Roque Benavides, presidente de Expomina Perú 2026, señaló que el encuentro buscará consolidar al Perú como un punto de conexión para la minería mundial, reuniendo en Lima a representantes de la industria provenientes de más de 30 países.
El evento tendrá como objetivos promover negocios y alianzas, exhibir innovación tecnológica y conectar a las empresas peruanas con compradores, inversionistas y mercados internacionales. De esta manera, se busca aprovechar la posición del Perú como uno de los principales países mineros y fortalecer su presencia en la industria global.
“La edición 2026 reunirá a actores de más de 30 países y permitirá intercambiar experiencias sobre automatización, digitalización, seguridad, eficiencia y sostenibilidad”, destacó Benavides.
Benavides explicó que el encuentro congregará a autoridades, empresas, representantes de la academia, especialistas y comunidades para abordar, sobre la base de evidencia, temas relevantes para el futuro de la actividad minera.
Uno de los principales puntos será recuperar la competitividad del Perú como destino de inversión minera. Para Benavides, se requiere estabilidad, reglas claras y seguridad jurídica, además de procedimientos rigurosos que sean evaluados dentro de plazos razonables y sin duplicidades.
Este desafío adquiere especial relevancia ante la importante cartera de proyectos que todavía no ingresan a producción, particularmente los vinculados al cobre, en momentos en que aumenta la demanda mundial por este metal.
Para impulsar estas inversiones, el presidente de Expomina Perú 2026 planteó establecer una hoja de ruta individual para cada proyecto minero, donde se identifiquen los principales hitos, permisos pendientes, entidades responsables y plazos.
La propuesta también contempla conformar equipos multisectoriales con capacidad para resolver los cuellos de botella. Asimismo, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y el Ministerio de Energía y Minas (Minem) deberían realizar un seguimiento periódico de los proyectos y publicar avances verificables.
Otro de los desafíos que forman parte de la agenda minera es el avance de la minería ilegal y el proceso de formalización de la pequeña minería y minería artesanal. Benavides planteó diferenciar claramente al pequeño minero que busca ingresar a la legalidad de las organizaciones ilegales relacionadas con delitos como corrupción, trata de personas, contrabando y extorsión, además de los daños que generan al medioambiente.
Respecto al Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), sostuvo que no debería convertirse en una protección indefinida para quienes operan fuera de la ley. Por ello, consideró necesario establecer un proceso con un plazo final e hitos verificables.



