Un código de verificación que llega sin haberlo solicitado, una videollamada en la que alguien pide compartir la pantalla o un mensaje urgente en el que se solicita dinero pueden ser señales de un intento de estafa por WhatsApp. Los ciberdelincuentes recurren a estas situaciones para obtener información, tomar el control de cuentas y suplantar la identidad de sus titulares.
Un código de verificación que llega sin haberlo solicitado, una videollamada en la que alguien pide compartir la pantalla o un mensaje urgente en el que se solicita dinero pueden ser señales de un intento de estafa por WhatsApp. Los ciberdelincuentes recurren a estas situaciones para obtener información, tomar el control de cuentas y suplantar la identidad de sus titulares.
En Perú, el fraude informático y la suplantación de identidad representaron más del 92 % de las denuncias por delitos informáticos, según cifras del Ministerio Público de 2026. A escala internacional, el Data Breach Investigations Report 2025, de Verizon, identificó la participación del factor humano en alrededor del 60 % de las vulneraciones analizadas.
“El principal atractivo de WhatsApp no es solo la información que contiene, sino la confianza que los usuarios depositan en los mensajes que reciben de sus contactos”, explica Alberto Garagatti, oficial de Seguridad de la Información de la Universidad de Lima.
En ese sentido, el especialista recomienda prestar atención a estas situaciones:
- Recibir un código de verificación sin solicitarlo. Puede significar que alguien está intentando registrar el número telefónico en otro dispositivo. El código no debe compartirse con nadie.
- Recibir solicitudes inesperadas para compartir pantalla. Durante una videollamada, un delincuente podría aprovechar esta función para ver información confidencial que aparece en el celular.
- Detectar dispositivos vinculados desconocidos. Es importante revisar periódicamente qué computadoras u otros dispositivos tienen acceso a la cuenta y cerrar las sesiones que no se reconozcan.
- Recibir mensajes urgentes o inusuales de un contacto. Si alguien pide dinero o información personal, conviene confirmar su identidad mediante una llamada u otro canal antes de responder.
La inteligencia artificial también puede facilitar la elaboración de mensajes fraudulentos más convincentes y personalizados. Por eso, una redacción correcta o mensajes que parecen auténticos no garantizan que sean legítimos.
Si se pierde el acceso a WhatsApp, se sugiere intentar registrar nuevamente el número en el teléfono propio mediante el código de verificación oficial. También es importante avisar a familiares y amigos por otro medio para que no respondan a posibles solicitudes fraudulentas.
Si se recupera el acceso, conviene revisar los dispositivos vinculados, activar la verificación en dos pasos y comprobar que la configuración de seguridad siga bajo control del titular.
En el marco del Mes de la Concienciación sobre la Ciberseguridad, Garagatti recuerda que la prevención depende también de los hábitos cotidianos. “La ciberseguridad ya no es un asunto exclusivo de especialistas; hoy todos estamos expuestos a estos riesgos, independientemente de nuestra edad o de cuánto sepamos de tecnología”, señala.
Ante una solicitud sospechosa, la regla es sencilla: no compartir códigos, no revelar información confidencial y verificar la identidad del remitente antes de actuar.

