domingo, septiembre 27

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

El concierto de Robbie Williams en el Arena 1, cuyas salidas se vieron comprometidas, ya ha empezado a causar preocupación ahora que se aproximan los tres show de BTS en el Estadio San Marcos.

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Hace unos días, Lima ofreció una imagen lamentable durante la salida del primer concierto de Robbie Williams. O, quizás, simplemente reveló su verdadera cara: una ciudad desorganizada, con infraestructura insuficiente y una preocupante incapacidad para hacerla medianamente vivible cuando miles de personas se movilizan al mismo tiempo.

La primera fecha del cantautor británico fue la gota que derramó el vaso. Esa noche, tras el recital, se viralizaron imágenes de jóvenes trepando por los acantilados de la Costa Verde en su desesperación por encontrar una salida; personas caminando durante kilómetros por la autopista en busca de transporte; y taxistas que, aprovechándose de la situación, llegaron a cobrar hasta el triple por cada viaje. El caos fue total.

Cancelan el segundo concierto de Robbie Williams en Lima, tras la clausura del Arena 1 dispuesto por la Municipalidad de San Miguel, el 24 de septiembre de 2026. (Foto: GEC)

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Quienes hemos asistido a conciertos o eventos deportivos con miles de personas en distintos puntos de la capital sabemos que lo ocurrido no es un caso aislado. Probablemente, el Estadio Nacional sea uno de los mejores escenarios de Lima para recibir grandes espectáculos, no necesariamente por su infraestructura, sino por algo tan básico como su ubicación céntrica y las múltiples formas de llegar hasta él.

No podríamos decir lo mismo del estadio de San Marcos o del Monumental. En ambos casos, el trayecto de ida y, sobre todo, el de regreso puede convertirse en un suplicio para los asistentes. Y el problema no termina en las puertas del estadio: también alcanza a los vecinos, que deben soportar el tráfico, el ruido, la congestión y el desorden que acompañan a estos eventos.

El estadio San Marcos acogerá las tres fechas de BTS en Lima dentro de unas semanas. (Foto: César Bueno)

/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR BUENO

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Dentro de unas semanas, Lima acogerá tres fechas de conciertos de la aclamada banda surcoreana BTS, que llegará por primera vez a la capital. Cada jornada, el estadio de San Marcos recibirá a no menos de 50 mil asistentes. En ese contexto, los fans de la banda ya vienen alertando sobre las dificultades que podrían presentarse en los accesos y, sobre todo, en la salida del recinto.

La Municipalidad de Lima, por su parte, exigió a los organizadores la presentación de un plan de seguridad y un plan de desvíos ante la gran afluencia de personas. Sobre el papel, todo debería estar previsto. Pero después de lo ocurrido con Robbie Williams, la ARMY peruana solo espera una cosa: que esta vez no pase nada.

UNA DEUDA PENDIENTE

A diferencia de otras grandes capitales de Sudamérica, como Bogotá, Santiago o Buenos Aires, Lima no cuenta con una arena de conciertos de primer nivel capaz de recibir espectáculos de mediana o gran capacidad con condiciones adecuadas de acceso y transporte. Ha habido iniciativas desde el sector privado, pero la falta de un recinto de estas características sigue siendo una deuda pendiente de la capital con sus habitantes.

El arquitecto y urbanista Aldo Facho recuerda que Lima ya tuvo una infraestructura que cumplía, al menos en parte, con las condiciones necesarias para recibir grandes espectáculos: el coliseo Amauta. Más allá de las razones por las que dejó de funcionar como arena, rescata una característica que considera fundamental para cualquier recinto de este tipo: su ubicación y accesibilidad.

El coliseo Amauta fue la primera arena de Lima. Aquí, durante un concierto de la banda Indochine en 1988. (Foto: El Comercio)

/ EL COMERCIO

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El error —dice el especialista— está en pensar una arena únicamente como un edificio capaz de albergar a decenas de miles de personas. Su ubicación debe responder a una lógica urbana: estar cerca de estaciones de metro o Metropolitano, contar con más de una avenida importante y ubicarse en zonas donde el transporte público pueda absorber los flujos. “El problema no es tanto la llegada, sino la salida. ¿Por qué? Porque todos salimos al mismo tiempo”, explica.

Hubo una propuesta de hacer una arena en el Parque de las Leyendas, pero el proyecto fue descartado por la Municipalidad de San Miguel.

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En ese sentido, identifica dos posibles ejes para Lima. Uno se encuentra en la zona industrial del Cercado, hacia el Callao, alrededor del trazado de la Línea 2, donde confluyen avenidas importantes y transporte público. El otro está asociado a la Línea 1, donde ya existen estaciones y conexiones con avenidas de alto flujo.

El criterio también supone evitar zonas residenciales de alta densidad, para reducir el impacto sobre los vecinos. Facho advierte que una arena puede generar enormes flujos que una calle o una sola avenida simplemente no están preparadas para absorber. El problema, dice, vuelve a ser el mismo: accesibilidad insuficiente y falta de transporte público masivo.

Así las cosas, solo queda esperar que no ocurran mayores contratiempos. Robbie Williams fue una advertencia. BTS será la próxima prueba. //

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