva el riesgo de fugas, atoros y colapsos, y exige mayores esfuerzos de mantenimiento y renovación. Según Sunass, cerca del 60% de las redes y colectores presenta una antigüedad mayor de 30 años. En consecuencia, el cambio climático exige prepararse mejor, renovando redes y planificando cómo las ciudades se enfrentarán a los aumentos de lluvias.

Las brechas también persisten en el servicio. Según el censo 2025, más de 655 mil personas no cuentan con agua por red pública y cerca de 894 mil carecen de desagüe en Lima Metropolitana y Callao. Además, el servicio de Sedapal es de alrededor de 21 horas diarias, en promedio, desde hace dos décadas. En países como Chile, Uruguay, Bolivia y Argentina las empresas reportan 24 horas de continuidad del servicio, según Aderasa.

La persistencia de estas brechas refleja debilidades de gestión. Según la última cifra reportada a Sunass, Sedapal no facturó más de un tercio del agua que produjo en el 2024, un nivel parecido al del 2011. Además, desde el 2019 las conexiones sin medidor se mantienen en torno al 11% del total, lo que dificulta cobrar por el consumo real y detectar pérdidas.

19 de febrero del 2016. Hace 10 años. Sedapal fiscaliza a las empresas por agua que no factura.

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La Contraloría ha comunicado al titular de Sedapal la situación identificada, a fin de que adopte las medidas preventivas y correctivas que permitan garantizar la prestación del servicio de agua potable. (Foto: Difusión)

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Estas debilidades también se manifiestan en la caída de Sedapal en el Índice de Seguridad de Abastecimiento de Agua Potable de la Sunass, que evalúa la solidez de las redes y mide la capacidad de sostener el servicio ante condiciones adversas, como lluvias intensas o el FEN. El puntaje de Sedapal cayó desde el 2021 y se ubicó por debajo de lo registrado por las EPS Grandes 1 en el 2024.

Todo ello ocurre en un contexto de alta rotación directiva, lo que dificulta sostener una estrategia de largo plazo en inversión, mantenimiento y mejora operativa. En los últimos cinco años, el número de presidentes ejecutivos y gerentes generales de Sedapal se multiplicó por cuatro frente al período 2006-2011. Más aún, desde junio la empresa cuenta con un presidente ejecutivo interino.

Sedapal ha dispuesto 19 camiones cisterna para la atención de los sectores afectados. Foto: Andina

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Corregir estas deficiencias será cada vez más complejo mientras Lima continúe expandiéndose sin planificación e informalmente. El crecimiento de zonas periurbanas, más alejadas de las redes y con condiciones geográficas más complejas, encarece la ampliación del servicio. Según la Sunass, el costo por nueva conexión en estas zonas puede ser hasta 25 veces mayor que el promedio de Lima Metropolitana.

Esta situación afecta especialmente a los hogares más vulnerables que no cuentan con conexión. Pese a consumir menos de la mitad de agua que uno conectado, pagan siete veces más por metro cúbico. Así, su gasto mensual casi triplica el de un hogar conectado y representó el 9% de sus ingresos en el 2025, tres veces el límite de asequibilidad establecido por el PNUD. En otras palabras, lo que estas familias pagan por el agua les impide cubrir otras necesidades básicas.

Cerrar estas brechas exigirá un salto significativo en inversión. La Sunass estima que alcanzar la cobertura y continuidad requeridas en Lima y Callao durante los próximos 30 años demandará más de S/64 mil millones. Aunque en la última década Sedapal ejecutó, en promedio, cerca del 90% de su presupuesto de inversión pública, cubrir esa brecha requeriría invertir 63 veces más que su devengado promedio del último quinquenio.

Para Sedapal, el incremento tarifario contenido en el estudio tarifario de Sunass debió ser mayor. (Imagen: Andina)

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A ello se suma la necesidad de un marco institucional sólido: un informe de la OCDE próximo a publicarse advierte que la fragmentación institucional y recientes reformas legislativas han reducido las funciones y facultades del regulador. Las autoridades deben tener claro que ampliar el acceso y mejorar la calidad del servicio de agua y desagüe en la capital exige no solo fortalecer la gestión de Sunass y de Sedapal, sino ordenar el crecimiento urbano, detener el aumento de viviendas informales, e incrementar la participación de la inversión privada.

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